Medio ambiente urbano

El aire
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Edita: FACUA Andalucía
Fecha: 2010
Formato: 150 x 210 mm.
Páginas: 28
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El medio ambiente urbano implica en las ciudades el aire que se respira, los ruidos que se oyen en las calles, la basura que se tira y la que se recicla, la casa donde se vive, el agua que se bebe y el transporte.

En un principio podría parecer raro hablar del medio ambiente en una ciudad en la que por desgracia ya se ve poco color verde y se respira poco aire puro, pero hay que hacerlo y hay que defender, respetar y cuidar ese medio ambiente en el que se vive diariamente y del que depende en gran medida la salud.

La contaminación atmosférica afecta a casi todas las personas del mundo, especialmente a aquellas que viven en las grandes ciudades y en áreas industrializadas, con pesado tráfico de vehículos. Estas emanaciones deterioran el medio ambiente dando lugar a malos olores, y afecta a la salud humana, los cultivos y los materiales de construcción.

La contaminación atmosférica apareció primero como una preocupación pero, posteriormente, se ha convertido en una amenaza para la calidad de vida, ya que una contaminación excesiva puede poner en peligro la salud y llegar a convertir algunas ciudades en lugares poco aconsejables para ser habitados. Los efectos producidos por la contaminación atmosférica dependen principalmente del número, tipo, tiempo de exposición de contaminantes, así como de la sensibilidad de los receptores. Hay que tener muy en cuenta la proporción del efecto a medida que se acrecientan la concentración y el tiempo de exposición a los mismos.

Las relaciones causa-efecto entre los padecimientos humanos y la exposición a la contaminación no son fáciles ni pacíficas en la comunidad científica. No obstante, en general, se puede afirmar que la contaminación del aire es peligrosa para los seres humanos, pero es muy complicado saber los efectos a largo plazo.

El aire en las ciudades

En nuestro país el aire está sucio, el 89% de las ciudades de más de 100.000 habitantes superan los niveles permitidos de contaminación. En España hay 1,3 coches por cada hogar y un 55% de ellos tienen motores diésel, que contaminan más que los de gasolina. Eso, unido a la concentración de la población en grandes aglomeraciones, da un resultado poco discutible: aire sucio.

No todos los vehículos lanzan los distintos tipos de contaminantes en las mismas proporciones; éstas dependerán del tipo de motor que se utilice. Los vehículos que emplean gasolina como carburante emiten principalmente monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, hidrocarburos y compuestos de plomo. La emisión de este último tipo de contaminante se debe a la presencia en algunos tipos de gasolina de tetraetilo de plomo, aditivo que se añade para aumentar su índice de octano.

El aire de las ciudades se ve seriamente dañado como consecuencia de los incorrectos hábitos de vida. Concretamente, en las ciudades en las que se vive, con el nivel de población que existe, donde convergen la pluralidad personal con los distintos hábitos de vida, este aspecto tan importante para la vida del ser humano, resulta más perjudicado.

Fundamentalmente y, desde un punto de vista científico, el aire de la ciudad resulta seriamente dañado como consecuencia de la emisión de sustancias tóxicas, como pueden ser, el monóxido de carbono (CO), el dióxido de carbono (CO2), clorofluorcarbonos (CFC), contaminantes atmosféricos peligrosos (HAP), plomo, ozono (O3), óxido de nitrógeno (NOX), partículas, dióxido de azufre (SO2), compuestos orgánicos volátiles (VOC)…

Pero, el ser humano, también influye con su comportamiento en la contaminación del aire, por lo que, para disminuir los efectos de sus malos hábitos de vida, hay que preguntarse ¿qué hábito de vida estoy realizando que puede perjudicar el medio ambiente? ¿Puedo hacer algo para remediarlo? ¿Cómo puedo contribuir en mejorar la calidad de vida y del planeta?

Este aspecto del medio ambiente como es la protección del aire que se respira, es de vital importancia porque porta el oxígeno que se necesita para respirar y hacerlo con calidad de vida. Hasta tal punto resulta imprescindible cuidar del aire que, su contaminación puede causar trastornos tales como ardor en los ojos y en la nariz, irritación y picazón de la garganta y afecciones respiratorias.

