Actividades de promociones de ventas: ofertas, saldos, rebajas y liquidaciones

Promoción de ventas y comercio electrónico
Edita: FACUA Andalucía
Fecha: 2009
Formato: 150 x 210 mm.
Páginas: 20
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¿Se podría imaginar un mes de enero, o de julio, sin rebajas, o sin largas colas en las puertas de los centros comerciales para ser el primero en conseguir una ganga? Pues según encuestas realizadas por diferentes portales de internet, el comercio electrónico podría acabar con una tradición: las rebajas.

Según las encuestas realizadas, las principales ventajas del comercio electrónico frente a las rebajas se centran en hechos como no depender de las temporadas, no tener problemas de stock o los precios rebajados que se ofrecen durante todo el año.

No se puede negar que Internet ha revolucionado muchas facetas de la vida cotidiana y el comercio no podía escapar de esta revolución tecnológica. De hecho, el 80% de los cibernautas utiliza este medio para realizar sus compras y ventas.

Así, uno de cada ocho españoles piensa que este nuevo medio de compra acabará con el tradicional comercio en el supermercado del barrio. Una idea que no sólo es eso, puesto que es constatable que cada vez más usuarios utilizan la red para sacar entradas de cine, alquilar un vehículo o comprar música.

Y es que los números hablan por si solos. El año pasado, el comercio electrónico movió más de 4.270 millones según el informe anual de red.es, el doble que en 2006. Este año, la cifra aumentará con total seguridad, por lo que la presencia en Internet es esencial para cualquier empresa que quiera crecer.

La tecnología es la reina del comercio electrónico. Los usuarios venden y compran ordenadores, cámaras, televisiones, PDA… en porcentajes similares. No obstante, la venta de ropa también tiene un lugar destacado en esta lista de productos.

Así, el comercio electrónico tiene muchas ventajas: productos en stock con descuentos interesantes, posibilidad de envío de los productos directamente al domicilio del usuario o la alternativa de encontrar artículos no disponibles en los establecimientos por falta de espacio u otros motivos.

Como todo, la compra y venta por Internet también tiene una cara negativa que aleja a muchos usuarios. Las transacciones bancarias o los diversos modos de pago todavía no son tan seguros como los métodos tradicionales.

También el hecho de no tener el producto entre las manos para saber si realmente es lo que buscamos o si tiene algún fallo aleja a muchos clientes de comprar online. Además, el 20% de los cibernautas rechaza vender por la red.

Sin embargo, hay que ser realistas. En un país como España, que posee los mayores niveles de phishing o estafa a través de Internet de Europa y que sigue estando a la cola de compras online en el continente, no se puede esperar un cambio repentino en este signo.

Garantía de productos de comercio electrónico

Los productos adquiridos a través de Internet también se regirán por el régimen de garantías en la venta de bienes de consumo. La garantía en la compra de un artículo nuevo es de dos años.

Además, el consumidor podrá ejercitar el derecho de desistimiento en el plazo de siete días.

En este sentido, el vendedor está obligado a entregar al consumidor un bien que sea conforme con el contrato de compraventa y las garantías a las que tiene derecho el consumidor se aplicarán tanto a productos nuevos como de segunda mano, si bien estos últimos cuentan con alguna particularidad. En todo caso, el consumidor tiene derecho a recibir un producto en perfecto estado.

En el caso de adquirir un producto defectuoso o que no responde a las características anunciadas u ofertadas, el consumidor puede optar entre la reparación del bien, su sustitución, una rebaja del precio o la resolución del contrato con devolución del importe, salvo que una de ellas resulte imposible o desproporcionado. En principio, se entiende como desproporcionada aquella medida que imponga al vendedor costes que, en comparación con la otra posibilidad, no sean razonables.

La reparación y la sustitución serán gratuitas para el consumidor y comprenderán los gastos necesarios realizados para subsanar la falta de conformidad de los bienes con el contrato, especialmente los gastos de envío, así como los costes relacionados con la mano de obra y los materiales y se llevarán a cabo en un plazo razonable. Además, mientras que el producto permanezca en el servicio técnico se suspende el tiempo de garantía.

El consumidor no podrá exigir la sustitución cuando se trate de bienes de segunda mano, de imposible sustitución o no fungibles, por su dificultad en encontrar otro igual o de similares características.
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