Alcohol y tabaco

El alcohol
Edita: FACUA
Fecha: 2007
Formato: 150 x 210 mm.
Pßginas: 68
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El alcohol es una de las drogas más antiguas conocidas por el ser humano y la más consumida en España. Junto al tabaco, es la que más problemas sanitarios causa. Consumido en exceso y de forma descontrolada puede llegar a causar problemas graves (accidentes de tráfico, violencia, problemas de salud, alcoholismo...).

El alcohol se obtiene de la fermentación de los jugos azucarados de diversas plantas o de sus frutos y su graduación alcohólica depende de su origen. Las bebidas alcohólicas se clasifican en dos grupos dependiendo del proceso de elaboración:

- Bebidas fermentadas: las que se obtienen a partir de la fermentación de los azúcares contenidos en diferentes frutas, por ejemplo, la cerveza, la sidra o el vino y su graduación alcohólica oscila entre los 4 y los 12║.
- Bebidas destiladas: proceden de la depuración de las bebidas fermentadas para obtener mayores concentraciones de alcohol. Entre ellas se encuentran el vodka o el ron, y su graduación alcohólica oscila entre los 40 y los 50║.

Alcohol y jóvenes

El alcohol es una de las drogas de las que más cantidad se consume, que causa el mayor número de dependientes y que más problemas sanitarios y sociales conlleva. La ingesta de alcohol afecta a todos los grupos sociales y de edad, aunque los jóvenes de entre 18 y 24 años constituyen uno de los grupos que más consume alcohol. Un dato alarmante es que los menores de 18 años comienzan el consumo más tempranamente en relación a jóvenes de la misma edad de hace unos años. Según datos del informe El alcohol en Europa, presentado en 2006 ante la Comisión Europea, uno de cada ocho adolescentes de 15-16 años se ha embriagado más de veinte veces en su vida y uno de cada seis ha incurrido en el denominado atracón de alcohol tres o más veces en el último mes.

Existen muchos productos con contenido alcohólico al alcance de jóvenes a un precio bastante asequible y no penalizado por ley, a menos que se beba en la vía pública.

Es muy importante destacar que la adolescencia es una etapa muy vulnerable frente a las adicciones, ya que los efectos nocivos de cualquier tóxico son más perjudiciales en un organismo en proceso de de sarrollo. Un informe elaborado por el Plan Nacional de Drogas señala que el daño neuronal ocasionado por el alcohol es más intenso en los jóvenes y que el etanol ejerce una influencia negativa muy fuerte sobre el proceso de desarrollo cerebral, con consecuencias nefastas en la capacidad de memoria y aprendizaje.

Sensaciones

Pero son muchos los adolescentes que se sienten atraídos por las sensaciones que produce el alcohol en un principio, como desinhibición, euforia, relajación, aumento de la sociabilidad... Estos factores ocasionan que los jóvenes, mucha veces inducidos por sus amigos o grupo social, decidan probar el alcohol y se sientan atraídos por esas sensaciones que experimentan. Sin embargo, esas primeras emociones se traducen luego en consecuencias que pueden llegar a ser muy graves y causar daños irreparables en el cuerpo humano.

Sin embargo, cabe destacar que los datos reflejados por la Encuesta Escolar sobre Drogas 2006-2007 hablan de una disminución de consumo entre los menores de 14 a 18 años con respecto a 2004. Así, la proporción de adolescentes que ha consumido alcohol alguna vez en el último año ha pasado del 81% en 2004 al 74,9% en 2006-2007. Estos datos, si bien son positivos con respecto al mismo estudio realizado hace dos años, no resultan significativos en la lucha que desde la sociedad se debe realizar contra el consumo de alcohol en adolescentes, ya que el alcohol y el tabaco siguen siendo las drogas más consumidas por los jóvenes de entre 14 y 18 años.

