Producciˇn ecolˇgica. De origen a destino

Comercialización
Edita: FACUA AndalucÝa
Fecha: 2009
Formato: 205 x 207 mm.
Pßginas: 64
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Identificación de los productos ecológicos

Para poder identificar en el mercado un producto ecológico de aquellos que no siguen en todas sus fases un sistema puro de producción ecológica, actualmente la nomenclatura que se utiliza en las etiquetas y los envases para su denominación pasan por los términos "ecológico", "biológico", "orgánico", "bio" y "eco", que tienen el mismo significado y quedan amparados por la normativa europea, quedando su uso protegido y reservado, en exclusiva, a los productos procedentes de la agricultura y ganadería ecológica.

Sin embargo, la nomenclatura de los productos ecológicos no ha escapado a discusiones, que han motivado cambios normativos.

Inicialmente los productos ecológicos fueron identificados con el término "ecológico", "biológico" u "orgánico", así como sus diminutivos y derivados habituales, tales como "bio", "eco", etc.

No obstante, en España se utilizó, durante un tiempo, el término "bio" para la designación de productos alimenticios de determinadas características no relacionadas con el método de producción ecológico, de manera que, la producción ecológica pasó a denominarse, fundamentalmente, tan solo con el término "ecológico" y su prefijo "eco".

La realidad de la producción ecológica y sus productos, no solo a nivel nacional sino también comunitario, llevó a un cambio de normativa comunitaria, de manera que con la aprobación del Reglamento (CEE) n║ 392/2004 del Consejo, de 24 de febrero de 2004,que modificaba el entonces vigente, Reglamento (CEE) N║ 2092/1991, se establecía una protección en toda la Comunidad Europea parar determinados términos utilizados en la indicación a los consumidores, de que un alimento o pienso, o sus ingredientes, se obtenía de conformidad con el método de producción ecológico.

Así, los términos o menciones "ecológico", "biológico", u "orgánico", así como sus derivados y abreviaturas ("bio", "eco") se empezaron a considerar indicaciones que hacían referencia al método ecológico de producción en toda la Comunidad Europea.

Hoy día, de conformidad con la nueva regulación comunitaria, el Reglamento (CE) N║ 834/2007 del Consejo, de 28 de junio, se considera que "un producto incluye términos que se refieran al método de producción ecológico cuando, en el etiquetado, publicidad o documentos comerciales, el producto, sus ingredientes o las materias primas para alimentación animal se describan en términos que sugieran al comprador que el producto, sus ingredientes o las materias primas para alimentación animal se han obtenido conforme a las normas establecidas en el presente Reglamento".

En particular, tales términos enunciados en el Anexo de la norma, sus derivados o abreviaturas, tales como "bio" y "eco", utilizados aisladamente o combinados, podrán emplearse en toda la Comunidad y en cualquier lengua comunitaria para el etiquetado y la publicidad de un producto cuando este cumpla los requisitos establecidos en el Reglamento.

Por ello, con el objetivo de garantizar la protección de los consumidores y usuarios, es necesario que los términos anteriormente señalados que se refieren a productos ecológicos, sean utilizados exclusivamente para identificar a éstos.

Para evitar que los consumidores caigan en el error sobre la naturaleza ecológica de un producto, tanto en la etiqueta como en la publicidad del producto, únicamente se debe utilizar los términos que hacen referencia al método de producción ecológica, que tendrá lugar cuando, al menos el 95% de los ingredientes que componen el producto tengan un origen puramente ecológico.

Así, y de conformidad con la nueva normativa europea, sólo entonces se autoriza la utilización del logotipo de la Unión Europea (en adelante, la UE) en el etiquetado, la presentación y la publicidad de los productos que merezcan el calificativo de ecológico.

La transparencia en el mercado comunitario y la confianza del consumidor y usuario queda garantizada a través de la utilización del logotipo de la UE, que deberá ser obligatorio en todos los alimentos ecológicos envasados que se hayan producido en la Comunidad.

Además, será posible utilizar tal logotipo en el caso de productos ecológicos sin envasar producidos en la Comunidad o de productos ecológicos importados de terceros países.

No obstante lo anterior, se debe limitar su uso para aquellos productos que de manera exclusiva o, casi exclusiva, contengan ingredientes ecológicos, para no confundir a los consumidores sobre la naturaleza ecológica de todo el producto.

Por ello, su utilización no debe autorizarse en el etiquetado de productos obtenidos durante la fase de conversión o de alimentos procesados en los que menos del 95% de sus ingredientes de origen agrario sean ecológicos.

