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Eficiencia energética en el hogar y el transporte

Hay que desmitificar la idea de que mayor consumo es sinónimo de mayor calidad de vida.

FACUA.org - 21 - agosto de 2006
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Introducción

El uso de energías no renovables, como carbón, petróleo, gas natural y uranio, representa en España más del 90% del consumo energético. Es por ello que los ciudadanos, como consumidores principalmente, deben concienciarse y hacer un uso más racional de los recursos energéticos disponibles. Asimismo, se debe incentivar el uso de energías alternativas y renovables, tanto en la propia vivienda como en el transporte.

Los consumidores deben desmitificar el hecho de que un mayor consumo implica una mayor calidad de vida, y se debe empezar a realizar un consumo responsable de la energía que garantice que los recursos no se agotarán en un futuro próximo.

Nuestra sociedad puede ser caracterizada por su dependencia de la energía, principalmente no renovable, de origen fósil (carbón, petróleo, gas natural y uranio) que representa más del 90% del consumo energético en España. Resulta difícil concebir cualquier actividad humana que no suponga un gasto energético.

Por ello, la eficiencia en su uso debe constituir una pauta de actuación de los diferentes agentes implicados: industrias, agricultores, sector terciario, administraciones, y, por supuesto, los ciudadanos que, en su faceta de consumidores, deben adquirir ciertos niveles de concienciación que deriven en un uso más racional de los recursos energéticos disponibles. Estos consumidores son responsables de un 30% del consumo total de energía del país, correspondiendo el 15% al uso doméstico, desarrollado en nuestra vivienda, y otro 15% al transporte.

Este consumismo indiscriminado, irracional y depredador, imperante en nuestra sociedad, constituye uno de los principales factores del gasto energético y del agotamiento de los recursos. La actuación de los consumidores y usuarios viene determinada, en buena medida, por una salvaje presión económica, mediática y propagandística que le lleva al convencimiento de que esas pautas de conducta consumista son la perfecta traducción de un nivel óptimo de calidad de vida. Precisamente, las asociaciones de consumidores y Usuarios, como legítimos representantes de éstos, deben asumir un papel desmitificador de esta relación, consumismo-calidad de vida, que en materia energética se proyecta como insostenible.

Este informe pretende aportar algunas reflexiones sobre este tema, al mismo tiempo que unas sencillas orientaciones para mitigar el despilfarro energético que caracteriza al mal denominado Primer Mundo, insolidario y egoísta en la apropiación y uso de la energía, auténtico motor político, económico, social y cultural de nuestros días.