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Etiquetado de alimentos

La información relativa a la composición, los procesos de fabricación y manipulación de los alimentos debe ser clara y precisa y no inducir a error al consumidor.

FACUA.org - 21 - febrero de 2008
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¿Sabes lo que comes?

El grado de exigencia de los consumidores respecto a los productos alimenticios ha ido aumentando y diversificándose en virtud del incremento de la información disponible y ante la oferta de cada vez más productos. A la vez, la demanda de productos con calidad probada y certificada es una tendencia que también se observa de forma creciente en los mercados. La información relativa a la composición, los procesos de fabricación y manipulación de los alimentos debe ser clara y precisa y no inducir a error al consumidor.

Al consumidor, a la hora de realizar las compras, cada vez le interesa más conocer aspectos sobre la naturaleza del producto, su origen o lugar de producción, métodos de producción y transformación, y afectación que se ha podido producir en el medio ambiente y quiere informarse de todo esto en las etiquetas de los productos. Todo ello sin olvidar los datos mínimos, establecidos legalmente, que deben aparecer en todas las etiquetas de los alimentos que se consumen.

Este mayor interés o preocupación por las etiquetas se ha podido intensificar en los últimos años como consecuencia de una mayor entrada de productos en España procedentes de otros países que no siempre cumplen la normativa vigente, en relación a la obligación de informar en su etiquetado en castellano.

Junto con este hecho, también existe una preocupación creciente entre una parte de los consumidores en relación a la existencia en el mercado de productos manipulados genéticamente o que en su composición incorporen productos que sufrieron dicha modificación genética.

El derecho a la información es uno de los derechos básicos del consumidor y para que este derecho sea cumplido, dicha información debe ser eficaz, veraz, suficiente sobre sus características esenciales y no inducir a error al consumidor.

Junto al derecho a la información, y vinculado en buena medida al mismo, los consumidores también tienen derecho a una alimentación sana, variada y de calidad. Por ello, cualquier información relativa a la composición, los procesos de fabricación y la manipulación de los alimentos debe ser clara y precisa. De acuerdo a ello, y para garantizar dichos derechos, el Real Decreto 1334/1999, de 31 de julio, que aprueba la norma general de etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimenticios, define en su artículo 5 aquellas indicaciones obligatorias que deben figurar en el etiquetado de los productos alimenticios.

Dedicar unos minutos a leer la etiqueta de los alimentos es una tarea necesaria que todos los consumidores deberían convertir en un hábito.

¿Qué se entiende por etiquetado?

Por etiquetado se entiende las menciones, indicaciones, marcas de fábrica o comerciales, dibujos o signos relacionados con el producto que figuren en el envase, documento, rótulo, etiqueta, faja o collarín que acompañen o se refieran a dicho producto alimenticio.

Esta etiqueta será necesaria en los productos alimenticios destinados a ser entregados sin ulterior transformación al consumidor final, así como a los aspectos relativos a su presentación y a la publicidad que se hace de ellos.

Se aplicará también a los productos alimenticios destinados a ser entregados a los restaurantes, hospitales, cantinas y otras colectividades similares. En caso de venta a granel o fraccionada, la información del productor debe conservarse hasta el final de su venta para permitir en cualquier momento una correcta identificación del producto y estará a disposición de los órganos de control o de los consumidores que la soliciten.

Las indicaciones obligatorias del etiquetado de los productos alimenticios que se comercialicen en España se expresarán, al menos, en la lengua española oficial del Estado. Esto no será de aplicación a los productos tradicionales elaborados y distribuidos exclusivamente en el ámbito de una comunidad autónoma con lengua oficial propia.

El etiquetado, y las modalidades de llevarlo a cabo, no podrá atribuir propiedades o efectos que no posea el producto, ni propiedades preventivas, terapéuticas o curativas de una enfermedad humana. Y no deberán ser de tal naturaleza que induzcan a error al comprador, especialmente:

- Sobre las características del producto alimenticio y, en particular, sobre su naturaleza, identidad, cualidades, composición, cantidad, duración, origen o procedencia y modo de fabricación o de obtención.
- Atribuyendo al producto alimenticio efectos o propiedades que no posea.
- Sugiriendo que el producto alimenticio posee características particulares, cuando todos los productos similares posean estas mismas características.
- Atribuyendo a un producto alimenticio propiedades preventivas, terapéuticas o curativas de una enfermedad humana, ni mencionando dichas propiedades, sin perjuicio de las disposiciones aplicables a las aguas minerales naturales y a los productos alimenticios destinados a una alimentación especial.

Estas prohibiciones se aplicarán igualmente a la presentación de los productos alimenticios y a la publicidad.

Las indicaciones obligatorias han de ser fácilmente comprensibles, inscritas en un lugar destacado, fácilmente visibles y legibles. No pueden ser disimuladas, tapadas o separadas por otras indicaciones o imágenes. Cuando la cara mayor de los envases tenga una superficie inferior a 10 cm2 solamente será obligatorio indicar la denominación del producto, la cantidad neta y el marcado de fechas.

Etiquetado nutricional

Es toda la información que aparece en la etiqueta en relación con el valor energético (calorías) y los nutrientes como proteínas, hidratos de carbono, grasas, fibra, sodio, ciertas vitaminas y sales minerales. Este tipo de información, que es la que en esencia constituye el llamado etiquetado nutricional, está considerada a día de hoy por la Unión Europea como facultativa. Del mismo modo, la información nutricional se confunde a menudo con la lista de ingredientes. En buena medida condicionado por la influencia de las campañas de publicidad de las grandes marcas, el consumidor vincula sin demasiado fundamento conceptos de nutrición y de salud.

El Real Decreto 930/1992, por el que aprueba la norma de etiquetado sobre propiedades nutritivas de los productos alimenticios, regula lo referente al etiquetado sobre propiedades nutritivas de los productos alimenticios listos para la entrega al consumidor final como productos envasados, no envasados, destinados a restaurantes y colectividades. Esta normativa es de aplicación desde el 6 de agosto de 1992 y, en su artículo 2, establece la obligatoriedad del etiquetado nutricional cuando en la etiqueta, la presentación o la publicidad, excluidas las campañas publicitarias relativas a los productos genéricos, figure la mención de que el producto posee propiedades nutritivas. En el resto de los casos, el etiquetado será, como ya se ha indicado, facultativo.