Incluso, algunas substancias químicas que se hallan en el aire contaminado pueden producir cáncer, malformaciones congénitas, daños cerebrales y trastornos del sistema nervioso, así como lesiones pulmonares y de las vías respiratorias. A determinados niveles de concentración, ciertos componentes contaminantes del aire son sumamente peligrosos y pueden causar serios trastornos e incluso la muerte.

Pero, la polución del aire no sólo resulta dañino para la vida del ser humano, afecta también a la flora y fauna del planeta, a los mares y lagos, y a la capa de ozono disminuyendo su espesor y poniendo en peligro la atmósfera. Sus efectos nocivos también se manifiestan y producen el deterioro de edificios, monumentos, estatuas y otras estructuras.

La contaminación del aire también es causante de neblina, la cual reduce la visibilidad en los parques nacionales y otros lugares y, en ocasiones, constituye un obstáculo para la aviación.

El coche y la polución

Como se ha indicado anteriormente, el hombre y sus incorrectos hábitos de vida también contribuyen enormemente a la contaminación del aire, dado el nivel poblacional de la Tierra.

Pero, ante los interrogantes reseñados anteriormente, hay muchas formas de ayudar a reducir la contaminación del aire. Se puede hacer un aporte significativo a la purificación del aire simplemente siguiendo (o no, según sea el caso) ciertas prácticas sencillas, como por ejemplo, dado que el uso de vehículos contribuyen enormemente a la polución del aire pues, produce emisiones de CO2, NOX, ozono, VOC, HAP, CFC y partículas volátiles, procurar reducir el uso del vehículo privado y recurrir al transporte público, bicicleta, caminar, utilizar el automóvil como medio de transporte colectivo, son medidas sencillas pero, con efectos muy importantes porque contribuyen a reducir la contaminación del aire, a proteger el medio ambiente y a mejorar la calidad de vida.

Recomendaciones para reducir la contaminación atmosférica

Si conduces, debes tener en cuenta las siguientes recomendaciones para ayudar a reducir la contaminación:

- Evitar circular a alta velocidad.

- Al comprar un vehículo, elegir uno que tenga alto rendimiento en kilómetros por litro de gasolina.

- No sobrellenar el tanque de gasolina.

- No repostar en días de alto contenido de ozono. Tratar de hacerlo después de que oscurezca.

- Usar un modelo de vehículo que sea lo más nuevo posible, ya que los modelos nuevos son, en general, menos contaminantes.

- Utilizar un vehículo alternativo, como por ejemplo el automóvil eléctrico, o uno que funcione con otro tipo de combustible.

- Conducir suavemente y evitar que el automóvil permanezca sin uso durante mucho tiempo.

- Mantener el automóvil en buen estado, poniendo especial atención en el sistema de escape.

- Asegurar que los neumáticos tengan la presión de aire adecuada.

- Mantener en buen estado el sistema de aire acondicionado del vehículo, asegurando que no haya filtraciones.

- Hacer una menor cantidad de viajes. Planificar el itinerario evitando las zonas de tránsito congestionado.

- Reducir el uso de gasolina tanto como sea posible. La forma y el diseño del automóvil pueden ser factores determinantes del consumo.

Otras prácticas que pueden contribuir a disminuir la contaminación del aire son:

- Posponer las tareas de jardinería que requieran el uso de herramientas a gasolina en días de alto nivel de de ozono.

- Consumir alimentos orgánicos o al menos aquellos que no hayan sido sometidos a un uso tan intensivo de agroquímicos.

- Restringir la limpieza en seco.

- Evitar el uso de pinturas, aceites y solventes en días de alta concentración de ozono.

- Reducir el consumo de electricidad, lo cual contribuirá a disminuir las emanaciones de SO2, NOx, VOC y partículas.

- Prender el carbón de leña con un encendedor eléctrico en vez de hacerlo con combustible líquido.

- Restringir-reutilizar-reciclar. Un menor consumo redundará en menor contaminación atmosférica de todo tipo.