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Gestión de residuos domésticos y reciclaje

Las formas de producción y consumo de hoy en día están convirtiendo el planeta en un auténtico basurero.

FACUA.org - España - febrero de 2009
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Tipos de contenedores

Contenedor azul

En él se debe depositar el papel: folletos publicitarios, revistas, periódicos, cuadernos, folios, bolsas de papel, sobres, cartulina y demás derivados del papel, cartón que conlleva todo tipo de cajas de cartón, envases de cartón (no brick), paquetes, hueveras, etc.

Si es posible, colocar sólo papel y cartón limpio (por ejemplo, no manchado con comida o grasa) sin cintas adhesivas, trozos de plástico como ventanillas de sobres o grapas. No es recomendable depositar papel parafinado.

Todavía un 40% no se recupera porque se arroja a la bolsa general, contribuyendo a una absurda situación en la que las empresas que fabrican papel y cartón reciclado en nuestro país deben importar papel de recogida selectiva de otros países.

El reciclaje de papel permite obtener nuevos productos de este material con un 74% menos de emisiones y evitando el 65% de la contaminación de un proceso de papel con fibra virgen, generando un 35% menos de contaminación del agua. Con el papel y cartón usado se elabora de nuevo papel y cartón, que se encuentran en productos como cajas de cereales, galletas o medicamentos, papel de escritura, envases de alimentos como la harina, el azúcar o el arroz, y embalajes en general.

Contenedor verde

En él se depositan, por un lado, botellas de vidrio (botellas de bebidas, envases de refrescos, envases de cervezas, etc.) y por otro frascos y tarros de vidrio, envases de alimentos, conservas, etc.

Se deben quitar, siempre que sea posible, las etiquetas de papel y otros impropios. Las tapas metálicas pueden ir al contenedor amarillo. No se deben introducir materiales como bombillas, cristales de ventanas, espejos, jarrones, cerámica, ladrillos, piedra, tapas o frascos de medicamentos. La separación permite que se vuelvan a producir botellas y envases de vidrio, evitando el consumo de toneladas de arena y utilizando un 30% menos de energía y un 50% menos de agua.

Contenedor amarillo

En este contenedor amarillo o con tapa amarilla se deben depositar los envases de plástico: envases plásticos de productos alimenticios, bolsas de plástico, envases de tetrabrik, botellas de limpieza, botes plásticos de bebidas, bandejas de corcho blanco, envoltorios, film alimenticio. Además también se depositarán envases de metal, como latas de conservas, botes metálicos de alimentos, aerosoles vacíos, papel de aluminio, etc. No se deben colocar cintas magnéticas, juguetes, cepillos, persianas, tuberías de pvc, cajas de alimentos, sartenes, cazos de cocina, cubiertos, electrodomésticos, envases de cartón o vidrio.

Contenedor naranja o marrón (o con tapa de esos colores)

En este contenedor se deben depositar los restos de comida: desperdicios orgánicos, restos vegetales, restos animales, restos de café, etc., además de otro tipo de residuos: papel engrasado o plastificado, servilletas usadas, retales, cenizas, corcho, residuos diarios, etc. Nunca se deben colocar envases plásticos y metálicos, papel y cartón, vidrio, medicamentos, pilas, productos peligrosos, escombros.

Puntos Sigre (medicamentos)

Estos puntos gestionan la recogida de los residuos de medicamentos a través de las farmacias. En ellos los consumidores depositan los residuos de envases y paquetes con restos de medicamentos, una vez consumidos.

A continuación, la distribución farmacéutica recoge las bolsas que contienen estos residuos de envases y los almacena en contenedores estanco situados en sus instalaciones, donde son retirados por gestores autorizados para su transporte hasta la planta de selección y clasificación. Se pueden depositar en ellos medicamentos caducados o no, envases de medicamentos y prospectos. No se deben depositar termómetros, agujas, prótesis ni objetos.

Contenedores de pilas

Las pilas son uno de los residuos domésticos más peligrosos por su contenido en mercurio y cadmio. El problema se presenta cuando las pilas se han agotado. Existen en el mercado una variedad de pilas que se utilizan para distintos casos, entre las que se pueden distinguir tres grupos: zinc-carbón, alcalinas y botón.

