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Gestión de residuos domésticos y reciclaje

Las formas de producción y consumo de hoy en día están convirtiendo el planeta en un auténtico basurero.

FACUA.org - España - febrero de 2009
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La generación de residuos en la sociedad actual

La generación de una excesiva cantidad de residuos domésticos se ha convertido en un gran problema en la sociedad actual. Además, la situación se agrava por el ineficiente manejo de la basura, que provoca contaminación, problemas de salud y daños al medio ambiente.

La solución pasa inequívocamente por el reciclaje, ya que de los 15 millones de toneladas de basura doméstica que se generan anualmente en las ciudades, más del 65% es recuperable o reciclable.

Por ello, es necesario que los ciudadanos tomen conciencia de la importancia que tiene la prevención y utilicen de forma efectiva los contenedores que al efecto se encuentran en todas las ciudades españolas.

Hasta ahora se ha vivido bajo la ilusión de que la Tierra es como una gigantesca pieza de recambio que podrá sustituirse cuando se haya deteriorado definitivamente. Este pensamiento podría definirse como el máximo exponente de la "cultura del derroche", la "cultura de usar y tirar". Sin embargo, los recursos naturales del entorno son pobres y limitados. Con la actitud actual se está empobreciendo la calidad de vida e hipotecando el bienestar de futuras generaciones. Sólo hay un planeta Tierra y no tiene recambio.

A lo largo de los últimos años ha quedado fehacientemente demostrado que las actuales formas de producción y consumo imperantes en la sociedad producen ingentes cantidades de residuos, y que éstos se han convertido ya en uno de los problemas más alarmantes que tiene el mundo.

Diariamente se tiran toneladas de papel, plásticos, metales, materiales informáticos, productos químicos, etc. Los gobiernos tienen ya verdaderos problemas para almacenar o destruir todos estos residuos y algunos países se están convirtiendo en los basureros del mundo a cambio de un poco de dinero llevándoles, una vez más, a la explotación de los países mal llamados desarrollados, que son los que producen estos residuos.

La degradación del medio ambiente es, en gran medida, una consecuencia derivada de la acción desmesurada e incontrolada de los sistemas económicos y productivos vigentes en este último siglo. El aumento en la producción de residuos, la transformación del espacio, la contaminación generada, etc., son los efectos negativos de un fuerte crecimiento económico que, paradójicamente, no siempre trae como consecuencia el desarrollo del progreso técnico en todos los sentidos ni favorece un nivel de vida y del confort sostenibles.

Los residuos son elementos que provienen de todas las actividades humanas al ser desechados como inservibles o superfluos; la clasificación o selección en origen es la acción por la cual los ciudadanos pueden contribuir a facilitar la recogida selectiva de los mismos, para desarrollar posteriormente la cadena de reciclado, a través de los contenedores de recogida selectiva que se pueden encontrar en las calles de todas las ciudades.

Todos los ciudadanos tienen una noción más o menos clara de que las basuras son un problema de higiene pública, al que se dedica una buena parte de los presupuestos municipales.

El gran problema de los residuos

El aumento de población y el desarrollo de la sociedad de consumo plan-tean uno de los mayores problemas actuales: la creciente generación de residuos sólidos urbanos y su necesidad de reciclarlos y de reducirlos. Cada español tira aproximadamente 500 kilos de basura doméstica al año, una media algo inferior a la europea, que ronda los 550 kilos.

Los residuos no aprovechables constituyen un problema para muchas sociedades, sobre todo para las grandes, así como para el conjunto de la población del planeta. Ello se debe a que la sobrepoblación, las actividades humanas modernas y el consumismo han incrementado mucho la cantidad de basura que se genera. Ello junto con el ineficiente manejo que se hace con dichos residuos provoca problemas tales como la contaminación, que produce problemas de salud y daño al medio ambiente, además de poder provocar incluso conflictos sociales y políticos.

