FACUA.org
Salud
Inicio » Salud » Informes
Una opción de futuro
En este informe:
Una opción de futuro
La producción integrada y el consumo

Esta nueva actividad supone el comienzo de una agricultura viable y sostenible.

FACUA.org - España - diciembre de 2008
Enviar a un amigo
Imprimir
Corregir noticia
Ver en versión sólo texto


Una opción de futuro

La producción integrada es una nueva actividad agrícola que consiste en el aprovechamiento racional de los recursos naturales y garantiza una agricultura sostenible y respetuosa con el medio ambiente, a través de un empleo menos exhaustivo de pesticidas y productos químicos. Los elevados controles a los que se ve sometido todo el proceso de producción garantizan la alta calidad de los productos obtenidos mediante esta técnica.

La creciente preocupación e interés por el medio ambiente ha puesto de manifiesto la aparición de un nuevo tipo de consumidor en el mercado: el consumidor preocupado por el medio natural y por su salud. Este nuevo tipo de consumidor es el último eslabón de una larga y complicada cadena y el objetivo fundamental y destinatario final de todo un largo camino en el que -no hay dudas- sin consumo de este tipo alimentos no habrá producción.

Para llegar a ser consumidor verde se produce un proceso de cambio en el comportamiento y la vida diaria del consumidor, que empieza por una preocupación por el medio ambiente y continúa con el desarrollo de una actitud positiva hacia los problemas medioambientales y sigue con una creciente demanda del conocimiento de toda la cuestión medioambiental y por la búsqueda de las opciones existentes para solucionarla.

Todos estos cambios concluyen con un estímulo de la materialización -el ya hacer algo- de las actividades medioambientales, se tiene ya un comportamiento respetuoso con el medio ambiente.

No podemos engañarnos, no son muchos los consumidores que saben qué es la producción integrada y menos los que la consumen. Se ha trabajado mucho desde distintos ámbitos por difundir y dar a conocer la agricultura ecológica y los consumidores sí saben el añadido de calidad que ésta representa y conocen, más o menos, la diferencia que hay entre un producto ecológico y otro que no lo es (no tiene pesticidas, ni abonos artificiales, etc.).

No ocurre lo mismo con la agricultura integrada, y es importante dar a conocer las ventajas y beneficios de esta actividad y acercarla al consumidor final.

La producción integrada simboliza el compromiso del sector agrario con el medio ambiente y la calidad de los productos. Porque es un sistema de producción de alimentos que utiliza al máximo los recursos y los mecanismos de regulación naturales y asegura, a largo plazo, una agricultura viable y sostenible. Además, al basarse en exigentes procesos y controles, garantiza la alta calidad de los alimentos.

En qué consiste

Nos gusta decir que la agricultura que respeta el medio ambiente es la "de siempre", en el sentido de que la agricultura es la de nuestros abuelos, que era verde en cuanto tradicional y previa a la modernización y a la utilización casi abusiva de productos químicos.

Pero también es moderna este tipo de agricultura porque se nutre del saber científico acumulado durante el último siglo. Lo que antes se hacía por tradición, cuando no por mera intuición, hoy se hace con conocimiento de causa, se aplica para hacer lo de antes pero cumpliendo nuevos objetivos: alcanzar buenos rendimientos, obtener nuevos productos.

El modelo agrario productivista ha provocado un claro deterioro del medio ambiente (contaminación de suelo y agua), una disminución de la calidad de los productos que ingerimos y -como consecuencia- un detreimiento de la salud de las personas. Todo esto, además, ha contribuido a la pérdida de empleos y de explotaciones familiares.

Hay que romper una lanza por todos los hombres y mujeres que han contribuido anónimamente al desa-rrollo de la ganadería y la agricultura integrada comprometidos, cada uno a su manera, con la mejora agroambiental y con el futuro de las zonas rurales, teniendo que resolver por su cuenta los problemas que se le iban presentando.

Es innegable que al consumidor le resulta aún difícil acceder fácilmente a este tipo de alimentos y que aún no confía ni conoce suficientemente éstos. De igual forma es innegable la responsabilidad de las Administracio-nes públicas en la apuesta por una estrategia de desarrollo rural en esta línea, ya que debe velar por la salud y la correcta alimentación de la población.

La Organización Internacional de la Lucha Biológica e Integrada (OLIB) define la producción integrada como "Un sistema agrícola de producción de alimentos que utiliza al máximo los recursos y los mecanismos de regulación naturales y asegura, a largo plazo, una agricultura viable y sostenible. En ella, los métodos biológicos, las técnicas de cultivo y los procesos químicos son escogidos con esmero, buscando un equilibrio entre el medio ambiente, la rentabilidad y las exigencias sociales".

Esta agricultura garantiza una calidad tanto interna como externa del producto, cada vez más demandada por la sociedad, a la vez que se consigue una reducción de pesticidas y otras sustancias químicas, un mejor manejo de las distintas labores y el momento adecuado de realizarlas, con lo que se consigue una reducción del coste de los insumos, beneficiando claramente al agricultor.

