Hola y adios

Actualmente, junto a los reclamos sexuales, presentar un reparto estelar es la estrategia más efectiva para vender un producto cinematográfico. Lo censurable es que se utilice como reclamo el nombre de un actor o actriz cuando su presencia en la historia es mínima.

Según el trailer y el cartel de Scream (1997), su protagonista es Drew Barrymore. Pero en realidad es asesinada al principio del filme.

En la publicidad de Scary movie (2001), una parodia de Scream y otras películas de terror, la aparición de la modelo Carmen Electra fue explotada al máximo; pero su papel era similar al de Barrymore y, como ella, también moría al comienzo.

La argucia fue calcada en la promoción de Tuno negro (2001). Una de sus supuestas protagonistas, Maribel Verdú, también moría en los primeros minutos de manos de otro asesino en serie.

Otro ejemplo lo encontramos en Celebrity (1998), cuyo cartel tenía como protagonista a Leonardo DiCaprio pese a que éste no es más que uno de los muchos secundarios de la película para sorpresa de las miles de adolescentes que acudieron al cine a ver a su ídolo.

En Decisión crítica (Executive decision, 1996), una película supuestamente protagonizada por Kurt Russell y Steven Seagal, el personaje del segundo muere a los diez minutos de comenzar la historia.

En La delgada línea roja (The thin red line, 1998), que contaba con un numeroso reparto de intérpretes conocidos, se presentaba por igual a actores protagonistas y secundarios, incluyéndose entre ellos el nombre de George Clooney de forma destacada, cuando su intervención en el filme no sobrepasa los dos o tres minutos.

Igualmente, Tom Cruise era el principal reclamo publicitario de la película Magnolia (1999). El actor aparecía durante la mayor parte del trailer emitido en televisión en España para promocionar este filme norteamericano. Sin embargo, los espectadores que acudían al cine atraídos por la publicidad descubrían que Cruise no era más que uno de los co-protagonistas de una película con un reparto coral de nada menos que once actores.

Una técnica similar es la utilizada en ocasiones por las cadenas de televisión cuando pasan una película en la que participa un actor o actriz que años después de su estreno se ha convertido en una estrella. Así, un anuncio de la emisión por televisión de Por encima de la ley (Above the law, 1988), presentaba a Sharon Stone como co-protagonista junto a Steven Seagal, cuando el papel de la actriz es poco menos que secundario.