Los adolescentes no parecen darse cuenta del riesgo que supone empezar a consumir estas sustancias en edades tempranas, aunque en la última Encuesta Escolar sobre Drogas se percibe un importante aumento de la percepción de riesgo.

El consumo de alcohol se sigue concentrando en los fines de semana, ya que un 99,5% de los menores encuestados que afirman haber bebido alcohol en los últimos treinta días declaran haberlo hecho entre el viernes y el domingo.

Efectos del alcohol

El alcohol es un depresor del sistema nervioso central que adormece progresivamente el funcionamiento de los centros cerebrales superiores y que produce desinhibición conductual y emocional. Aunque en un principio parece estimulante por la euforia que provoca esto no es más que la sensación que se origina cuando el alcohol actúa sobre los centros cerebrales responsables del autocontrol.

También caben destacar los problemas sociales ocasionados por la ingesta de alcohol, ya que puede llegar a producir alteraciones en las relaciones con la familia, los compañeros de colegio y los profesores, y puede conllevar una merma importante del rendimiento escolar y la aparición de conductas agresivas.

No hay que olvidar que el alcohol está presente en un alto porcentaje de accidentes de tráfico, especialmente entre los jóvenes. Se estima que el incremento del riesgo de sufrir un accidente de tráfico mortal con tasas de alcoholemia de 0,8 gramos de alcohol por litro de sangre es máximo en la población de 16-17 años.

Consecuencias para la salud

Según la OMS, el alcohol es el tercer factor de riesgo para la salud de los ciudadanos en los países desarrollados y su consumo está relacionado con el desarrollo de más de sesenta enfermedades. Las consecuencias del abuso de alcohol sobre la salud son muchas y muy graves. Cabe destacar la hipertensión, infartos, gastritis, úlceras, hepatitis, pancreatitis, cirrosis, desnutrición, anemia, impotencia sexual, trastornos menstruales, cardiomiopatías... Además, el consumo de alcohol se relaciona directamente con mayores índices de mortalidad por accidentes de tráfico, problemas de interacciones con medicamentos y alteraciones del comportamiento.

Los costes económicos globales del consumo de alcohol en España se aproximan a los 3.800 millones de euros al año, según un informe presentado este año de la Comisión Clínica del Plan Nacional de Drogas.

Consumo agudo

Los estudios señalan que, si bien el consumo crónico de alcohol afecta más intensamente a la salud, los consumos agudos e intensos también provocan alteraciones graves. Este patrón de consumo se puede aplicar a los jóvenes, es decir, consumos intermitentes y profundos, especialmente durante los fines de semana.

Los efectos del consumo excesivo de alcohol van desde la intoxicación etílica aguda hasta el aumento de la tensión arterial, el accidente cerebrovascular agudo o el hemorrágico cerebral y la fibrilación auricular y ventricular, estos últimos relacionados con algunos casos de muerte súbita.

Aparte de estos daños que se pueden producir en el cuerpo humano, caben destacar otros como alteraciones del tubo digestivo, lesiones en la boca y faringe, trastornos esofágicos, incluido el cáncer, gastritis, úlceras y cáncer de estómago, alteraciones de la absorción intestinal y episodios diarreicos. Además, es la causa más frecuente de pancreatitis aguda y crónica, cirrosis, hepatitis alcohólica o cáncer de hígado.

El alcohol también afecta al sistema nervioso central y puede llegar a ocasionar demencia y diversas formas de neuropatía, trastornos mentales y alteraciones del comportamiento, pérdidas de memoria, ansiedad, trastornos del sueño, cambios bruscos de humor, cuadros sicóticos, e incluso, un aumento del riesgo de suicidio, ya que la probabilidad de suicidio es entre 60 y 120 veces mayor en alcohólicos que en la población general.

También se pueden presentar alteraciones en casi todos los órganos y sistemas corporales, como las alteraciones en las tres series celulares de la sangre, alteraciones endocrinas (atrófia testicular e infertilidad) y enfermedades del aparato locomotor (osteoporosis y trastornos musculares).

