Alcohol y tabaco

Publicidad y legislación
Edita: FACUA
Fecha: 2007
Formato: 150 x 210 mm.
Pßginas: 68
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Las grandes compañías de bebidas alcohólicas han invertido a lo largo de los años grandes cantidades de dinero en publicidad. Es la manera más directa de llegar a los ciudadanos e incitarlos al consumo. Aunque recientemente la publicidad de bebidas alcohólicas ha sido restringida por ley, hasta hace poco era muy frecuente encontrar publicidad de este tipo de bebidas en los diversos medios de comunicación, en eventos deportivos, etc.

La publicidad del alcohol va dirigida en gran parte a los jóvenes. Según un informe del Ministerio de Sanidad, el 28% de los anuncios televisivos sobre bebidas alcohólicas y el 50% de los radiofónicos están dirigidos explícitamente a los adolescentes y a los jóvenes. El resto de la publicidad, aunque no tan directa, también se incluye en programas seguidos habitualmente por este público.

Influencia de la publicidad

En los anuncios se ofrece una imagen positiva del consumo de alcohol asociándolo con una mejora del rendimiento físico y con el éxito social y sexual. Los spots publicitarios se relacionan frecuentemente con el ambiente nocturno, el ocio juvenil, etc. y se busca la empatía y la identificación de los protagonistas del anuncio con el espectador. Los mensajes publicitarios presentan valores que los jóvenes identifican con sus ideales. En muchas ocasiones se transmite la idea de que es normal el consumo de bebidas alcohólicas en la vida cotidiana, disminuyendo así la percepción del riesgo entre jóvenes, mayoritariamente.

Está demostrado que la publicidad influye poderosamente en las decisiones de compra y consumo de los receptores de esa publicidad, y los mensajes no ofrecen una información objetiva que permita al espectador tomar decisiones de forma libre y sin manipulaciones.

Además, en la publicidad de bebidas alcohólicas nunca se hace referencia a los efectos negativos que su consumo puede producir. Sólo se habla de la graduación alcohólica y no en todos los medios, ya que se limita a la televisión. Sin embargo, por los efectos que produce el consumo de alcohol los éxitos anunciados en un principio no sucederán. Las consecuencias del consumo probablemente causen todo lo contrario.

Si bien estos mensajes tratan de transmitir la idea de diversión, felicidad, euforia, y en un principio el consumidor de alcohol se sienta así, los cambios que se producen en el comportamiento acabarán por afectar la personalidad del individuo. Los anuncios aseguran que si se bebe una u otra marca se será más libre y se podrán solucionar problemas. Que se ligará más si se toman copas de una determinada marca. Que si se lleva una botella de una bebida determinada el individuo será el centro de la fiesta... está claro que todos estos mensajes buscan representar ideales propios de la juventud.

Alternativas para el tiempo de ocio

Es necesario concienciar a la población juvenil para que las actividades de ocio y tiempo libre no estén relacionadas con el consumo de alcohol. Habitualmente se producen concentraciones de jóvenes durante los fines de semana en las que se consumen grandes cantidades, aunque desde la Administración se está tratando de frenar este tipo de consumo.

Así, ya se han publicado en algunas comunidades autónomas las llamadas "Ley antibotellón". Pero existen muchas formas de diversión en las que emplear el tiempo libre y que no incluyen el consumo de alcohol. Es necesario concienciar desde la misma sociedad a los jóvenes y adolescentes de que tienen otras alternativas. El papel de la sociedad en general, pero especialmente del entorno familiar y escolar, es fundamental en este aspecto. También es muy importante que los mismos jóvenes conozcan las consecuencias del consumo de cualquier tipo de droga, ya que en muchas ocasiones es el propio grupo de amigos el que presiona a un individuo para que consuma alcohol u otras sustancias. Y ya se sabe de la importancia de sentirse integrado que tienen las personas, y especialmente los adolescentes.

