La UE es un mercado poco común

La UE es un mercado poco común
Refugiados sirios llegan a la isla griega de Lesbos, el 3 de septiembre de 2015. | Imagen: Reuters.

El pasado fin de semana se reunieron nuevamente los líderes de la Unión Europea y el primer ministro de Turquía, Ahmet Davutoglu, en la Cumbre de Bruselas para tratar la situación de la ola masiva de personas que huyen de varios países en conflicto. Por las impresiones y los resultados de la Cumbre más parecía una reunión en un bazar de Istanbul que en un foro internacional. Se habló de dinero, y mucho, para pagar la labor de policía de Turquía y tranquilizar la conciencia de los europeos. El precio de la transacción es 6.000 millones de euros.

A estas alturas resultan vergonzosas las veleidades de los líderes de la Unión para resolver una situación creada por algunos países concretos que ahora pretenden lavarse las manos y echar la responsabilidad sobre las espaldas de los demás. El primer ministro británico, Cameron, ya ha declarado que "el Reino Unido no se unirá a un proceso de asilo común". Algunos países, EEUU, Reino Unido, Francia, Italia, Australia, etc. corrieron para enviar a sus ejércitos a la zona en llamas pero, ahora, caminan rezagados en la solución de la tragedia creada por ellos. Tampoco las manifestaciones de ONGs y la Acnur contribuyen a la solución pues desgraciadamente los medios son limitados y las necesidades en el interior de algunos Estados miembros de la Unión también son acuciantes.

Todos somos conscientes de que es una tragedia de dimensiones abrumadoras y que no es posible trasladar a miles de kilómetros a todos los seres que huyen de sus países. Tampoco es justo y honesto hacerlo pues algunos países desarrollados se están apropiando del capital humano de los países que sufren la tragedia. Hay que apagar el incendio provocado por algunos países occidentales, al que también han contribuido Arabia y Turquía. El presidente del Parlamento Europeo se ha apresurado a bendecir la propuesta de Ankara, que ha llevado la iniciativa en la reunión de Bruselas.

Probablemente los líderes europeos sufren de miopía política y no ven el resultado del futuro de sus acciones. Turquía ofrece una solución a corto plazo de la situación: aceptar la repatriación de quienes llegan a territorio comunitario que no se encuentran necesitados de protección y, además, los refugiados sirios. Es una ampliación de la oferta precedente, aunque es de dudosa legalidad. La protección de los refugiados está garantizada por la legislación europea e internacional.  El artículo 78 del Tratado de Funcionamiento de la UE garantiza esta protección a los demandantes de asilo y la Convención de Ginebra de 1951 y el Protocolo modificativo de 1967 también. El Sistema de Dublín basado en los Reglamentos (UE) 604/2013 y  (UE) 603/2013 es el fundamento de la protección que debe cumplirse, además de la vigencia de la Directiva 2001/55/CE del Consejo, de 20 de julio de 2001 que establece las normas de protección temporal en caso de afluencia masiva.

A cambio de los 6.000 millones hasta 2018 y esta colaboración, Turquía vería el camino expedito para la integración en la UE, que solicitó la adhesión en 1987 aunque la UE sólo inició las negociaciones en 2005, además de un adelanto en la eliminación de visados a sus ciudadanos. La integración de Turquía en la UE, trasladará las fronteras de la Unión hasta el foco de los actuales conflictos y los que se producirán. Turquía es un país con 80 millones de habitantes que mantiene un conflicto gangrenado con Grecia por la cuestión de Chipre y que mantiene en el interior un enfrentamiento con la minoría kurda, a la que no ha dudado en perseguir más allá de sus fronteras, en Siria e Iraq. Turquía ha sido duramente criticada en la UE y en los foros internacionales por la falta de libertades y, hace unos días, el gobierno de Ankara censuró el diario de mayor tirada, Zaman. Creo que Turquía merece estar en el concierto de la Unión Europea pero muchas cosas tienen que cambiar antes.

Carlos Puente Martín es analista político-económico y directivo de FACUA-Consumidores en Acción.

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