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Ignacio Escolar: "Los movimientos ciudadanos cubren las carencias de la propia prensa"

Con el modelo de Comunicación en plena mutación, el periodista propone una nueva visión de los medios en busca de la independencia de políticos y empresas: "Los lectores no son clientes, deben ser cómplices".

Por Santiago Salas

Nuestro protagonista atiende a Consumerismo en mitad de una agotadora mudanza, rodeado de cajas y con el coche cargado de maletas. Una metáfora exacta del periodismo actual, en plena conversión, en mitad de su vertiginoso viaje a lo digital. Ignacio Escolar (Torresandino, Burgos, 1975) presume, al respecto, de ir un paso por delante. Jefe precoz, luce un aire desgarbado que no casa con su despacho de director. Comanda ahora eldiario.es, pero antes, con apenas 31 años, lo hizo en el extinto Público. No llegó a terminar la carrera, en buena medida porque desde que la empezó ya trabajaba a tiempo completo como redactor. Hoy es uno de los peridodistas de referencia en España, con detractores y "cómplices" (le encanta usar ese término) a partes iguales.

Los medios, incluido el tuyo, se vuelcan en internet mientras muchos diarios impresos de toda la vida amagan con convertirse en dominicales. ¿Qué esperanza de vida le das al kiosko?

La prensa escrita sobrevive por la inercia de la publicidad institucional, no porque sea un negocio rentable. Y si muchos periódicos no han cerrado ya es porque muchas administraciones públicas o parte de los anunciantes mantienen su apoyo a la prensa escrita, pese a que muchos de sus anunciantes ya no están allí. De los medios que mantienen abiertos papel y web, aproximadamente un 80% de sus lectores ya están volcados en lo digital. Va a ser cosa de dos o tres años que empecemos a ver cierres de periódicos impresos que dejarán de salir todos los días, para hacerlo únicamente los fines de semana. Pero es algo que está pasando en todo el mundo, no sólo exclusivamente en España.

El modelo está en plena mutación. En el caso de eldiario.es, aseguras que un tercio de sus ingresos lo aportan los socios/suscriptores, y los otros dos tercios la publicidad. ¿Es viable la supervivencia de un medio por encima del interés empresarial y político?

Por supuesto que lo es. Y nosotros lo estamos demostrando. Llevamos tres años, casi cuatro, en funcionamiento y somos rentables prácticamente desde el primero. Lo hemos hecho apoyándonos en los lectores, en los anunciantes, y manteniendo nuestra independencia editorial. Aunque la publicidad suma dos tercios y los lectores uno, ningún anunciante por separado llega a la mitad de la mitad de lo que suman los lectores. Con ello pretendo explicar que siempre que nos enfrentamos a un posible compromiso con un anunciante, tenemos muy claro que nuestro primer cliente son los lectores, incluso económicamente. Y eso hace muy fáciles muchas decisiones. Nosotros nos podemos permitir meternos en según qué charcos y publicar según qué noticias porque es más difícil presionarnos, porque tenemos un cliente muy potente que son los lectores, que además agredecen muchísimo cuando damos información exclusiva y comprometida. Eso nos permite hacer cosas que otros periódicos que sólo dependen de la publicidad no pueden hacer. Y sobre todo cuando eres rentable. Si pierdes dinero es cuando de verdad pierdes independencia editorial.

Te he escuchado presentar a los suscriptores de tu diario no como lectores, sino como "cómplices".

Claro. Ten en cuenta que no vendemos ningún servicio. Esto no es como cuando vas a comprar el pan o cuando te abonas a la televisión de pago para ver el fútbol. Estamos vendiendo una complicidad. Quienes se suscriben a eldiario.es no lo hacen para recibir o leernos porque lo pueden hacer exactamente igual sin pagar. Lo hacen para mantener nuestra independencia. Lo que están comprando y pagando es la garantía de que vamos a poder ser libres para ofrecerles un producto independiente. Por eso son algo más que clientes que tienen una simple relación comercial con nosotros. Porque pagan por algo mucho más importante.

Escolar asegura que es viable la supervivencia de un medio sin anunciantes. | Imagen: J.J. Montero.
Escolar asegura que es viable la supervivencia de un medio sin anunciantes. | Imagen: J.J. Montero.