Del mismo modo, en la producción ecológica está prohibida la utilización de Organismos Modificados Genéticamente (en adelante, OMG), por lo que en aras de la transparencia del mercado no deberá etiquetarse como ecológico ningún producto que deba etiquetarse como OMG, producido a partir de OMG o que contenga OMG.

También debe permitirse que compitan en el mercado comunitario productos ecológicos procedentes de terceros países que se importen al territorio de la UE, siempre que, en su producción se hayan invertido métodos de producción ecológicos con los requisitos exigidos por la normativa vigente y con sujeción a controles similares a los exigidos en el territorio de la UE; además, deberán estar avalados por un certificado emitido por la autoridad competente o de control que esté reconocida por el tercer país de que se trate.

Según la nueva regulación de la UE, los términos que deben utilizarse para denominar un producto ecológico, no deberán utilizarse en el etiquetado, publicidad y documentos comerciales de productos que no cumplan los requisitos establecidos en el nuevo Reglamento comunitario sobre el método de producción ecológica, evitando de esta manera inducir a error al consumidor o usuario por sugerir que un producto o los ingredientes utilizados en su producción, cumplen los requisitos que se exigen a un producto ecológico, cuando no sea así.

Para que el consumidor o usuario pueda conocer cuándo un producto es ecológico o cuándo no y saber identificarlo, en el etiquetado o envasado del producto, además de utilizar cualquiera de los términos a los que se ha hecho referencia, debe hacerse constar una serie de indicaciones o menciones obligatorias.

Así, aparecerá un código numérico que hará referencia a la autoridad u organismo de control de que dependa el operador responsable de la última producción u operación de preparación.

Además, también deberá figurar el logotipo comunitario, en su caso, y necesariamente se deberá indicar el lugar en que se hayan obtenido las materias primas que componen el producto, que deberá figurar en el mismo campo visual que el logotipo y que, según el caso, será "Agricultura UE", cuando las materias primas agrícolas hayan sido obtenidas en la UE; "Agricultura no UE", cuando las materias primas hayan sido obtenidas en terceros países, o bien, "Agricultura UE/no UE", cuando una parte de las materias primas hayan sido obtenidas en la Comunidad y otra parte en país tercero.

Las menciones "UE" o "no UE" podrán sustituirse por el nombre de un país o complementarla con dicho nombre en el caso de que todas las materias primas utilizadas en la producción hayan sido obtenidas en el país de que se trate.

Esta denominación "UE/no UE", no deberá destacar de la denominación de venta del producto.

El logotipo comunitario será de uso facultativo para productos procedentes de terceros países, aunque siempre será aconsejable y recomendable su mención para dotar al producto de más calidad y para inspirar mayor confianza en el consumidor o usuario comunitario, que puede interpretarlo como que el producto ha pasado el control de calidad de la UE.

Tanto el código identificativo del organismo de control como el logotipo comunitario deberán hacerse constar en la etiqueta o envase, en un lugar destacado, fácilmente visibles, legibles e indelebles.

Ahora bien, el uso del logotipo comunitario no excluye la utilización de otros logotipos, como pueden ser logotipos nacionales de Estados Miembros donde se haya obtenido el producto o logotipos de carácter privado; antes al contrario, el logotipo comunitario complementa a aquéllos, aportando a la naturaleza ecológica del producto un plus de calidad, que se traduce en mayor confianza para el consumidor o usuario europeo, al observar en la etiqueta o envase el certificado de calidad de la UE.

De hecho, en España, cada comunidad autónoma ha generado un sello obligatorio distinto en función de los Organismos de Control existentes, que lejos de ayudar al consumidor a identificar un producto ecológico, hacen más complicada la tarea para conocer que el producto que está adquiriendo tiene la naturaleza ecológica o no.

Es por ello, que resultaría más recomendable un único sello de control y común para todos los Estados Miembros y común para la comercialización de estos productos en el mercado europeo como sería el sello de identificación de de calidad de la UE.

Canales de distribución y puntos de venta

En cuanto a la comercialización de los productos procedentes de la agricultura ecológica, en primer lugar debemos destacar que es el mayor reto al que se enfrenta este sector de la agricultura, y ello es así debido a que nuestro mercado interior se encuentra poco desarrollado.

Existen pocos establecimientos que dispongan de productos ecológicos y en éstos existe poca diversidad y falta de producto fresco.

Las tiendas especializadas son el canal más importante de ventas en el mercado interno y suelen tener un contacto directo con los productores hortofrutícolas que les abastecen, por lo que pueden considerarse en su mayor parte dentro de los llamados canales cortos.

