Sexo y terror

"El desnudo integral más deseado de América". Con este reclamo y una imagen de Salma Hayek se presentaba el cartel de la película Full-tilt boogie (1998), un documental sobre el rodaje de Abierto hasta el amanecer (From dusk till dawn, 1995), un filme que se ha hecho famoso por la danza erótica que realiza la actriz mexicana en una de sus escenas. El cartel continúa: "Sin ropa. Sin prejuicios. Sin ataduras". Pero Hayek no sólo no se desnuda en el documental, sino que ni siquiera aparece en él.

En el cartel y en una de las escenas de Pretty woman (1990), los creativos de la productora sustituyeron las piernas de Julia Roberts por las de una modelo profesional. Por cierto, un año después en Taiwan se rodaría Oh! Pretty woman (1991).

En The blackout (1997) los personajes interpretados por Claudia Schiffer y Beatrice Dalle no se cruzan en ningún momento, pero en la cartelera del filme, el montaje fotográfico sugería un baile erótico entre ambas que nunca apareció en la versión estrenada finalmente.

"El 21 de octubre de 1994, Heather Donahue, Josua Leonard y Michael Williams desaparecieron en los bosques de Maryland mientras filmaban un documental sobre la leyenda de la bruja de Blair. Nunca más se supo de ellos. Un año más tarde se encontró el material que habían filmado; un documento que permite reconocer los terroríficos acontecimientos que condujeron a su desaparición".

La campaña publicitaria de El proyecto de la bruja de Blair (The Blair witch project, 1999) puso en duda a más de un espectador sobre la posible veracidad de las imágenes de la película. "Nosotros no queríamos que la película pareciese lo que no era", aseguran sus directores, Eduardo Sánchez y Daniel Myrick, que llegaron a emitir en una cadena de cable un reportaje sobre la inexistente leyenda de la bruja de Blair, a la que también dedicaron una página en Internet.

Mucho más lejos llegó el director italiano Ruggero Deodato con su Holocausto caníbal (Cannibal holocaust, 1979), que presentó la película como una auténtica snuff movie, asegurando que se trataba de un documental con escenas verídicas de canibalismo.

"La película más terrorífica de todos los tiempos en una nueva versión que no te dejaron ver". Esta es la frase publicitaria de El exorcista. El montaje del director (The Exorcist. Director's cut, 2000), el reestreno del clásico de William Friedkin, al que se añadieron doce minutos de escenas que no se incluyeron en la versión original, rodada en 1973. Pero la realidad es que el reclamo "el montaje del director" es poco menos que tendencioso, ya que las escenas introducidas en la nueva versión fueron desechadas por el director en el montaje original. De hecho, el propio Friedkin ha declarado: "Yo la hubiera dejado tal y como estaba pero Blatty [William Peter Blatty, el guionista] insistió".

Los seguidores de las andanzas del psicho-killer Michael Myers pueden abstenerse de alquilar la tercera parte de la saga iniciada en 1978 años por La noche de Halloween (Halloween). Y es que la única relación entre Halloween III. El día de la bruja (Halloween III. Season of whitch, 1982) y las otras nueve películas de la serie es que la historia transcurre en torno a la susodicha noche y que está producida por John Carpenter y Debra Hill, creadores del personaje y guionistas de los dos primeros capítulos.

Otro ejemplo de falsas secuelas encontramos en el filme de terror Phantasma (Phantasm, 1978). Aprovechando la popularidad que adquirió en su momento, un año más tarde se estrenó en España la película de Tobe Hooper Salem´s lot (1979) con el título de Phantasma II. Sin embargo, su argumento, basado en un relato de Stephen King, nada tenía que ver con el anterior.

Hasta el tema o el género puede ser modificado en la publicidad con el objetivo de captar espectadores. Es el caso de Revenant. Vampiros modernos (Modern vampires, 1998), que se anunciaba como una tenebrosa película de vampiros cargada de acción y sexo, cuando no era más que una insulsa comedia capaz sólo de hacer temblar de aburrimiento.