 

El periodismo libre parece una maravillosa utopía. Dime si fundar tu propio medio de comunicación [eldiario.es lleva cuatro años seguidos con más ingresos que gastos] te ha permitido a ti serlo completamente.

Sin duda. Mira, cuando cerró Público y me quedo en paro, tuve ofertas de trabajo bastante mejor pagadas que lo que ahora mismo gano como director de eldiario.es. Lo que pasa es que esto no tiene precio. Cuando yo monto este periódico, estoy comprando mi libertad editorial, la capacidad de poder dedicarme sin ataduras a lo que más me gusta, que es mi trabajo, para toda mi vida. Estoy construyendo un sitio donde espero jubilarme. Ésa es la razón por la que lo hice. Yo soy un loco de este oficio, como todos mis compañeros, y creo que hay cosas que tienen un valor incalculable: poder dedicarte a lo que te gusta, sin tener que dar explicaciones a nadie, ni rendir cuentas a nadie... Eso es impagable.

Pero, ¿no hay ni un ápice de censura, o autocensura, a sabiendas de las consecuencias que pueden tener determinadas informaciones con empresas, gobiernos y partidos políticos?

El miedo a meterte en un jardín lo puedes tener siempre. Lo que pasa es que es más sencillo abordarlo cuando tus cuentas están saneadas, cuando dependes de los lectores. Si sólo dependes de la publicidad, si se te enfada un anunciante o se te enfada un gobierno, significa que no sale esa información al día siguiente. Pero tampoco quiero decir que todos los periódicos sean esclavos y nosotros seamos los únicos libres. Ese discurso no me gusta. Hay buen periodismo en un montón de medios, incluso en los de papel. Lo que pasa es que los medios, cuanto más compleja es su situación económica, y ahora lo es mucho, más difícil es su situación editorial. Por ejemplo, El País durante mucho tiempo tuvo una guerra contra la Generalitat valenciana porque se dedicó a informar sobre los trajes de Camps. Y éste lo que hizo fue retirar la publicidad institucional del Gobierno valenciano a El País, lo cual es una absoluta arbitrariedad y un intento clarísimo de censura. Pero en ese caso, El País lo podía afrontar porque era un periódico con beneficios. Cuando no los tienes, es mucho más difícil ponerte chulo con los anunciantes.

En el tuyo presumen de estar aumentando su plantilla mientras colosos como El Mundo o El País vacían sus redacciones con un ERE tras otro...

Nosotros lo tenemos mucho más fácil que los medios de papel por una razón: lo que pasa con la reconversión industrial del papel a la web es que el negocio mengua. Es decir, lo que tienen difícil los periódicos de papel no es tanto dejar de serlo para convertirse en digital, sino dejar de ser una empresa que factura 100 a una que factura 30. Eso es lo complicado. En internet el volumen de negocio y de ingresos para un medio de comunicación es muchísimo menor. Cuando hablo con mis colegas directores de medios de papel, no les tengo ninguna envidia por lo que les toca. Yo también he pasado por eso, y sé que es muy difícil conseguir que el elefante pase por el ojo de la aguja. Su reconversión está siendo durísima, mientras que nosotros hemos nacido sin ataduras, sin tener que convertir lo viejo en lo nuevo, y pudiendo crecer, crecer y crecer. La redacción de eldiario.es se ha mudado ya cuatro veces. Empezamos en un coworking con una mesa para cuatro personas, de ahí nos fuimos a un pisito de 70 metros, de ahí a una oficina de 200... Y ahora ocupamos la planta entera de un edificio muy bonito, el Palacio de la Prensa de Madrid, de unos 600 metros cuadrados. Tenemos trabajando a 60 personas cuando al empezar éramos 12. Y esto lo podemos hacer porque no tenemos que proteger ningún negocio de papel ni pagar ninguna deduda de la rotativa, cosa que los periódicos de papel sí tienen que hacer.

Los escándalos de las comisiones de Aznar, los papeles de Naseiro o el caso de las tarjetas black en Bankia que ha destapado eldiario.es apenas han tenido eco en la prensa. ¿Asumes que la mordaza más dura es, muchas veces, la que se aplican los medios entre sí?

