Aprovechando el éxito ajeno

"¡Algo pasa con ellos!", decía el eslogan de la comedia juvenil American pie (1999), en una clara alusión a la exitosa Algo pasa con Mary (There's something about Mary, 1998).

Y tres años después, en el cartel de Repli-Kate (2002) se indicaba: "De los productores de American pie I y II", con el título aludido y ambos números de tal tamaño que parecía que la nueva película era American pie III.

E.T. El extraterrestre (E.T. The extraterrestrial, 1982), no sólo supuso enormes beneficios para el director Steven Spielberg, sino para una larga lista de imitadores que supieron aprovechar el interés despertado en el público por los visitantes de otro planeta. En 1988 se estrenó Mi amigo Mac (Mac and me), un olvidable subproducto de la Columbia que copiaba la historia del niño que se hace amigo de un pequeño extraterrestre.

Algo similar ocurrió con Gremlins (1984), una historia de terror para todos los públicos en la que unos adorables animalitos que se reproducían con el agua se convertían en monstruos si comían después de medianoche, daría pie a una segunda parte seis años después. Pero mucho antes tuvo como consecuencia la aparición de malos imitadores como Ghoulies (1985) y, más tarde, Critters (1986), que llegarían a tener hasta tres secuelas cada una.

"La guerra entre galaxias ha comenzado", anunciaba el cartel español de Wing Commander (1999), una película de naves espaciales estrenada en el verano de 1999 intentando confundir o, como mínimo, aprovecharse de la espectación suscitada por la inminente llegada del Episodio I de la saga La guerra de las galaxias (Star wars. Episode I).

Este oportunismo puede observarse especialmente en el mercado videográfico cuando se estrena en cine algún título de dibujos animados de Disney y, más recientemente, de Fox o Dreamworks, con la aparición en los quioscos de películas con nombres idénticos o similares.

El año después del estreno de Loca academia de policía (Police academy, 1984) aparecía Locademia de conductores (Moving violations, 1985), que intentaba con este título en español aprovecharse del éxito de la anterior.

Dos años antes del estreno de Terminator 2. El juicio final (Terminator 2. Judgment day, 1991), de James Cameron, el italiano Bruno Mattei rodó Terminator II (1989), su particular secuela del filme protagonizado por Arnold Schwarzenegger en 1984.

Ya antes se habían estrenado joyas como Ninja Terminator (1985), rodada en Hong-Kong, o Lady Terminator (1988), de Indonesia, a las que seguirían otras como la danesa Russian Terminator (1990), la alemana Total Terminator (1992) o las norteamericanas Terminator Woman (1993) y Alien Terminator (1995).

También fueron muchos los que sacaron partido de los enormes éxitos de Acorralado (First blood, 1982) y Rambo (Rambo: First blood part II, 1985), protagonizadas por Sylvester Stallone, realizando películas de acción sobre excombatientes norteamericanos de la guerra de Vietnam, hasta el punto de que hubo quien llegó a rodar otro Rambo (1987). La película estaba dirigida por un tal Max Moswitzer, un austríaco del que se conocen otros cuatro filmes, entre ellos Transformator (1991).

Otro caso curioso lo encontramos en Soviet. La respuesta (Odinotchnoye Plavaniye, 1986) una película de la antigua URSS que se presentó en España como si de un Rambo en versión soviética se tratase. Nada más lejos de la realidad.

Mentiras muy arriesgadas (The secret agent club, 1996), estrenada en vídeo en España, no tiene nada que ver con la película de Arnold Shwarznegger Mentiras arriesgadas (True lies, 1994). La verdadera secuela de la película no llegará hasta 2004.

El gran peque va de ligue (Angus, 1995), una típica y aburrida comedia norteamericana de quinceañeros, es otro ejemplo descarado de cómo puede aprovecharse el éxito de una película para promocionar otra con la que no guarda ninguna relación. Con su título, el filme en España se presentaba como una especie de continuación de El peque se va de marcha (Baby's day out, 1994), que contaba las aventuras de un bebé que atraviesa todo tipo de peligrosas situaciones tras escaparse de su cuna para recorrer la ciudad. La única coincidencia entre ambas películas era el director, Patrick Read Johnson.

En ocasiones, la relación con otras películas de éxito parece garantizar el interés de los espectadores. Some mother´s son (1996), cuya traducción literal sería El hijo de alguna madre, se estrenó en España como En el nombre del hijo (1996), utilizando el título de la exitosa En el nombre del padre (In the name of the father, 1993).

Tras Aterriza como puedas (Airplane!, 1980), dirigida por David Zucker y Jim Abrahams, numerosas películas han tomado en español títulos alusivos al filme, en la mayoría de los casos con la justificación de la presencia de ambos directores o que pertenecen al mismo subgénero de humor, como Agárralo como puedas (The naked gun, 1988) y sus secuelas, Espía como puedas (Spy hard, 1995), Aprende como puedas (High school high, 1996), Mafia. ¡Estafa como puedas! (Jane Austen's Mafia, 1998) e incluso la española Amanece como puedas (1987).

También hay quien aprovecha un momento de éxito de un actor para recuperar, sin dar cuenta de ello, una película de hace años. Algo así ocurrió con el experto en artes marciales Jackie Chan, con su fama en alza por la comedia de acción estadounidense Hora punta (Rush hour, 1998), al estrenarse en España la película de Hong Kong Operación trueno (Pi li huo, estrenada en USA como Thunderbolt, 1995), tomando prestado además su título del clásico de James Bond Operación Trueno (Thunderball, 1965).

Ha habido hasta quien ha tomado prestado el nombre de un actor de éxito. Tras la muerte de Bruce Lee, en 1973, no fueron pocos los actores, productoras y distribuidoras que se aprovecharon de la fama del maestro. El caso más destacado es el de King Lung Huang, que dejó de utilizar un nombre artístico tan poco comercial como el de King Lung Hung para llamarse Bruce Le. El actor protagonizaría películas como La gran revancha de Bruce Le (Bruce Le's greatest revenge, 1978), con la idea de que al fin y al cabo, los profanos no notarían demasiado la diferencia.

Pero tampoco era necesario que estuviera protagonizada por ningún usurpador para que una película de artes marciales pudiera tomar títulos en español como Bruce Le contra los espíritus del Saolin (The eighteen jades of araths, 1978) o Chop Suey. La huella de Bruce Lee (They call him Chop Suey, 1977).