Producción ecológica. De origen a destino

El papel del consumidor en la producción ecológica
Edita: FACUA Andalucía
Fecha: 2009
Formato: 205 x 207 mm.
Páginas: 64
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Inicio > Salud y alimentación
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Hoy por hoy, desde la perspectiva del consumidor final, los productos ecológicos gozan de un buen cartel.

Sustentados en los pilares básicos calidad diferenciada, seguridad alimentaria y respeto a la naturaleza, los productos ecológicos deben mantener su buena imagen para que el consumidor final siga apostando por ellos.

A través de la continuidad de esta percepción son los consumidores quienes, como motor del mercado, generaran demanda de estos productos.

En la actualidad, tanto en Andalucía como en el conjunto de España, el consumo de alimentos ecológicos es significativamente inferior al resto de Europa.

El mercado interior, factor esencial de la producción, se limita a abastecer a un sector minoritario de la población (1%), especialmente sensibilizado hacia estos alimentos, y a una franja algo más amplia (15% aproximado) de consumidores ocasionales.

Resulta evidente que el consumo interno se muestra todavía insuficiente.

La promoción constituye uno de los campos principales de intervención para el desarrollo de la producción y comercialización de alimentos ecológicos a nivel nacional y regional.

La apuesta por una buena concienciación ciudadana redundará, sin duda, en un aumento de la demanda y generará impulso en la producción.

El consumo responsable y sostenible constituye un importante instrumento para la mejora de la calidad y la seguridad, factores esenciales en la producción y la comercialización de los productos ecológicos.

Aunque, como ya venimos refiriendo en el presente apartado, el consumidor final posee un importante papel, es el conjunto de la sociedad quien debe apostar por el consumo de productos ecológicos.

El etiquetado, la certificación, la trazabilidad, los precios y otros aspectos (selección, elección, sugerencia, reclamación…), así como en el adecuado empleo de los productos alimenticios (conservación, cocinado, ingesta), contribuye al mantenimiento de la calidad y la seguridad alimentarias.

Cabe considerar que tanto la mejora de la calidad como la garantía de la seguridad son factores esenciales de la producción y la comercialización de los alimentos ecológicos.

El autocontrol del propio sector, el velado cumplimiento del etiquetado y certificación, las inspecciones de las administraciones competentes, así como el propio papel del consumidor como agente individual o a través de sus organizaciones representativas, forman parte de esa apuesta social que debe producirse en el fomento del consumo de productos ecológicos.

El consumidor también puede contribuir al desarrollo y la regulación del mercado interior a través de la demanda.

La actitud del consumidor informado, junto a una oferta permanente y diversificada de estos alimentos así como de productos de temporada y el entorno, puede contribuir en buena medida a la regulación del mercado interior.

Esto cobra especial importancia para el fomento de la producción y la disponibilidad de alimentos ecológicos a precios razonables.

Actitud de los consumidores ante el consumo de alimentos ecológicos En la planificación de la producción y comercialización de los productos ecológicos, en general, y para la intervención en la promoción del consumo de los mismos, en particular, es preciso tener en cuenta aspectos relativos a la opinión de la población como potencial consumidora de estos productos: conocimiento, confianza, disponibilidad, accesibilidad, precios…

Dentro del programa de actividades enmarcadas en los convenios de colaboración firmados entre la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía y las Organizaciones de Consumidores y Usuarios Al-Andalus, FACUA y UCA/UCE, durante los años 2005 y 2006 se llevó a cabo un estudio orientado a valorar el grado de conocimiento de los consumidores andaluces en diversos temas de interés relacionados con la agricultura y la pesca, que incluía diversos aspectos relativos a la los productos ecológicos.

En relación a los productos de ecológicos, la encuesta quiso indagar en la población sobre el grado de conocimiento, disponibilidad y accesibilidad; su opinión sobre ventajas y beneficios que pueden aportar, la confianza que le merecen y la medida en que estaría dispuesta a pagar más para consumirlos.

Conclusiones del estudio

- La mayoría de la población encuestada conoce los productos ecológicos, encontrándose, ésta mayoría, dividida entre los que los consumen ocasionalmente y los que no los consumen.

- Un porcentaje cercano a la mitad de los entrevistados manifiesta que no le resulta fácil encontrar productos ecológicos en su punto de venta habitual.

- En el caso de encontrar a la venta productos ecológicos, la mayoría afirma que los compraría porque le merecen confianza.

- La ventaja más significativa que reporta el consumo de productos ecológicos es considerada la de proporcionar una alimentación más saludable, seguida de contribuir a evitar el deterioro del medio ambiente y al bienestar de los animales.

- En cuanto a la cantidad que estarían dispuestos a pagar por consumir productos ecológicos, la respuesta mayoritaria se divide entre los que pagarían un poco más y los que pagarían el mismo precio que por otros alimentos.

Los resultados reflejan que la población está cada vez más informada sobre la existencia de los alimentos ecológicos, con un nivel aceptable de identificación.

También reflejan un buen grado de confianza para el consumidor, que a su vez muestra una notable disposición a consumirlos en caso de encontrarlo con mayor facilidad, bien pagando el mismo precio que en su presentación convencional, e incluso un poco más.

Sin embargo, la disponibilidad de los mismos se muestra dificultosa y su consumo limitado, predominando el ocasional sobre el habitual. Estos resultados se correlacionan en buena medida con otros estudios realizados a nivel regional y nacional.

Conclusiones de otros estudios a nivel nacional y regional

En los estudios que se han realizado sobre las limitaciones al consumo de productos ecológicos se destacan los siguientes factores: precio elevado; poca disponibilidad o dificultad para encontrarlos; falta de hábito; confusión en la identificación, desconocimiento sobre aspectos fundamentales de los mismos y escepticismo sobre su autenticidad.

