Suministro de agua

Introducción
Edita: FACUA Andalucía
Fecha: 2009
Formato: 150 x 210 mm.
Páginas: 28
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A lo largo de la historia, el ser humano ha hecho un uso irracional del agua, pensando que ésta no podía agotarse nunca y que la contaminación no le afectaba, regenerándose de forma autosuficiente sin causar daños.

La Directiva Marco del Agua, del año 2000, establece que hay que partir de que el agua no es un bien comercial como los demás, sino un patrimonio que hay que proteger, defender y tratar como tal. Además, afirma que el abastecimiento de agua es un servicio de interés general.

El Texto Refundido de la Ley de Aguas establece la prioridad del abastecimiento de la población. Por lo tanto, el consumo humano debe de estar garantizado por encima de cualquier otro uso, incluyéndose en él el abastecimiento necesario para industrias de poco consumo de agua situadas en los núcleos de la población y conectadas a la red municipal. Este consumo doméstico comprende el gasto de agua en la alimentación, en la limpieza de las viviendas, en el lavado de ropa, la higiene y el aseo personal, etc. Esto supone aproximadamente el 15% del gasto del agua.

Hoy en día el agua ya no se ve únicamente como un recurso a gestionar, sino como un bien a proteger y que hay que usar de forma racional, aplicando medidas de ahorro y utilizando mejor la cantidad de agua disponible, devolviéndola al medio natural para su reutilización.

El agua en España es un bien escaso y todos los ciudadanos están obligados a utilizarla racionalmente. El uso que la sociedad da al agua depende de sus necesidades, y de la disponibilidad de la misma. Como norma general, las sociedades que tienen un acceso al agua reducido o irregular tienden a crear hábitos de ahorro; hábitos que no aparecen en las sociedades en las que el agua es abundante y regular. No obstante, en los últimos tiempos en los que la contaminación del agua es muy intensa, degradando el recurso por muy abundante y regular que sea, también han aparecido hábitos de ahorro del agua.

Ciclo Integral del Agua

No puede hablarse de una gestión eficiente y eficaz del recurso si no se aborda dicha gestión de forma unitaria e integral en todas sus fases, desde la captación hasta la depuración, en lo que se viene denominando Ciclo Integral del Agua. Éste implica el recorrido que hace el agua desde que se recoge en la naturaleza, se almacena, se potabiliza y distribuye a los consumidores, y una vez usada se devuelve a la naturaleza depurada y sin contaminantes que perjudiquen el medio ambiente (abastecimiento, saneamiento y depuración).

Así, la gestión íntegra del agua se consolida como un principio y un instrumento indispensable para afrontar el futuro y garantizar el abastecimiento de la población a un precio razonable, respetar el carácter renovable del recurso, garantizando su uso sostenible, gestionar la demanda para conseguir su uso eficiente y la calidad adecuada y los valores ambientales asociados al medio hídrico.

El problema que se encuentra en el ciclo integral del agua es que no en todas las poblaciones se está cumpliendo debido a la gran desigualdad entre suministros y saneamientos, y la incapacidad de los pequeños municipios en el territorio andaluz para sufragar el servicio de suministro domiciliario de agua en condiciones de calidad. Dentro del ciclo integral del agua quizás haya que destacar como la fase que más problemas da, superado el abastecimiento y el saneamiento, la depuración.

En España, el suministro domiciliario de agua es una competencia de los ayuntamientos, que otorgan las concesiones del servicio a empresas públicas, privadas o mixtas. Con la excepción del Reglamento de Suministro Domiciliario de Agua de Andalucía, los derechos y obligaciones de los usuarios y las empresas suministradoras únicamente se establecen mediante ordenanzas municipales o los acuerdos que regulan las concesiones. Una dispersión que provoca que no estén garantizados unos requisitos mínimos de calidad del servicio a nivel nacional y la existencia de facturas con conceptos muy dispares y difíciles de entender para los usuarios debido a su complejidad.

La propia Directiva Marco del Agua establece que el principio de recuperación de los costes relacionados con el agua, incluidos los costes medioambientales y los relativos a los recursos asociados a los daños o a los efectos adversos sobre el medio acuático, deberán tenerse en cuenta, en particular, en virtud del principio de que quien contamina paga. Con este fin, será necesario un análisis económico de los servicios del agua basado en previsiones a largo plazo de la oferta y la demanda de agua en la demarcación hidrográfica.

Otro de los principios que promueve la Directiva Marco del Agua y que debe ser imprescindible en el suministro de agua es el de la participación ciudadana, sobre todo porque se trata de un suministro esencial y básico, que incide más en la salud y calidad de vida y en el desarrollo de la propia actividad económica. Sin la participación de los usuarios en la gestión del servicio y en la fijación de sus precios, toda política en materia de agua carece de legitimación y difícilmente prosperará y dará los resultados esperados.
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