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FACUA teme que las eléctricas
presionen al Gobierno para que suba la tarifa con la excusa de sufragar
las inversiones que no quisieron hacer años atrás
La Federación denuncia el fracaso del
modelo liberalizador puesto en marcha en 1997, que ha traído como
consecuencia una bajada de la calidad del servicio fruto del abandono de
las inversiones en distribución.
La Federación de Consumidores en Acción
(FACUA) teme que las eléctricas presionen al Gobierno para que suba la
tarifa regulada con la excusa de sufragar las inversiones que no
quisieron hacer años atrás. FACUA advierte que la crisis eléctrica vivida en Sevilla en los últimos
días es uno de los elementos que ponen de manifiesto algo que ya
vaticinó hace unos años: el fracaso de un modelo de liberalización
del sector que ha creado espejismos y ha permitido que las compañías
dejen de un lado las inversiones en la distribución eléctrica para
centrarse en otros ámbitos supuestamente más rentables como la
generación, la comercialización, las inversiones en otros negocios
(telefonía, suministro de gas, agua, seguros...) y en Latinoamérica.
FACUA nunca ha creído en este
modelo de liberalización y señala que ahora puede constatarse que los
propios consumidores le han vuelto la espalda al mismo. Un modelo que no
sólo no ha traído una bajada y ni tan siquiera un mantenimiento de las
tarifas, sino que además ha supuesto una importante disminución de la
calidad del suministro y del servicio que ofrecen las compañías. Hay
que recordar, además, que menos del 1% de los usuarios españoles ha
abandonado la tarifa regulada por el Gobierno para acudir al mercado
libre, porque las compañías no les presentan ofertas realmente
atractivas.
Pero además, la Federación se teme que
ahora que las eléctricas utilicen la alarma social existente ante los
apagones y la urgente necesidad de incrementar las inversiones en la
ampliación y mejora de las redes de distribución que no quisieron
acometer años atrás para presionar al Gobierno al objeto de que suba
la tarifa regulada. Algo que sería totalmente inaceptable.
Asimismo, FACUA demanda una
modificación de los índices de calidad establecidos en el Real
Decreto 1.955/2000, de 1 de diciembre, por el que se regulan las
actividades de transporte, distribución, comercialización, suministro
y procedimientos de autorización de instalaciones de energía eléctrica
(con corrección
de errores publicada en BOE el 13 de marzo de 2001). Los niveles de
calidad exigidos a las eléctricas son desproporcionados y deben
aumentarse de forma considerable y hay que revisar el amplio concepto de
fuerza mayor con el que las compañías pueden eludir
responsabilidades ante los cortes de suministro.
Asimismo, es necesario reducir el número
de cortes y horas sin luz anuales que un usuarios debe sufrir para que
tenga derecho a una indemnización, al tiempo que hay que aumentar la
cuantía de las mismas. En este sentido, tampoco es aceptable que deba
esperarse hasta el año siguiente al que se producen los cortes para
recibir esas indemnizaciones, por lo que hay que habilitar un
procedimiento mucho más ágil y eficaz para que los consumidores sean
resarcidos de los cortes de suministro.
La Federación hace también un llamamiento
a los consumidores que se vean afectados por averías en electrodomésticos
o el deterioro de alimentos para que reclamen las indemnizaciones. Para
asesorarse sobre ello pueden llamar al Teléfono del Consumidor
de FACUA, 902 110 902.
Y por otro lado, FACUA advierte
que los consumidores no pueden entender que en los momentos en que más
se necesita el suministro se pida desde las suministradoras o desde
cualquier gobierno que sean racionales en el consumo. El mensaje de la
racionalización del consumo eléctrico debe ser un discurso sostenido
en el tiempo, con campañas de gestión de la demanda que, entre otros
aspectos, subvencionen la compra de lámparas y electrodomésticos de
bajo consumo.
Desde el punto de vista de FACUA, la
fortaleza de una compañía eléctrica es precisamente la distribución.
Posiblemente no sea la que genera más ganancias a corto plazo pero sin
duda es la más rentable, ya que es la actividad que garantiza una
cierta capacidad de influencia en el mercado eléctrico, la implantación
en las comunidad autónomas, provincias y ciudades; en definitiva, es
indirectamente lo que puede mantener la influencia en el mercado a las
eléctricas en otras actividades. De esto parece que se han dado o se
han querido dar cuenta ahora y están empezando a replegarse de otras
actividades para garantizar la recuperación del terreno perdido en
materia de distribución. No sólo por las presiones de consumidores y
gobiernos, sino porque están apreciando que el negocio de la distribución
es fundamental en el sector. Hoy es un momento decisivo para que hagan
una apuesta por inversiones muy fuertes en el ámbito de la distribución
que mejoren la calidad del suministro.
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