Según los datos recogidos en el II Plan de Agricultura Ecológica 2007-2013 esta forma de comercialización mediante canales cortos, es decir, con una mínima intermediación, se han venido ensayando en Andalucía desde los orígenes del sector.

Una de las principales fue la creación de asociaciones de consumidores y productores, que satisficieran las necesidades de precio y disponibilidad para ambos sectores y que actualmente se ha organizado en la Federación Andaluza de Consumidores y Productores Ecológicos.

Según el Plan mencionado en la actualidad existen siete puntos de venta de este tipo incluyendo en su oferta productos procedentes de fuera de Andalucía.

Estos puntos de venta se encuentran en las principales ciudades andaluzas: Sevilla, Córdoba, Granada, Huelva, Málaga y Sanlúcar de Barrameda.

Otros puntos de venta como tiendas convencionales y supermercados no tienen apenas presencia de productos ecológicos.

Las grandes superficies, frente a las tiendas convencionales, están mostrando una evolución favorable, ya que ello de cara al consumidor, es un factor positivo para su imagen.

Aún así, existen importantes deficiencias, como baja diversidad de productos y alto precio, en comparación con las asociaciones de consumidores y tiendas especializadas.

En conclusión, son pocos los productos y de escasa variedad y la razón de ello según estos operadores se debe: a la falta de demanda, diferencia de precio existente respecto a los productos convencionales, que sus proveedores habituales no trabajen estos productos y las deficiencias logísticas actuales que no permiten el acceso de los productos ecológicos a los puntos de venta en igualdad de condiciones que los convencionales.

Otra forma de comercialización que se ha ensayado es la venta mediante comercio electrónico, esta ha levantado numerosas expectativas que no se han visto satisfechas aún.

Las experiencias realizadas y la opinión del sector ponen de manifiesto un bajo uso de Internet para realizar compras por parte de los usuarios.

Esta situación que hemos expuesto pone de manifiesto que para el consumidor hoy por hoy, es realmente difícil acceder a comprar productos ecológicos, ya que llenar la cesta de la compra con productos de este tipo le supondría recorrer diferentes establecimientos, puesto que en su lugar de compra habitual no se encuentran fácilmente todos los productos que pudiese necesitar.

Consumo interno

En cuanto al consumo los resultados de los diferentes estudios elaborados por la Dirección General de Producción Ecológica de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía ponen de manifiesto que va en aumento.

Según los datos que se recogen en el II Plan Andaluz de Agricultura Ecológica para el periodo 2007-2013 el 14 por ciento de los andaluces consumen alimentos ecológicos con cierta regularidad y el 68 por ciento de los andaluces se declaran favorables a consumir productos ecológicos.

Los principales motivos para comprar alimentos ecológicos son la salud y la ausencia de productos y tratamientos químicos, esta última especialmente entre los compradores actuales, que también aprecian más sus cualidades organolépticas y mayor calidad.

Los principales problemas que afectan al consumo son el precio, muy superior al de los alimentos convencionales, así como la dificultad para encontrarlos en los puntos de venta habituales.

En cuanto al lugar donde acuden los consumidores a realizar estas compras en primer lugar se encuentran las grandes superficies siguen, como principales canales de compra de productos ecológicos, las tiendas especializadas (31%) por la cercanía, la variedad y calidad del surtido y la confianza que inspiran y, por último, las cooperativas de consumidores de productos ecológicos, cuya ventaja más destacada es el precio más reducido.

Otra cuestión a analizar en el tema de la comercialización es el volumen de producción destinado a las exportaciones e importaciones.

Hay que destacar que la gran parte de la producción en Andalucía se ha venido destinando a la exportación siendo los cultivos más orientados a ello los hortofrutícolas y cítricos.

El motivo principal de ello reside en que gran parte de los países de la Unión europea demandan estos productos y están dispuestos a pagarlos, que existen canales de comercialización para la exportación de producto fresco consolidados (a diferencia del mercado interior) y que se trata de un sector productivo insuficientemente organizado poco capaz de afrontar la comercialización de su producto.

Las entidades certificadoras

La puesta en el mercado de un producto obtenido siguiendo un procedimiento específico de producción hace necesario que se cuente con un sistema de control para garantizar que efectivamente lo que consumimos es un producto ecológico.

Este sistema de control fue impuesto por el Reglamento (CEE) 2092/91, del Consejo, de 24 de junio de 1991, sobre producción agrícola ecológica y su indicación en los productos agrarios y alimenticios, supuso una nueva regulación en la materia, estableciendo una serie de normas para la presentación, etiquetado, producción, elaboración, control e importación de países terceros de los productos procedentes de la agricultura ecológica.

