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Móviles y salud

Algunos datos que los consumidores deben conocer.

FACUA.org - 22 - junio de 2001
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Los efectos térmicos

Según explican los doctores Alejandro Ubeda Maeso y María de los Angeles Trillo Ruiz, del Servicio de Bioelectromagnetismo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid (España), en la revista Radioprotección, editada por la Sociedad Española de Protección Radiológica (SEPR), los efectos nocivos comprobados bajo una exposición a radiofrecuencias están relacionados con la capacidad que éstas poseen de inducir corrientes eléctricas en los organismos, provocando una elevación de la temperatura interna del sistema. Si este incremento de temperatura es menor de 1ºC la sangre que circula es capaz de disipar el exceso de temperatura. Sin embargo, el informe indica que "en ciertas estructuras poco vascularizadas [como el interior del ojo] este incremento puede no ser equilibrado por el sistema con facilidad y ocasionar daños".

Diversas comisiones de expertos han establecido unos valores máximos por debajo de los cuales consideran que la exposición a radiofrecuencias carece de efectos térmicos nocivos sobre la salud. Estos límites han sido tomados como punto de partida para la elaboración de normativas de seguridad de aplicación tanto nacional como internacional ya que, según asegura gran parte de la comunidad científica, están basados en la evidencia experimental disponible hasta la fecha. Entre las recomendaciones y estándares más difundidos se encuentran los fijados por la Comisión Internacional sobre Protección frente a Radiaciones No-Ionizantes (Icnirp en sus siglas en inglés), la Asociación Internacional para la Protección frente a Radiaciones (IRPA, en sus siglas en inglés), el Comité Europeo de Normas Electrotécnicas (Cenelec) y por el Instituto Nacional de Estándares Americanos y el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (ANSI/IEEE).

Los límites pueden venir expresados en dos magnitudes: la densidad de potencia (S) y la tasa de absorción específica (SAR, en sus siglas en inglés). La primera de ellas describe la potencia de la radiación en el aire, es decir, sin tener en cuenta su interacción con un cuerpo expuesto a ella. Se expresa en vatios por metro cuadrado, expresando la potencia que incide perpendicularmente en una superficie dividida por el área de la superficie.

En cuanto a la tasa de absorción específica (SAR), mide la forma en que una radiación es absorbida por un cuerpo. Se define como el valor de energía absorbida por unidad de masa de tejido corporal, y se expresa en vatios por kilogramo (W/kg). Su valor depende tanto de la energía que lleva la radiación electromagnética como de la cantidad y tipo de tejido expuesto.

En una Recomendación del Consejo de la UE de 12 de julio de 1999, se establece un límite para frecuencias comprendidas entre 100 KHz y 10 GHz de 0,08 W/kg para el cuerpo entero y 2 W/kg para el SAR localizado en cabeza y tronco. Estos valores máximos pretenden expresar la cantidad de energía que puede absorber el cuerpo sin que el aumento de temperatura sea nocivo. Más estricta es la regulación en EE.UU., donde el límite máximo de SAR en localizado en la cabeza se sitúa en 1,6 W/kg. En la actualidad pueden encontrarse fácilmente móviles cuya tasa de absorción específica en cabeza es inferior a 0,3 W/kg.

Sin embargo, no todos los colectivos ni todos los científicos se muestran conformes con los límites considerados inocuos en lo que a exposición a radiofrecuencias se refiere. Según el neurólogo estadounidense y presidente del Consejo Nacional Americano de Protección contra las Radiaciones W. Ross Adey, el nivel de 1,6 W/kg establecido por la Comisión Federal de Comunicaciones de EE.UU. se ha elegido de forma "arbitraria" y "no significa que los teléfonos que emitan más radiación sean peligrosos para la salud".

En relación al SAR (también conocido como Coeficiente de Absorción Específica, CAE), el Parlamento Europeo, en su informe de marzo de 2001 Los efectos fisiológicos y medioambientales de la radiación electromagnética no ionizante, advierte que "la industria de la telefonía móvil debería aclarar a los consumidores que el CAE (que en algunos países aparecerá en breve anunciado en el aparato) sólo hace referencia al grado en que las emisiones de microondas desde la antena pueden calentar el tejido biológico y que, de ningún modo, es aplicable a los efectos no térmicos que las emisiones de un teléfono móvil tienen sobre el usuario". Se trata de un estudio realizado por el Departamento de Física de la Universidad de Warwick, en Coventry (Reino Unido), junto con el Instituto Internacional de Biofísica de Neuss Holzheim (Alemania), bajo la dirección del biofísico Gerard H. Hyland.