Sin embargo, se detecta que ha existido una buena evolución en cuanto a nivel de conocimiento de los alimentos ecológicos; y que también existe la posibilidad de adquirirlos a precios similares al convencional.

Falta, por tanto, incrementar su presencia en los puntos de venta.

En relación con los precios, estudios reflejados en el II Plan Andaluz de Agricultura Ecológica muestran cómo la diferencia es muy reducida al comparar productos hortofrutícolas ecológicos vendidos a través de tiendas especializadas con sus equivalentes convencionales vendidos en grandes superficies.

Esta diferencia sí es manifiesta al comparar productos convencionales y ecológicos en grandes superficies.

En cualquier caso, la diferencia de precios en productos cárnicos es mayor.

Se puede deducir que a pesar de la introducción paulatina de los productos ecológicos en los canales convencionales, la diferencia de precios que se establece puede ofrecer una imagen de producto de élite que desestimula el consumo habitual.

Aunque los datos de las encuestas reflejados anteriormente muestran una cierta disposición de los consumidores a pagar algo más por un producto ecológico, la actual situación de crisis minimizaría, posiblemente, esta disposición y diferencias de precios condicionarían de forma notable el papel de los consumidores en el impulso del consumo interno.

Reforzando esta cuestión, un estudio reciente (CAP 2007. Consumo de alimentos ecológicos en Andalucía. -Inédita-) muestra cómo, aunque la mayoría de los consumidores esporádicos declaran estar dispuestos a pagar hasta un 10% más por un producto ecológico, son muy pocos los que aceptarían el 20% de diferencia.

Claves para la promoción de los productos ecológicos

En línea con lo contemplado en el II Plan Andaluz de Agricultura Ecológica, la promoción de los productos ecológicos pasa por las siguientes claves:

Fomento de difusión de información sobre aspectos fundamentales de los alimentos ecológicos: su naturaleza, beneficios ambientales, para la salud y el desarrollo rural, así como sus posibilidades de empleo.

Promoción del consumo de alimentos ecológicos de nuestro entorno y de temporada en todos los sectores de población, especialmente en edades escolares.

Fomentar la cercanía del productor y el consumidor, que además de contribuir a la regulación del mercado, satisface necesidades de consumo y genera confianza y fidelización a estos productos.

La vinculación a la producción local permite una mayor percepción de la calidad y el valor social de los alimentos ecológicos, así como las relaciones entre el medio rural y el urbano, favoreciendo con ello el tránsito hacia una sociedad más sostenible.

Cabe considerar la adaptación de la producción a las posibilidades que ofrecen el terreno y el clima de la zona.

El programa de apoyo al desarrollo del consumo social e institucional de alimentos ecológicos, que se viene realizando en comedores escolares, hospitales y residencias de ancianos se ha manifestado como una propuesta exitosa que combina los objetivos de desarrollo rural, protección ambiental y la educación y concienciación de la comunidad escolar sobre sus características y posibilidades.

El II Plan Andaluz de Agricultura ecológica contempla su extensión a centros universitarios y penitenciarios, así como a servicios de restauración y actos protocolarios públicos.

La colaboración entre las agrupaciones de productores y las administraciones públicas resulta fundamental.

Para el crecimiento sostenible, equilibrado y solidario del sector, además de la sensibilización y educación de la población, se hace imprescindible el desarrollo del mercado interno.

Ello requiere un importante trabajo de coordinación y reorganización productiva de muchas explotaciones, así como el desarrollo de la logística de la distribución y comercialización a nivel local y regional:

- facilitando la accesibilidad a los productos y sus puntos de venta;

- incrementando y adaptando los puntos de venta;

- manteniendo una oferta suficiente y variada de productos;

- facilitando su identificación, selección y elección;

- incrementando su presencia en canales de distribución y venta convencionales y en establecimientos de restauración;

- manteniendo y generando canales cortos de comercialización;

- conciliando la rentabilidad de la producción y los precios de venta.

Merece destacar, que mediante la diversificación de la oferta y el reforzamiento de la comercialización local cercana se facilita el acceso a una mayor proporción de productos y del precio de venta de los mismos.

El apoyo a la organización de eventos (jornadas, ferias, congresos…) y la elaboración y difusión de publicaciones de índole científica, cultural y comercial relacionados con la producción ecológica constituyen herramientas de gran valor a cargo de los sectores implicados en tareas de información y concienciación de la población sobre estos productos.

Adquiere especial atención el fomento de la participación de entidades locales y organizaciones sociales en la promoción de los productos ecológicos.

Merece destacarse la labor que vienen desempeñando en este terreno las agrupaciones de productores y comercializadores, y también las organizaciones de ecologistas y consumidores, así como papel que puede y debe desempeñar estas entidades, y la mujer en particular, en consonancia con el II Plan Andaluz de Agricultura Ecológica que recoge en su medida 14 la necesidad de "incentivar la participación de las mujeres en el sector ecológico": potenciar sus iniciativas y su participación, en el mantenimiento de redes de dinamización de la producción, la comercialización y el consumo responsable.

Para garantizar la protección del sector ecológico y el mantenimiento del sistema, debe prestarse especial atención al correcto funcionamiento de los sistemas de producción, control y certificación de los productos.

En este sentido, el desarrollo de modelos productivos con criterios de calidad y seguridad, así coma la autenticidad y eficacia en las tareas de autocontrol y control oficial (trazabilidad, etiquetado, certificación, acreditación) a lo largo de la cadena alimentaria resulta fundamental.

La eficiencia y la transparencia en estos campos resultan imprescindibles para la generación de confianza y la correspondiente fidelización de los consumidores.
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