Este Reglamento dio lugar al Real Decreto 1852/1993, de 22 de octubre, sobre producción agrícola ecológica y su indicación en los productos agrarios y alimenticios y al Decreto 166/2003 de 17 de junio sobre la producción agroalimentaria ecológica en Andalucía.

Actualmente y desde enero de este año ha entrado en vigor un nuevo Reglamento (CEE) el 834/2007 del Consejo, de 28 de junio de 2007, sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos y por el que se deroga el Reglamento (CEE) n░ 2092/91.

Este nuevo reglamento que mencionamos ha dado origen a una revisión del Decreto 166/2003, de 17 de junio, sobre la producción ecológica en Andalucía que aun se encuentra en tramitación.

Sin perjuicio de lo expuesto, en la exposición de motivos del Real Decreto 1852/1993, de 22 de octubre, sobre producción agrícola ecológica y su indicación en los productos agrarios y alimenticios se indica que el control se ejercerá por autoridades competentes y estas podrán delegar el control en entidades privadas bajo su expresa autorización y supervisión.

Siendo que cada comunidad autónoma designará una autoridad competente u autoridades de control y en su caso autorizará y supervisará autoridades privadas de control.

Los órganos competentes de las comunidades autónomas comunicarán al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación la relación de operadores sometidos a control en su ámbito territorial, con indicación de su nombre, dirección y actividad, así como las autoridades competentes y de control designadas y, en su caso, las entidades privadas de control autorizadas, a los efectos de confeccionar un listado nacional que estará a disposición de los particulares interesados.

Cada comunidad autónoma ha seguido el sistema que mejor ha considerado siendo que en nuestra comunidad se ha optado por entidades privadas de control, en la actualidad existen seis.

Estas entidades de control, también denominadas entidades certificadoras tienen como función controlar el proceso de producción mediante visitas de inspección a las explotaciones y a los centros de elaboración, a si como a la toma de muestras para analizar los productos.

Todos aquellos productos que cumplan en su proceso de elaboración con los requisitos para ser catalogados como ecológicos recibirán el sello de la correspondiente entidad certificadora y este formará parte de la etiqueta.

Cada organismo de control, tiene su propio sello o distintivo, que identifica a los productos ecológicos andaluces.

El mismo criterio se sigue en otras comunidades autónomas y otros países.

Como hemos indicado anteriormente dicho sello de la entidad de control debe constar en la etiqueta junto con el logotipo comunitario.

Las entidades certificadoras que operan en Andalucía y según lo dispuesto en el Decreto 166/2003 de 17 de junio, sobre la producción agroalimentaria ecológica en Andalucía aun vigente, deberán estar autorizados y se someterán a la supervisión de la Dirección General de Industrias y Calidad Agroalimentaria de la Consejería de Agricultura y Pesca de Andalucía.

Estas entidades una vez autorizadas se registran en un Registro público de entidades de inspección y certificación siendo el responsable del mismo la Dirección General antes citada.

Dichas entidades vienen obligadas a acreditarse con respecto a la UNE-EN-45011.

Además para ser autorizadas se requiere de una auditoria por parte de la Consejería de Agricultura y Pesca, llevada a cabo por la Dirección General de Industrias y Calidad Agroalimentaria con la asistencia técnica de la Dirección General de Producción Ecológica.

La citada dirección, realiza una supervisión a todos los organismos de control autorizados liberando un informe que se traslada a la Comisión Europea.

Por tanto, los organismos de control reciben tres auditoría: ENAC, DGICA y DGAE.

En la actualidad se trabaja en la puesta en marcha de un registro oficial de operadores ecológicos que permitirá tener perfectamente localizados a aquellos operadores que tengan en vigor su autorización para producir en ecológico.

Como órgano consultivo se creó el Consejo Andaluz de Agricultura Ecológica que se encargará, entre otras funciones, de asesorar técnicamente, hacer un seguimiento de la aplicación del Plan Andaluz de Agricultura Ecológica, fijar criterios para la ordenación del sector y de redactar informes sobre acciones de promoción y política agraria comunitaria.

El Consejo Andaluz de la Producción Ecológica, que se reunirá semestralmente, está presidido por el titular de la Consejería de Agricultura y Pesca e integrado por 24 miembros representantes de la Junta, organizaciones profesionales agrarias, cooperativas, organismos de certificación ecológica, agentes económicos y sociales, organizaciones de consumidores, universidades y centros de investigación.
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