Los aceites de oliva

Características generales
Edita: FACUA Andalucía
Fecha: 2010
Formato: 150 x 210 mm.
Páginas: 16
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Introducción

La imagen de España y del mediterráneo está históricamente vinculada al olivo. Este árbol ha condicionado gran número de municipios andaluces, originando un patrimonio cultural, que mediante diferentes iniciativas permita conservarlo y transmitirlo.

La elaboración del aceite debe seguir unos métodos de recolección, procesado y almacenamiento que garantizan su calidad.

El consumo de aceite de oliva está especialmente recomendado por sus propiedades favorables para la salud, controla el colesterol y posee componentes antioxidantes.

Características generales

En España el cultivo del olivar trasciende de la vertiente exclusivamente agraria, llegando a ser el elemento decisivo en la conformación del entramado social, cultural y ambiental de un gran número de sus municipios.

La imagen de España y del mediterráneo está históricamente vinculada al olivo. En Egipto donde se empezó el cultivo del olivo hacia el 2000 a.C., se comenzó a usar el aceite de oliva con fines cosméticos y también empezaron a comercializar el aceite de oliva. En la posterior civilización helénica que se desarrolló en el área, el aceite de oliva siempre tuvo un importante papel. Los fenicios, el gran pueblo comerciante de la antigüedad mediterránea, llevó el cultivo del olivo a las costas del sur de la Península Ibérica, la actual Andalucía, hacia el siglo XI a.C. Pronto dicha tierra habría de convertirse en una de las principales zonas de producción del oro líquido.

Con Roma el consumo de aceite de oliva llega a los confines del imperio, a las nubladas fronteras de Britania y a las nevadas llanuras danubianas. El comercio del aceite se desarrolló como nunca antes, las costas del Magreb oriental, la Bética (Andalucía) y el mediterráneo francés fueron los tres grandes centros de producción de aceite durante los siglos del imperio.

Por lo expuesto se puede afirmar que el predomino andaluz y jiennense en la producción mundial de aceite de oliva proviene de la época de los establecimientos del Imperio Romano e Hispania.

Con cerca de 1,5 millones de hectáreas, el cultivo del olivo ocupa más del 30% de la superficie agraria de Andalucía, adquiriendo una importancia relevante en la provincia de Jaén, el sur de Córdoba, el noroeste de Granada, el norte de Málaga y el sudeste de Sevilla. En estas zonas, que conforman el llamado "eje del olivar" existen numerosos municipios en los que el olivar es prácticamente un monocultivo. Si se clasifican las explotaciones olivareras atendiendo al destino de la producción, el 92% de éstas (295.539 explotaciones) corresponde a aceituna de almazara, aproximadamente el 2% corresponde a aceituna de mesa (5.704 explotaciones), y el 6% restante (19.111 explotaciones) corresponden a olivar mixto de doble aptitud almazara/mesa.

Desglosando según estos destinos de la producción, el mayor número de explotaciones de olivar de almazara se localiza en la provincia de Jaén, con un total de 140.641 explotaciones (48%), a la que siguen en orden de importancia las provincias de Granada (17%), Córdoba (16%) y Málaga (8%). En cuanto a explotaciones de olivar para mesa, destaca la provincia de Sevilla con 3.726 explotaciones (65%), seguida por Córdoba (14%), Málaga (13%) y Huelva (8%).

Finalmente, con relación a las explotaciones mixtas, la provincia andaluza con mayor número de explotaciones es Sevilla, con 9.767 en total (51%), seguida por Córdoba (23%), Málaga (16%) y Huelva (8%). A este respecto cabe destacar que el elevado número de explotaciones olivareras mixtas existentes en las provincias de Córdoba y Málaga, responde al predominio de la variedad Hojiblanca en estas explotaciones, de doble aptitud, que posibilita la obtención de aceituna para almazara y mesa en función del desarrollo de la campaña.

El olivar ha condicionado el paisaje, la cultura y la forma de vida de gran número de municipios andaluces donde ha tenido lugar su cultivo de manera tradicional, lo que ha originado un patrimonio cultural, de interés artístico, ambiental, histórico, arqueológico, documental, científico y técnico.

Más allá del valor económico de las producciones del olivar, la explotación de este patrimonio cultural supone una base para el desarrollo de estrategias locales encuadradas en un marco de crecimiento sostenible que refuerza la conciencia de identidad de la sociedad que vive en un determinado territorio.

En este sentido se han puesto en marcha iniciativas como la creación de museos y centros de interpretación de la cultura del olivar y del aceite de oliva, cuya misión fundamental es la conservación y transmisión de dicho patrimonio, de manera didáctica o a través de la investigación. A este respecto hay que destacar el proyecto (a nivel nacional) AEMO (Asociación Española de Municipios del Olivo), en el que se han creado los llamados “centros de recursos del olivo”. Estos centros constituyen una red propia de la cultura del olivar y han sido creados por iniciativa comunitaria, dependiendo de sus respectivas diputaciones provinciales.

Otros centros nacen como iniciativa turística, aprovechando antiguos molinos o prensas que, una vez restaurados, permiten el establecimiento de estas instalaciones. Por otra parte hay que destacar la realización de rutas turísticas por los municipios del olivar, en las cuales se proporciona al visitante la identificación del territorio con el producto elaborado (aceite de oliva), así como la realización de actividades relacionadas con el turismo rural, y que contribuyen al desarrollo económico de las zonas visitadas.

En este contexto se enmarca el proyecto Oleoturismo, que supone una red de intercambio de experiencias, relacionadas con la valorización turística de los recursos locales asociados a la producción del aceite de oliva, en la que participan siete países mediterráneos a través de entidades públicas y asociaciones sin ánimo de lucro que operan en territorios tradicionalmente oleícolas.

Finalmente, otros elementos utilizados para la promoción del patrimonio cultural del olivar son las ferias y certámenes, que contribuyen tanto a la expansión de la imagen de calidad de los productos del olivar como a la difusión de los valores sociales y culturales del territorio donde se generan.

Todo lo anterior ha motivado que actualmente se esté tramitando en el Parlamento andaluz la primera Ley sobre el olivar andaluz, en la que se contempla ya la necesidad de redactar Planes directores del sector y la creación del Consejo Andaluz del Olivar.

Con dicho proyecto normativo se quiere asegurar el liderazgo mundial de Andalucía en el sector ampliando las políticas del Gobierno autonómico, planteando un doble enfoque sectorial y territorial de impulso a la competitividad de las producciones, promoción del desarrollo sostenible en los territorios olivareros y revalorización del patrimonio paisajístico y cultural vinculado a la actividad.
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