Condena de seis meses de cárcel al quinto de los implicados en la llamada estafa de los jamones

Se trata del hijo del 'cerebro' de la organización que ha sido finalmente juzgado tras permanecer fugado durante meses.

Condena de seis meses de cárcel al quinto de los implicados en la llamada estafa de los jamones

La Audiencia Provincial de Valladolid ha dado por finalizado el proceso judicial por la estafa de jamones por importe de casi medio millón de euros del que fueron víctimas hace una década distintas empresas en toda España, tras la condena del quinto y último de los implicados que quedaba aún ya que había permanecido en paradero desconocido durante meses.

Se trata de Julián A.T, hijo del empresario murciano José A.N. y cerebro de la organización al que la Audiencia Provincial, por su propia conformidad, ha condenado este miércoles a seis meses de prisión y al pago de una multa de 120 euros -se exponía a un total de seis años y medio de privación de libertad- por delito de estafa, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

La sustancial rebaja de la pena obedece a que el fiscal del caso le ha atribuido el papel de "cómplice" del resto de condenados y "colaborador ocasional", al tiempo que ha acordado eximirle del delito de pertenencia a grupo criminal imputado al resto de implicados y le ha aplicado las atenuantes de dilaciones indebidas -los hechos se remontan a 2011- y reparación del daño, al haber abonado junto con su padre a dos de las empresas damnificadas un total de 25.000 euros.

En concepto de responsabilidad civil, la sentencia mantiene las cantidades ya reflejadas en anteriores fallos judiciales.

La presente condena, que ya es firme y ha sido anunciada in voce por el magistrado que presidía el tribunal, cierra así de forma definitiva un proceso judicial salpicado de numerosas vicisitudes en forma de suspensiones de juicios y conformidades, ya que otros dos de los implicados, Antonio Mariano G.H. y José Javier C.G, ya pactaron en su día sus respectivas condenas de dos años de cárcel, mientras que el empresario murciano y cerebro de la trama, José A.N, y su testaferro, Diego L.G, en otro juicio posterior, fueron condenados el pasado mes de junio a penas de dos años y un año y cuatro meses de cárcel, respectivamente.

A los cuatro ya condenados anteriormente por los mismos hechos se les consideró autores de un delito continuado de estafa y otro de pertenencia a grupo criminal por concertarse para a través de la mercantil Dismarianga SLU, con sede en Valladolid, adquirir mercancías, en su mayoría de productos cárnicos y lácteos, sin abonar el importe de los pedidos.

Si bien en un principio abonaban los pedidos iniciales, para así ganarse la confianza de sus víctimas, a posteriori realizaban pedidos mucho más cuantiosos y una vez recibida la mercancía simulaban el abono mediante pagarés los cuales, llegado su vencimiento, eran devueltos por los bancos por falta de fondos.

Mediante este procedimiento, a lo largo de 2011, realizaron numerosos pedidos de mercancía a empresas radicadas en distintos puntos de España, desde Valladolid, Lugo, Leganés, Madrid, Barcelona, Guijuelo (Salamanca), Girona, Badajoz y Segovia, de las que obtuvieron genero por importe global de 446.196 euros que no abonaron.

En el organigrama de la organización, a José A.N. los acusadores le confieren el papel de "cabecilla", tomando las decisiones de la empresa pese a no aparecer nunca frente a los proveedores ni firmar documento alguno, mientras que José Javier C.G. era el principal apoyo del primero y quien, en un mismo nivel por su poder de decisión, actuaba ante las víctimas como comercial de la mercantil, contactando con ellos, realizando los pedidos y entregando los pagarés.

El hijo del primero, Julián A.T, colaboraba ocasionalmente, mientras que Antonio Mariano G.H. y Diego L.G. figuraban frente a terceros como administradores y dueños de la mercantil.

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