Una vez agotadas las pilas nunca se deben arrojar a la basura, ni al suelo porque pierden su hermetismo y pueden dejar escapar su contenido; al llover, este agua filtra a la tierra, introduciendo los productos tóxicos en la vegetación y en los ríos, mar, y como consecuencia a la cadena alimentaria afectando en definitiva a la salud y al medio ambiente.

Es necesario realizar una recogida selectiva de las pilas que se gastan, depositándolas en el contenedor específico, que se puede encontrar en el propio comercio donde se compran, para su recogida y tratamiento posterior. También se pueden depositar en los contenedores específicos para éstas que se encuentran situados en las calles de las ciudades.

Puntos Limpios

Los Puntos Limpios constituyen el siguiente paso al reciclaje domiciliario. Para todo aquello que no se puede tirar a los contenedores de recogida selectiva se han creado los Puntos Limpios, que son centros de recogida de residuos peligrosos o de gran volumen para los que no existe un contenedor específico en la vía pública.

Los productos domésticos peligrosos como las pinturas, o voluminosos como unas ventanas rotas, no pueden arrojarse a la basura normal. Su destino más adecuado son estas instalaciones.

Los Puntos Limpios son lugares de recogida gratuita. Aunque los residuos hay que llevarlos personalmente, suelen gestionarlos los ayuntamientos o unas empresas privadas designadas o concesionadas por éstos.

Para que los Puntos Limpios funcionen correctamente es necesario que los usuarios aporten los residuos previamente seleccionados y los depositen en los contenedores adecuados. No todos los Puntos Limpios admiten todos los tipos de residuos.

Cuando el ciudadano entra en el recinto, un operario informa a los consumidores sobre la forma de realizar el depósito de cada uno de los residuos. Asimismo, existe una señalización horizontal, consistente en marcas viales de diferentes colores, cada uno de ellos asociado a un tipo de residuo, que conducen a los contenedores de gran capacidad, y otra vertical, constituida por paneles situados junto a cada contenedor con los anagramas y colores que identifican a los residuos a depositar en ellos.

Desde el área de usuarios, al que se accede directamente con el vehículo particular, se realiza la descarga a los contenedores de gran capacidad de papel, cartón, metales, etc.

En otra zona se ubican contenedores específicos para el resto de los residuos: vidrio, pvc, otros plásticos, aceite usado de cárter, baterías de automóvil, pilas, medicamentos, electrodomésticos, sprays, radiografías, tubos fluorescentes y otros residuos especiales domésticos, previa identificación por el encargado del centro.

Los frigoríficos y aparatos de refrigeración se depositan en la zona cubierta, donde posteriormente se realiza la extracción de los CFCs. Durante la extracción se realiza una separación de los ácidos, aceites y agua que contienen los gases refrigerantes. Los gases ya filtrados son almacenados para ser trasladados a las instalaciones de regeneración.

La mayor parte de los residuos recogidos y clasificados en los Puntos Limpios son trasladados a las diferentes instalaciones de reciclado, donde comienzan los tratamientos específicos para su recuperación. El resto son tratados o eliminados de la forma más adecuada en tanto no existan instalaciones para su reciclaje.

A los Puntos Limpios se pueden llevar todos los residuos domésticos que tengan carácter peligroso o cuyo volumen sea tan grande que impida depositarlo en un contenedor. El esfuerzo que a los usuarios les puede suponer trasladar los productos hasta el Punto Limpio se ve recompensado por los riesgos que se consiguen evitar para el medio ambiente por los residuos peligrosos.

Así, se evita el vertido incontrolado y el consiguiente impacto ambiental de los residuos voluminosos que no pueden ser eliminados a través de los servicios convencionales de recogida de basuras. Se aprovechan los materiales contenidos en los residuos que se pueden reciclar directamente, con lo que se consigue un ahorro energético y de materias primas y se reduce el volumen de basura que hay que eliminar.

Se busca la mejor solución para cada tipo con el objetivo de lograr la máxima valoración de los materiales y el mínimo coste en la gestión global.