FACUA.org
9
Inicio » 9 » Informes
Móviles y salud

Algunos datos que los consumidores deben conocer.

FACUA.org - 22 - junio de 2001
Enviar a un amigo
Imprimir
Corregir noticia
Ver en versión sólo texto


Introducción

"La industria ha fomentado la creencia de que los teléfonos móviles son seguros, sin ninguna evidencia que la respalde". La frase es del neurólogo estadounidense W. Ross Adey, presidente del Consejo Nacional Americano de Protección contra las Radiaciones, quien durante mucho tiempo realizó investigaciones para Motorola sobre las ondas electromagnéticas emitidas por la telefonía móvil. "Me frustra ver el poder que tiene el dinero para manipular las investigaciones y a los reguladores del Gobierno", advierte Adey. "La industria está mintiendo".

Interfieren en los aparatos de navegación que incorporan los aviones, son capaces de alterar la sensible maquinaria de las salas de vigilancia intensiva de los hospitales, dejan sentir sus interferencias en aparatos de radio, televisores, monitores de ordenador y también en los teléfonos fijos. Pero, ¿provocan las radiaciones de la telefonía móvil daños sobre el organismo humano? Cientos de estudios sobre el tema defienden posturas contrarias. Desde los que advierten que no hay absolutamente ningún motivo para la alarma hasta los que llegan a señalar el riesgo de inducción de tumores cerebrales.

Pero de lo que no hay ninguna duda es de que las compañías de telecomunicaciones y los fabricantes de teléfonos móviles han llenado las ciudades con sus antenas y seducido a los consumidores con sus multimillonarias campañas publicitarias sin constatar previamente la inocuidad de las radiaciones que permiten la comunicación a través del nuevo juguete y símbolo de ostentación del siglo XXI.

Y ello ante la mirada pasiva de la mayoría de los gobiernos que, después de demasiados años cruzados de brazos, han comenzado a reaccionar ante las presiones de parte de la comunidad científica y de la opinión pública, aunque no siempre con la agilidad y la contundencia esperadas frente a un posible problema de salud pública.

Quién sabe si su dejadez les llevará a encontrarse en una situación similar a la provocada por el mal de las vacas locas, en la que la falta de actuación ha puesto en riesgo la salud de millones de consumidores.

Hay quien vaticina incluso que la industria de la telefonía móvil se verá envuelta en una encrucijada tan galopante como la que atraviesa la del tabaco, que tras haber ocultado durante años los efectos mortales de su producto se viene enfrentando a demandas multimillonarias de gobiernos, consumidores enfermos y familiares de fallecidos a consecuencia de su consumo.

Lamentablemente, como denuncia el informe realizado por encargo del Parlamento Europeo Los efectos fisiológicos y medioambientales de la radiación electromagnética no ionizante, "se tiende a atribuir una mayor importancia, mayor publicidad y mayor repercusión a la investigación favorable al mercado que a la investigación ajena al mercado, la cual sugiere la posiblidad de consecuencias nocivas para la salud. Un ejemplo de ello es la reciente publicación de un estudio epidemiológico de los EE.UU., en el que el descubrimiento, estadísticamente importante, de un elevado riesgo entre lo usuarios de teléfonos móviles de incidencia de un tipo poco común de tumor (neuroma epitelial) en la periferia del cerebro, precisamente donde se da la máxima penetración de radiación desde el teléfono móvil (lateralidad que también está relacionada con el uso del teléfono) se pasó por alto y escapó completamente de la atención de los medios de comunicación que, en su lugar, se concentraron en el descubrimiento de que no había un incremento 'global' de la incidencia de los tumores cerebrales entre los usuarios de teléfonos móviles".

El citado informe también denuncia que "el escepticismo de la gente se ve exacerbado, aún más, por los informes de la industria de telefonía móvil y por sus intentos de 'persuadir' a aquéllos cuyos descubrimientos pudieran dañar el crecimiento del mercado hasta el punto de alterar realmente los resultados para hacerlos más 'favorables al mercado'".

En cualquier caso y estén o no en lo cierto quienes alertan de los peligros de la telefonía móvil o aquellos que advierten que no se trata más que de estudios sin solvencia demasiado arropados por la prensa, el debate está servido. Y los consumidores esperan respuestas impacientes.