'Energía sostenible para todos', lema de FACUA en el Día Mundial de los Derechos de los Consumidores

La Federación se une en la conmemoración del 15 de marzo a la campaña puesta en marcha por la Internacional de Consumidores, la organización de la que es miembro a nivel mundial.

La Federación de Consumidores en Acción (FACUA) se ha unido a asociaciones consumeristas de todo el mundo, integradas en la Internacional de Consumidores (Consumers International), para hacer un llamamiento a los gobiernos para desarrollar un amplio programa de energía sustentable, con motivo de la conmemoración del Día Mundial de los Derechos de los Consumidores.

Energía sostenible para todos es el llamamiento que FACUA hace a los consumidores desde su portal en Internet, que ha incorporado una web dedicada al Día Mundial, FACUA.org/15marzo.

La Federación se ha dirigido a los ministros de energía del G8, reunidos en Moscú en dicha fecha, para exigirles que cumplan con el plan de acción acordado en Gleneagles (Escocia) y establezcan metas específicas dirigidas a desarrollar un servicio energético viable, sostenible y que contemple las necesidades de todos los consumidores del mundo.

En la actualidad, la energía es considerada fundamental para el bienestar de las personas y por tanto un derecho esencial, sin embargo existen en el mundo graves problemas de cobertura, continuidad, accesibilidad y sustentabilidad del servicio. Baste al respecto señalar cómo en el Siglo XXI casi dos mil millones de consumidores carecen de este derecho por no disponer de acceso a la electricidad o como la producción eléctrica es la responsable del 38 por ciento de las emisiones de CO2 en el mundo, cuando el consumo per cápita en los países más desarrollados es cuatro veces superior a los países donde más del 75 por ciento de la población se encuentra bajo la línea de la pobreza.

La Federación, al igual que las asociaciones integradas en la Internacional de Consumidores, considera necesario un consumo más responsable para garantizar así el abastecimiento a las generaciones futuras y proteger el medio ambiente. Conseguir este objetivo esencial pasa por desarrollar un servicio viable, que sea sostenible desde el punto de vista financiero y ambiental y cuyos costos permitan la accesibilidad de los consumidores.

Conseguir una Energía sostenible para todos requiere que los gobiernos, productores y consumidores incrementen sus esfuerzos en diversos aspectos, como el fomento de la inversión en recursos renovables, la reducción de la producción y el consumo de energías poco eficientes, el impulso de energías alternativas, la disminución en el empleo de fuentes no renovables, y el apoyo a programas de microcréditos que permitan la inversión en tecnología para el desarrollo de energía sustentable, incentivando la eficiencia energética y estableciendo metas de obligado cumplimiento para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Propuestas de reformas

La situación descrita, marcada además por las enormes diferencias de cobertura, continuidad, accesibilidad y sustentabilidad del servicio que afectan a los consumidores en los distintos países, está llevando a los gobiernos a introducir reformas en el sector eléctrico, con muchas características todavía monopolísticas, separando las actividades de generación, transporte, distribución y comercialización. Sin embargo, esta separación de actividades y una mayor participación de la iniciativa privada, que persigue aumentar la competencia para beneficiar a los consumidores, no está consiguiendo su objetivo y existen serias dudas sobre su efectividad a largo plazo.

Al respecto, la Federación, de acuerdo con la Internacional de Consumidores, considera fundamental una mayor participación de las organizaciones de consumidores en el diseño y desarrollo de las políticas energéticas, así como la existencia de organismos reguladores en el sector con mayor grado de independencia que en la actualidad.

Por otro lado, relacionado con la actividad de generación, es criticable la escasa promoción de la energía solar y eólica, así como las pequeñas plantas hidroeléctricas, a las que se recurre más con la pretensión de incrementar la producción que como medida para sustituir a otras energías más contaminantes. Estos sistemas de producción, que sin duda tienen un alto coste inicial, son muy ventajosos a medio plazo, tanto desde el punto de vista medioambiental como económico al disminuir significativamente los costes de transporte y distribución, aumentar la autonomía local y desprenderse de plantas obsoletas, poco eficientes y contaminantes.

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