Algunas soluciones generales al problema de la basura serían reducir la cantidad de residuos generada, reintegración, dentro de sus posibilidades, de los residuos al ciclo productivo, canalización adecuada de residuos finales, entre otras.

Por otro lado, si el aumento del consumo no cesa, la cantidad de basura reciclada nunca llegará al nivel de la basura producida. Desde la implementación de los sistemas de reciclaje no ha disminuido la cantidad de basura, sino que ha aumentado por el aumento constante del consumismo. De esta forma, la supuesta solución se convertiría en sólo un paliativo y una forma de organizar los desechos para abaratar los costos de las materias primas. De todas maneras, el reciclaje es una práctica en la que queda aún mucho trabajo por realizar, pero que se presenta como la única posibilidad de futuro.

Las medidas de reducción de residuos pueden agruparse en:

· Prevención: comprar productos con el mínimo embalaje y el mínimo envase, no consumir innecesariamente, disminuir la cantidad de desechos potenciales, comprar productos con etiquetas ecológicas, ecodiseño, etc. · Reducir: intentar deshacerse del mínimo de residuos posibles.

· Reutilizar: intentar alargar la vida de los productos y en el caso de que el producto no sirva para su función, intentar darle otros usos.

· Reciclar: cuando no se tenga más opciones que deshacerse de un producto hay que hacerlo con responsabilidad y llevarlo a su correspondiente contenedor de la recogida selectiva, al punto verde, al punto limpio, etc. o bien al sistema de gestión de residuos que sea propio del municipio o región donde se encuentre el usuario.

La bolsa de basura

Se equivoca quien piense que todo lo que se tira al contenedor es basura, pues se entiende como tal todo material considerado como desecho y cuya eliminación es necesaria. De los casi 15 millones de toneladas de basura doméstica que se generan anualmente en las ciudades, más del 65% es recuperable o reciclable. A esto hay que añadir los residuos industriales, los desechos mineros, las basuras agrícolas, los lodos de depuradoras, etc.

Es necesario preguntarse, ¿dónde se va a tirar tanta basura? Los vertederos se están quedando sin espacio, provocando, como consecuencia inmediata, el aumento de los vertidos incontrolados y la contaminación que les acompaña. Las incineradoras, propuestas como solución en este sentido, además de contaminar tampoco constituyen un camino adecuado, pues continúan desaprovechando el potencial de riqueza que se esconde en la basura.

Lograr la máxima valorización y recuperación de la materia inerte reciclable depende de una eficiente selección doméstica. El aumento de la cantidad de basura doméstica radica en la materia no orgánica, es decir, susceptible de ser reciclada.

La basura es uno de los artículos más importantes de la sociedad de consumo al formar parte de la vida de las personas y de la de las sociedades contemporáneas. La basura es inevitable, y está incluida dentro de los impuestos municipales que pagan todos los ciudadanos a sus ayuntamientos para su recogida y destrucción. Éstos tienen que tener flotas de camiones de diversos modelos y contratar a cientos de empleados en una empresa que trabaja con las más estrictas condiciones de cumplimiento de horarios para recoger la basura de los barrios de las ciudades, los edificios y las oficinas de las administraciones.

Afortunadamente ya existe una creciente cultura de clasificación de la basura (orgánica, papel, vidrio, plásticos, etc).

Es necesario adoptar una solución desde el punto de vista ecológico, que no necesita de grandes tecnologías, ni inversiones multimillonarias. Se trata de aplicar planes de ahorro, aprovechamiento y reciclado, acompañados por adecuadas compañas formativas, que permitan el máximo rendimiento y la recuperación de todos aquellos materiales presentes en la basura, pero aprovechables como materia prima.

Al tirarse todo de manera desordenada, mezclándolo además con desperdicios orgánicos, la basura se vuelve sucia, mal oliente y peligrosa para la salud. Su destino son los vertederos, donde los deshechos inorgánicos pueden quedar enterrados sin descomponerse durante cientos de años. En algunos basureros, los productos inorgánicos son separados y clasificados para llevarse a las recicladoras industriales.