Efectos fisiológicos del alcohol

Una vez que el alcohol pasa a través del tubo digestivo va a la sangre, alcanzando su máxima concentración a los quince o veinte minutos de haber sido ingerido. El exceso de alcohol es procesado en el hígado para ser eliminado, por lo que este órgano junto con el cerebro son los más perjudicados durante la ingesta de esta droga.

Los efectos del alcohol dependen de varios factores, entre los que destacan:

- La edad: la ingesta de alcohol es especialmente nociva mientras el organismo se encuentre madurando.
- El peso: los efectos negativos afectan más a personas con menor masa corporal.
- La cantidad ingerida.
- La rapidez de la ingesta.
- El sexo: fisiológicamente, la tolerancia femenina es, en general, menor que la masculina.
- La combinación con bebidas carbónicas: aceleran la intoxicación.

Los efectos fisiológicos que se producen dependen de la cantidad presente en la sangre (gramos por litro de sangre):

0,5 g/l: euforia, sobrevaloración de facultades y disminución de reflejos.
1 g/l: desinhibición, dificultades para hablar y coordinar movimientos.
1,5 g/l: embriaguez con pérdida del control de las facultades superiores.
2 g/l: descoordinación del habla y la de la marcha, visión doble.
3 g/l: estado de apatía y somnolencia.
4 g/l: coma.
5 g/l: muerte por parálisis de los centros respiratorio y vasomotor.

Según la OMS no hay una cantidad por debajo de la cual no existan riesgos. Su recomendación básica es Alcohol, cuanto menos mejor.

Intoxicación alcohólica aguda

Se trata de un cuadro clínico debido al efecto depresor del alcohol sobre el sistema nervioso central y depende de la concentración sanguínea del etanol, de la velocidad de absorción de éste y de la tolerancia de cada persona. En la juventud destaca la llamada intoxicación patológica, que produce una excitación brusca y extrema con un comportamiento violento, incluso tras haber tomado una cantidad no muy grande de alcohol. Puede durar minutos u horas y va seguida de un periodo de sueño tras el que se presenta amnesia parcial o total. Normalmente la amnesia se presenta en bloque, es decir, el sujeto es incapaz de recordar nada de lo sucedido en un periodo de tiempo concreto, o en lagunas, cuando se recuerdan aspectos parciales de lo ocurrido en un periodo determinado.

También se puede dar una pérdida de la temporalidad, que se produce cuando se es incapaz de ordenar cronológicamente los acontecimientos. Si la intoxicación etílica es avanzada se puede llegar a casos extremos, llegándose a producir complicaciones graves como insuficiencia respiratoria, crisis convulsivas, hipotermias y arritmias cardiacas.

Alcohol y medicamentos

Cabe hablar también de los daños que causa la ingesta del alcohol cuando se consume junto a medicamentos, ya que se producen interacciones con consecuencias varias. Por una parte, modifica los efectos de muchos fármacos y a su vez los medicamentos pueden aumentar los efectos perniciosos del alcohol sobre el organismo. Incluso con fármacos tan consumidos habitualmente, como el paracetamol, el alcohol puede ocasionar toxicidad hepática.

Esta interacción puede afectar seriamente a las actividades diarias realizadas por una persona, como conducir, estudiar, realizar un trabajo con cierto riesgo o practicar algún deporte.

Los antiinflamatorios, analgésicos, tranquilizantes y antihistamínicos causan un efecto depresor en el sistema nervioso central, por lo que disminuyen el estado de vigilia, la atención y los reflejos. Combinados con la ingesta de alcohol estos efectos se incrementan, por lo que realizar cualquier tipo de actividad que conlleve algún tipo de riesgo es más peligroso de lo que se piensa.

La toma de antibióticos y antiinfecciosos combinada con la ingesta de alcohol puede producir una reducción del efecto de estos medicamentos.
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