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FACUA recibe numerosas denuncias por
importantes defectos de fabricación en el Peugeot 307 que pueden afectar
gravemente a la seguridad
Peugeot llamó a revisión a más de
30.000 vehículos en julio con el argumento de un simple fallo en el
limpiaparabrisas, pero los defectos continúan produciéndose.
La Federación de Asociaciones de
Consumidores y Usuarios de Andalucía (FACUA) ha recibido cincuenta y
seis denuncias desde veintiuna provincias españolas por importantes defectos de
fabricación en el Peugeot 307 que en la mayoría de los casos pueden
llegar a afectar gravemente a la seguridad
de los vehículos y sus pasajeros. FACUA ha emprendido acciones en representación de varios
afectados, que se han asociado a la organización para que su equipo
jurídico defienda sus derechos, y ya ha logrado la devolución del
importe del vehículo para el primero de los denunciantes. La
Federación ha habilitado una dirección de correo-e, 307defectos@facua,
donde los afectados pueden dirigirse para exponer su caso.
Buena parte de los problemas está
relacionada con fallos en los equipos eléctricos de los vehículos, que
provocan apagones que los dejan sin iluminación externa e interna o la
paralización de los limpiaparabrisas, entre otros aspectos.
También son muchos los casos de vibraciones que se acusan de forma
considerable cuando los automóviles superan los 110 kilómetros por
hora, aspecto que afecta gravemente a la estabilidad del volante y los
espejos retrovisores. FACUA también ha recibido casos de motores que se pararon durante la
conducción e incluso de un airbag que saltó sin motivo, además de
defectos de calidad en numerosos componentes, ruidos extraños y casos aislados de
problemas eléctricos en otros modelos de Peugeot.
Peugeot ha reconocido a FACUA que realizó
una llamada a revisión el pasado julio (que en España afectó a 32.000
vehículos) casi siete meses después de haber detectado un fallo en el
sistema eléctrico. El objetivo era realizar una carga informática
(telecarga) de la BSI, la caja que centraliza y programa
informáticamente los equipos eléctricos,
cuya puesta al día suprimiría, según la firma, el riesgo de
anomalías.
Aunque Peugeot ha asegurado que el defecto
del sistema eléctrico sólo afectaba a los limpiaparabrisas, pudiendo
pararse "algunas décimas de segundo", muchos de los
afectados denuncian que esta llamada fue una excusa para intentar
solucionar todos los fallos eléctricos denunciados. Sin embargo,
automóviles sometidos a la revisión (incluso a varias telecargas) y también
unidades que han salido a la venta posteriormente siguen padeciendo las
irregularidades denunciadas. Además, muchos afectados denuncian que las
telecargas han ocasionado la pérdida de funciones informáticas en sus
vehículos o errores en las mismas.
La firma francesa también ha reconocido
otra llamada a revisión en febrero de 2002, esta vez a cerca de 22.000
unidades del 307 fabricadas antes de octubre del año anterior, para
supervisar y, en su caso, cambiar el cilindro del clausor
(antirrobo) ya que según Peugeot podía llegar a bloquear la llave de
contacto en cualquiera de sus posiciones dada la presencia de una viruta, procedente del propio proceso de producción en uno de los
proveedores.
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