Alimentación infantil

Introducción
Edita: FACUA Andalucía
Fecha: 2008
Formato: 210 x 297 mm.
Páginas: 24
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Esta guía ha sido editada por FACUA Andalucía, Al-Andalus y UCA-UCE en el marco de una campaña conjunta.

Desde la antigüedad se viene reconociendo el valor de la adecuación de la alimentación a las necesidades de los individuos y los grupos, como elemento básico para la subsistencia, y por constituir uno de los principales factores que determinan la salud.

En la etapa de la infancia, dado su peculiar relación con el crecimiento y la maduración física y mental, y la mayor vulnerabilidad ante la enfermedad, el cuidado de la alimentación de niños y niñas adquiere especial relevancia. Entre los condicionantes de adaptación de la dieta de los menores se podría destacar: el ritmo de crecimiento, la tolerancia a los alimentos, la capacidad digestiva, y el grado de autonomía y de habilidades.

El aspecto educacional también juega un papel relevante, ya que durante la infancia se van adquiriendo una serie de conductas y actitudes hacia distintas facetas de la vida altamente perdurables. La información que disponemos sobre la alimentación en la infancia, nos indica que en nuestra sociedad se está produciendo una desviación importante respecto de los modelos y hábitos alimentarios más saludables. Se está abandonando el modelo mediterráneo, basado en un mayor consumo de una amplia variedad de vegetales, aceite de oliva y pescado, a la vez que se incorpora una alimentación, en la que predominan las carnes y sus derivados, las mantequillas y margarinas, los alimentos servicio (hamburguesas, pizzas, salchichas…), la bollería y pastelería industrial, y una amplia gama de golosinas, fritos, refrescos y otros productos preelaborados, excesivamente azucarados, refinados y/o de alta densidad energética.

Nuevos comportamientos relacionados con los etilos de vida, por las nuevas condiciones laborales, económicas y sociales, están ocasionando una gran transformación en los hábitos alimentarios y en la actitud hacia la comida respecto de la población infantil: abstención y/o abandono prematuro de la lactancia materna, descontrol en los desayunos y meriendas, comida fuera del hogar, desajuste de horarios en las comidas, celebraciones a base de alimentos servicio y golosinas, influencia de los medios de comunicación, la publicidad y las modas…

Los errores alimentarios, sobre todo por excesos, pero también por defectos nutricionales, favorecen, principalmente, el sobrepeso y la obesidad, pero también, diversos trastornos metabólicos y estados carenciales. Tales situaciones influyen significativamente en el aumento de riesgo de enfermedad en la infancia (endocrino, cardiovascular, digestiva, esquelética, neurológica, psicológica…), que se trasfiere, en buena medida, a la edad adolescente y adulta.
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