Tecno

Jesús Cintora: "Existe el deseo de que algunos tengamos la boca cerrada"

Desahucios, economía sumergida, empleos basura... En su nuevo programa, el periodista escarba en los abusos, en los fraudes y "en lo que el poder no quiere que se sepa".

Por Santiago Salas

En un momento de la estrevista, nuestro protagonista se confiesa: sueña con volver a recorrer esos campos de su Soria natal que descubrió en su infancia. Hasta entonces, Jesús Cintora (Ágreda, 1977) se patea el país (y más allá) en otro viaje apasionante, el de su nuevo programa en Cuatro, escarbando en los abusos, en los fraudes, "en lo que el poder no quiere que se sepa", como él mismo concreta. Desahucios, economía sumergida, empleos basura... Cintora llega a todo y habla con todos en un brillante ejercicio de periodismo. "De contar lo que está pasando", resume. Ahora, Consumerismo le coloca al otro lado del micrófono.

Has vuelto a la televisión con Cintora a pie de calle. ¿Qué se aprende ahí fuera que no enseñe un plató?

Las grabaciones llevan un trabajo que no se ve a la hora de emitir un programa de una hora y pico una vez terminado, pero que exigen muchas horas. En el caso de este programa hay que elegir dónde vamos a grabar, tener permisos, decidir con quién trataremos los temas en cuestión, dependes de las condiciones meteorológicas, de una serie de factores imprevisibles que surgen… Luego está la parte de la edición, qué sale y qué no, y eso no está en el directo. Pido a la gente que siga el programa, porque lleva un esfuerzo enorme y porque me ha costado mucho y es duro volver a aparecer. No ha sido sencillo.

Ese estilo de periodismo, ahora tan de moda, no deja de ser una reconfortante forma de reivindicar.

No creo que haya moda con hacer periodismo en la calle. Es tan viejo como el propio periodismo. En cuanto a hacer una labor reivindicativa, tampoco creo que deba considerarse así. Prefiero decir que es una forma de trabajar en la que se muestran aspectos que están ocurriendo y que tienen más que ver con la denuncia.

En cualquier caso, es evidente que por mucho que se hiciesen programas de este corte que denuncien abusos, desigualdades, fraudes o políticas ineficaces, nunca serían demasiados.

A mí la información nunca me parece que sobre, sino que falta. Hay muchas cosas que ocurren y no se cuentan. Está en la esencia del ser humano. No se abarca todo lo que pasa. Y luego tenemos también la parte que no se toca, porque no interesa que se toque o la que no se cuenta, porque aún no nos hemos enterado de que está pasando.

...Y eso no deja de ser una mala señal. Un síntoma de que quienes supuestamente tienen el poder para acabar con todos esos abusos, o lo están haciendo mal o directamente miran para otro lado.

Sabemos que hay poderes a los que no les interesa que determinadas cosas se sepan o que cambien. De hecho, organizaciones como FACUA tienen sentido por esto en cierta forma: denunciar lo que está mal para arreglarlo.

Contra ello, un periodismo incisivo y, como apuntas, también una intensa labor desde movimientos ciudadanos.

Es posible que el propio calificativo de incisivo sea perverso. A veces, sólo por hacer periodismo, ya te llaman incisivo. Existe más bien el deseo de que algunos tengamos la boca cerrada.

¿Desapareció la censura a la muerte del dictador?

¿Me lo dices o me lo preguntas? Sabes perfectamente la respuesta.

Vamos más allá: marcas comerciales que son a la vez anunciantes del periódico, radio o televisión en el que se trabaja. Gobiernos que deciden a qué medios destinan más o menos presupuesto publicitario en función de cómo los traten... ¿Existe de verdad la libertad de prensa?

Es normal que haya marcas que se anuncien. Normal y necesario, para que los medios puedan pagar las nóminas de sus trabajadores. A veces, eso también supone compra de favores en algunos casos. Otra cosa es ya la arbitrariedad a la hora de que los gobiernos concedan dinero público, en forma de publicidad o de licencias de televisión y radio, que es otra forma a veces perversa de actuar.

