Los móviles Android podrían ofrecer hasta 5 años de actualizaciones de seguridad por exigencias de la UE

La Comisión Europea pretende con esta medida que tanto los 'smartphones' como las tabletas sean más eficientes energéticamente y menos dañinos para el medio ambiente.

Los móviles Android podrían ofrecer hasta 5 años de actualizaciones de seguridad por exigencias de la UE
Imagen: Pexels.

La Comisión Europea ha presentado un borrador en el que propone que Android ofrezca hasta cinco años de actualizaciones obligatorias de seguridad y tres actualizaciones del sistema operativo para reducir el impacto ambiental de la fabricación de productos electrónicos.

Reguladores de este organismo perteneciente a la Unión Europea han establecido una serie de propuestas con las que buscan el ahorro de costes de la energía mediante la extensión de la vida útil de los smartphones, que actualmente tiene un promedio de dos o tres años en marcas como Realme y Oppo.

Samusung, por el contrario, presenta hasta cuatro años de actualizaciones Android y cinco de seguridad para todos los modelos de la gama premium, esto es, de las series Galaxy S y Z que presente a partir de ahora.

De hecho, tanto la compañía surcoreana como Google son las únicas marcas que prometen hasta cinco años de actualizaciones de seguridad en sus teléfonos, tal y como recuerda Ars Technica.

Europa Press ha recogido la propuesta presentada por la Comisión, en la que los reguladores han determinado que todos los fabricantes deberían estar obligados a ofrecer cinco años de actualizaciones de seguridad y tres años de actualizaciones del sistema operativo para minimizar el impacto ambiental de esta industria.

Los equipos podrían ser "reutilizados, reciclados y/o recuperados"

El problema que esta iniciativa pretende abordar tiene varios flecos. Uno de ellos es el desaprovechamiento de equipos electrónicos al concluir su vida útil, que se "dejan hibernados, sin usar en casa", algo que desde la Comisión creen que "es un desperdicio", puesto que los recursos "podrían ser reutilizados, reciclados y/o recuperados".

Este organismo cree que esto sucede por una serie de factores tales como la disponibilidad limitada de piezas de repuesto de los terminales, la necesidad de un nuevo modelo o software, la insuficiencia de versiones actualizadas del sistema operativo y el firmware o el menor rendimiento de la batería con el paso del tiempo.

De ese modo, la Comisión busca reducir la huella de carbono de los productos comercializados de la UE y hacer que tanto smartphones como tabletas sean más eficientes energéticamente y menos dañinos para el medio ambiente.

Según las investigaciones del organismo, llevar a cabo medidas como extender la vida útil promedio de los dispositivos en aproximadamente un año podría reducir el impacto climático en un 25% a nivel del mercado mundial de teléfonos móviles.

Además, la Comisión cree que la huella de carbono se podría reducir hasta otro 20% a través de medidas como ofrecer una mejor información a los consumidores sobre el impacto negativo de la fabricación de estos dispositivos.

Finalmente, estima que mejorar la eficiencia material de los productos podría reducir la materia prima de consumo hasta en un 30% a nivel de todo el mercado de telefonía móvil.

Más reparaciones en garantía

En este documento, la Comisión propone que fabricantes y vendedores de teléfonos deben poner a disposición de los propietarios servicios de reparación profesionales hasta cinco años después de que el teléfono en cuestión se retire del mercado, tal y como se especifica en el Anexo II.

Asimismo, la CE sugiere que tanto los terminales como las tabletas ofrezcan 15 tipos diferentes de repuestos durante, al menos, un lustro. Los reparadores tendrían acceso así a componentes como la batería, la pantalla, las cámaras, los puertos de carga, los micrófonos, los altavoces o los ensamblajes de dispositivos plegables.

Para mejorar la regulación de esta industria, la Comisión ha anunciado que realizará una evaluación de impacto en base a una serie de aspectos que ha identificado como áreas de posible intervención regulatoria.

Estas áreas están relacionadas con la resistencia que presentan los dispositivos electrónicos cuando se caen accidentalmente, la protección contra el agua y el polvo, la accesibilidad y longevidad de la batería, la capacidad del producto para ser desmontado o la disponibilidad de repuestos prioritarios.

A continuación, realizará una consulta pública para recopilar las opiniones de las partes interesadas (como empresas, organizaciones de consumidores y ONG medioambientales, entre otras) y los fabricantes, así como consultas individuales a ciudadanos. En este proceso de evaluación también se convocará una reunión del Foro Consultivo de Ecodiseño.

Este proceso de evaluación y la recopilación de comentarios se extenderá hasta el próximo 28 de septiembre y se prevé que se ponga en funcionamiento una versión de estas propuestas durante el cuarto trimestre de este año.

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