Legislación y alcohol

La legislación española establece los parámetros para penalizar a los conductores que conducen después de haber consumido alcohol. En los últimos años las sanciones por conducir bajo los efectos deesta droga se han endurecido, con la finalidad de reducir la siniestralidad.

La Ley de Seguridad Vial tipifica como infracción muy grave la conducción de vehículos habiendo ingerido bebidas alcohólicas con tasas superiores a las establecidas. Asimismo, todos los conductores de vehículos y bicicletas quedan obligados a someterse a las pruebas de detección alcohólica, considerándose como infracción muy grave incumplir esta obligación. Para estas infracciones muy graves la Ley prevé una sanción de 302 a 602 euros y además puede imponer la suspensión del carné de conducir por un periodo de hasta tres meses.

Estos actos también pueden acarrear la retirada de puntos del permiso de conducir, que podrá variar dependiendo de la tasa de alcohol detectada. Así, para tasas de más de 0,50 mg/l de aire espirado para conductores en general o más de 0,30 mg/l para conductores profesionales y noveles con menos de dos años de antigŘedad, se restarán seis puntos. Para tasas superiores a 0,25 mg/l hasta 0,50 mg/l en conductores en general, y 0,15 hasta 0,30 mg/l en profesionales y noveles, se restarán cuatro puntos.

Hay que recordar que las tasas máximas de alcohol permitidas para conducir son para conductores en general, 0,25 mg/l en aire espirado, para profesionales 0,15 mg/l y para noveles 0,15 mg/l.

Es importante señalar la obligación de todo conductor a someterse a las pruebas de alcoholemia, ya que la negativa a realizar este trámite puede suponer la pérdida de seis puntos del carné de conducir.

Código Penal

El incumplimiento de la normativa relativa a la seguridad vial puede verse agravada si entran en juego también las sanciones recogidas en el Código Penal. En su Título XVII, capítulo IV, se tipifican los delitos contra la seguridad vial y se establece que el conductor que se encuentre bajo los efectos del alcohol y otras sustancias estupefacientes será castigado con una pena de prisión, trabajos en beneficio de la comunidad y la privación del derecho a conducir cualquier vehículo a motor por un tiempo superior a uno y hasta cuatro años.

El hecho de negarse a realizar la prueba de alcoholemia también resultará penado como un delito de desobediencia grave.

En el caso de temeridad manifiesta y concreto peligro para la vida o la integridad de las personas, esto es, cuando el conductor demuestre altas tasas de alcohol en sangre o un exceso desproporcionado de velocidad respecto de los límites establecidos, las penas podrán ser de seis meses a dos años de prisión y la privación del derecho a conducir vehículos a motor por un tiempo superior a uno y hasta seis años.

┌ltimas reformas

Actualmente se está tramitando en las Cortes una reforma del Código Penal en materia de Seguridad Vial para endurecer las sanciones por conducción temeraria con penas de cárcel, en los casos más graves. Con esta reforma se pretende elevar las faltas a delitos en casos determinados de exceso de velocidad, esto es, conducir a más de 200 kilómetros por hora en autovía, a más de 180 en carretera y 110 en vía urbana. También estará contemplado como delito el consumo de alcohol cuando la tasa supere los 1,2 gramos de alcohol en sangre. Se considerará delito penal conducir habiendo perdido todos los puntos del carné, hecho que se castigará con tres a seis meses de cárcel y la privación de conducir por un tiempo de entre uno y seis años.

Asimismo, estará penada la actitud de "temeridad manifiesta" del conductor, es decir, cuando ponga en peligro la vida o la integridad de las personas, para lo que está previsto una pena de prisión de seis meses a dos años; en caso de que el conductor actúe "con consciente desprecio por la vida de los demás", las penas podrán ser de dos a cinco años. Si el conductor nunca hubiera tenido permiso de conducir, se le aplicaría el mismo castigo que el contemplado para las personas que conducen habiendo perdido todos los puntos.
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