La nueva Ley de Garantías

Garantía legal y comercial
Edita: FACUA Andalucía
Fecha: 2004
Formato: 150 x 180 mm.
Páginas: 12
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Es preciso distinguir con claridad dos conceptos que maneja la Ley y que se tienden a confundir: la responsabilidad legal del vendedor por la falta de conformidad de los bienes con el contrato, que establece la Ley de forma taxativa cuando el comprador es un consumidor y, por otro lado, la responsabilidad adicional que voluntariamente puede adquirir el vendedor, distribuidor o fabricante, mediante el ofrecimiento de una garantía comercial que mejore la legalmente establecida.

Las garantías (legales y comerciales) deberán reflejarse en documentos escritos y contener, de forma clara y precisa, los elementos necesarios para su aplicación. No obstante, la Ley sólo obliga a que se recoja, por escrito y con detalle, la garantía legal y la comercial aplicada a productos de naturaleza duradera; para los demás bienes y respecto de la garantía comercial, señala que para que conste por escrito debe ser solicitada por el consumidor.

Todo ello no excluye del cumplimiento de las obligaciones contractuales que vendedor, proveedor y productor, pudieran haber asumido, ni la aplicación de las normas sobre seguridad de productos, responsabilidad por daños causados por productos defectuosos o cualquier otra que resulte de aplicación.

La garantía comercial, que no debe confundirse con la garantía legal, debe poner al usuario en una posición más ventajosa y superar los derechos concedidos por la Ley y que se entiende como un mínimo exigible. En resumen, la garantía comercial se establece en la Ley como un grado superior de seguridad para el comprador.

La acción para reclamar el cumplimiento de lo dispuesto en la garantía prescribirá a los seis meses desde la finalización del plazo de garantía.
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