En los próximos años, la producción integrada será posiblemente uno de los sistemas de producción que presentará un crecimiento más elevado. La preocupación de la distribución, del consumidor y de las administraciones públicas por conseguir productos de calidad que aporten garantías sobre su seguridad o que se obtengan con procesos respetuosos con la naturaleza, será el componente clave de la demanda en el futuro que, a corto plazo, producirá un importante cambio de los sistemas productivos.

Promoción

Cabe decir que, para que la producción integrada tenga asegurado un futuro viable, a escala europea, es fundamental que se articule sobre la base de un modelo productivo que tienda, a su vez, a una unificación de directrices o normas entre los diferentes países y estados.

El objetivo final de todos los esfuerzos que se hagan en este sentido no es otro que el de conseguir que este sistema de producción, en un futuro relativamente próximo, pueda establecerse sobre la base de un Reglamento Comunitario, al igual que sucede con la agricultura ecológica. Si finalmente llega a producirse este efecto, sin lugar a dudas el futuro de la producción integrada estará asegurado.

Entendemos que es necesaria una promoción del consumo de alimentos producidos en agricultura integrada, en el sentido de concienciar, sensibilizar y movilizar a los distintos sectores preocupados por la salud, el medioambiente, la calidad..., para examinar problemas del modelo agroalimentario actual, sus causas, sus consecuencias y sus posibles mejoras. Hay que acercar a los consumidores a los agricultores de producción integrada, facilitando unos precios suficientes para los productores, pero que también sean asequibles para los consumidores.

El consumo de una producción integrada es una forma de proteger la salud, la ecología y el medio ambiente, a la vez que mantener la población en las zonas rurales. Sería interesante empezar por una sensibilización orientada a los jóvenes para entender el concepto de alimentación saludable y las formas de vida que posibiliten este tipo de consumo.

El consumo de los productos de la agricultura integrada necesita de campañas de promoción, con los apoyos públicos y económicos suficientes (a nivel autonómico, estatal y europeo) para que los hábitos de consumo de la población española vayan cambiando. Una manera interesante de empezar estas promociones sería facilitarle el conocimiento de los productos a colectivos específicos de amas de casa, asociaciones de consumidores, médicos, educadores, etc. Estar hoy aquí demuestra que vamos por el buen camino.

Debemos de instar al compromiso de las Administraciones para introducir el consumo de productos de la agricultura integrada en comedores públicos, centros de enseñanza y sanitarios. Fomentar el consumo de estos productos en las dietas de los hospitales y centros sanitarios, al igual que ya se está haciendo con los alimentos ecológicos; realizar recomendaciones a los profesionales médicos para que éstos, a su vez, las trasladen a sus pacientes, abogando también por ir introduciendo el consumo de estos alimentos en las dietas infantiles.

También la restauración tiene un papel importante en la difusión del consumo de productos de producción integrada; por lo tanto, es importante dar a conocer estos productos entre los profesionales de la cocina.

Ayudas a la promoción

Otra forma de mejorar el acceso a los productos de la agricultura integrada de los consumidores podría ser mediante ayudas a la constitución de tiendas especializadas en mercados de barrio, todo para acercar estos productos a la calle.

Entendemos que la producción integrada puede ser el modelo perfecto de sostenibilidad en el sector agrario, al ser una actividad respetuosa y compatible con el medio ambiente, además de posibilitar la creación de empleo y el tejido industrial. Los principales problemas con los que se puede encontrar el consumidor de producción integrada son el precio y el reconocimiento de los productos (en lo referente a la cantidad de información que encontramos). No basta únicamente con ofrecer más información, sino que se debe incidir específicamente en el fomento del consumo de estos productos.

El nivel de consumo viene lógicamente condicionado por la comercialización y la distribución de los alimentos de la producción integrada. Para que se produzca más, se debe de producir más demanda desde el consumidor. El consumidor debe saber valorar los productos de la agricultura integrada que tiene cerca, por lo que, insisto, sería interesante fomentar las ferias y mercados locales de productos de producción integrada, creando incluso mercados de abastos específicos de estos productos, a la vez que fomentando pequeñas tiendas familiares.

Quizás la apuesta más fuerte, y a la vez esperada, ha sido la implantación de un sello de garantía que certifique al consumidor que lo que compra procede de una producción integrada. Este distintivo se emite tras realizar una efectiva tarea de inspección y control de las técnicas agrarias y los productos fertilizantes utilizados en su producción.

El fin que se persigue con esto es evitar que se comercialicen productos convencionales como si fuesen de agricultura integrada y eliminar así el posible fraude que afectaría al consumidor y al prestigio del agricultor que cumple fielmente las normas vigentes.

Entendemos que se necesitan criterios comunes para el control, certificación, normativa y sanciones para poder ir alcanzando más presencia, credibilidad y consumo de los productos. Sería también interesante fomentar la identificación de los lugares de venta de productos procedentes de la agricultura integrada y crear métodos de certificación fáciles de identificar, evitando la confusión por la proliferación de numerosos organismos certificadores. Todo ello, en aras de facilitar una información clara al consumidor que desea acercarse, cada vez más, a este tipo de producto.