Distintos profesionales y medios de comunicación han despertado en muchos ciudadanos y sectores de población un interés por la política que antes no tenían. Pero la política, para algunos, también se ha elevado (o hundido) a la categoría de espectáculo.

Hay una teatralización de la política que se está viviendo, con un grave riesgo de que el foco no esté tanto en arreglar los problemas de la gente, como en vender tu titular o tu puesta en escena como político.

Iñaki Gabilondo ha escrito de ti [precisamente en el prólogo de La hora de la verdad] que tienes "personalidad, instinto, descaro, sencillez, frescura y audacia". Nada menos.

Con Iñaki tuve la gran suerte de trabajar unos cuantos años en la radio. Además con horario de noche. Entrar a las doce de la madrugada y salir a las nueve de la mañana es duro. Dediqué parte de mi juventud con veintitantos años a ese curro. Me marcó para toda la vida eso y, sobre todo, haber trabajado con alguien así, que hace que quede compensado ese esfuerzo. En ese equipo entré como el que hacía las fotocopias y salí como el responsable de la parte informativa y presentando las dos primeras horas de Hoy por hoy. Mi aprendizaje se lo debo a una empresa a la que también dediqué muchísimas horas de mis años más jóvenes. Valió la pena.

¿Te consideras, además, un periodista incómodo?

Me han puesto ese cartel, que no me gusta, porque creo que a menudo se hace como una forma de señalarte para tratar de quitarte del medio.

Imagina la tertulia que siempre has querido moderar y dime quiénes están sentados en la mesa junto a ti.

Gente que sepa, que sienta, que lo cuente bien y que sean buenas personas.

Apostaría a que algún político te ha querido reclutar para su partido.

Al menos de tres partidos. Y no son todos de izquierdas, por cierto. La oferta de Albert Rivera ya la cuento en mi libro, La hora de la verdad.

Y seguramente alguno de ellos no estaría hoy donde está si no los hubieras fichado para Las Mañanas de Cuatro

Eso nunca se sabe. Sí es posible que fuera importante que se apostara por ellos, en una clara intención que tuve por poner caras nuevas en ese programa y que no aparecieran los contertulios de siempre. No sólo políticos, pero sí es verdad que en la primera edición de Las Mañanas de Cuatro, en 2013, invité a unos tales Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Albert Rivera y Pablo Casado. Allí estuvieron.

Fuiste el primer periodista que hizo coincidir en un plató a Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. ¿Los reconoces hoy?

Si me pones una foto, claro que sí. Sus rasgos más característicos los mantienen (risas). Tampoco sé si han cambiado tanto. Hay gente que se piensa que mantengo relaciones cercanas con ellos y no es así. Pero se piensan y se dicen tantas cosas para hacer daño… Su teléfono lo mantengo y si tengo que intercambiar algún mensaje con ellos lo hago de vez en cuando. Pero poco más.

¿Qué trabajo, como periodista, no podrías aceptar nunca?

Unos cuantos. Pero he hecho informativos, deportes, magazine, música, tertulias, entrevistas, doy conferencias, escribo libros, hago tele, radio, opino en la prensa digital… Mira la cantidad de cosas que se pueden hacer.

__________

Los tres de Jesús Cintora

Tres películas: Cinema Paradiso, Matar a un ruiseñor y Alguien voló sobre el nido del cuco.

Tres libros: Campos de Castilla (Machado), El Santero de San Saturio (Gaya Nuño) y El árbol de la ciencia (Pío Baroja).

Tres referentes: Mi madre, Iñaki Gabilondo y Mick Jagger.

Tres programas de televisión: La bola de cristal, los informativos que presentó Mariñas en Telecinco con un montón de colaboraciones impresionantes y Las Mañanas de Cuatro de 2014.

Tres momentos históricos: El descubrimiento de la penicilina, de las vacunaciones y de la anestesia.

Tres lugares para visitar: Podría decir muchos, pero en los campos de mi pueblo, Ágreda (Soria), hay un montón de rincones que recorrí en mi infancia en los que pienso a veces para volver y hasta me impresiona atreverme a hacerlo.

__________

Santiago Salas es periodista y forma parte del equipo de redacción de Consumerismo.

Hazte socio pleno o inicia sesión para leer Consumerismo
Ya somos 41.009