Es verdad que los propios medios somos muy rácanos a la hora de citar a la competencia. Intentamos combatirlo pero muchas veces es complicado. Hay compañeros que no citan a otro por problemas o rencillas. Es cierto que pasa a menudo… Creo que algunos de los casos que citas sí han tenido mucha repercusión. En especial el de las tarjetas black. Todo el mundo habla de ello hoy. No hay periódico en España, desde El Mundo a La Razón, que no haya dado noticias sobre ello. Sin embargo, muy pocos nos atribuyen la autoría de esa exclusiva. No sólo es que eldiario.es fuese el que destapó el escándalo de las tarjetas black; es que fuimos los que provocamos que existiese dicho caso en la Audiencia Nacional. Con la investigación de los correos de Miguel Blesa encontramos un correo en el que se hablaba de esas tarjetas, lo publicamos y provocamos una auditoría interna en Bankia. Por eso llegó al juzgado. De no ser por eso, ni Rodrigo Rato, ni Blesa, ni otros más de 50 implicados estarían hoy enfrentándose a penas de cárcel en la Audiencia Nacional. Pero es cierto que casi ningún medio dice de dónde nace el caso.

Ahora, el caso opuesto. Alguna noticia que esperaba, al publicarla, que tendría muchísima más repercusión de la que tuvo.

Hubo una que, efectivamente, tuvo muy poco recorrido, en contra lo que creía. Y me pareció tremendamente injusto. Fue una exclusiva espectacular, que además muy bien atada y documentada. Pero no provocó nada. Fue la historia de las comisiones de José María Aznar vendiendo desaladoras para Abengoa al régimen de Gadafi. Me parece alucinante. Publicamos hasta la factura y el contrato… ¡pero no lo dio ni dios! Me parece la típica noticia que debería haber tenido muchísima más repercusión de la que tuvo. Luego otras como la confesión de Correa o los papeles de Naseiro hubo medios que las dieron, otros no…

El director de eldiario.es presume de exclusivas como las Tarjetas black o los whatsapp de los reyes. | Imagen: J.J. Montero.
El director de eldiario.es presume de exclusivas como las Tarjetas black o los whatsapp de los reyes. | Imagen: J.J. Montero.

 

No son pocos los encontronazos que has tenido con otros colegas por esta cuestión. Permíteme una intimidad al respecto. ¿Conservas muchos amigos entre ellos?

Tengo muy buena relación con muchos directores de Madrid. Con unos mejor, con otros peor, y con otros inexistente, pero puedo decirte que por ejemplo con el que hasta hace pocos días ha sido director de El Mundo, David Jiménez, me llevo muy bien… ¡O qué voy a contar del director del 20 minutos, que es mi padre (Arsenio Escolar)! Me llevo muy bien con él también (risas)… Incluso con Paco Marhuenda (director de La Razón), que aunque estemos en las antípodas, en lo personal no nos llevamos mal. No creo que haya hecho muchos enemigos, no sé… Es cierto que el hecho de que estemos metiendo el dedo en determinados asuntos sí puede generarnos enemistades en el sector, pero yo creo que más que entre los periodistas, entre los gerentes, o en los dueños de los medios. Periodistas con ganas de dar guerra los hay en absolutamente todas las redacciones de España. En todas. Otra cosa es lo que puedan hacer.

...Que a veces es poco. Porque es complicado, en ocasiones, contar lo que ocurre caiga quien caiga. Incluso los mismísmos Reyes de España [eldiario.es destapó los whatsapp entre Felipe, Letizia y su amigo López Madrid, empresario involucrado en el escándalo de las tarjetas black].

Mira, hablábamos de la repercusión de algunos casos en los medios. En este caso, la noticia tuvo eco internacional, pero sin embargo en la televisión pública española no se mencionó. Fue un poco surrealista. Nosotros este tema en concreto sabemos que lo tuvieron otros medios españoles, pero no lo quisieron dar. Allá ellos. Yo creo que nosotros estábamos obligados a publicarlo. Creo que además lo hicimos bien porque supimos distinguir qué eran conversaciones privadas entre personas, y qué información relevante. Al respecto, la doctrina del Tribunal Supremo sobre el secreto de las comunicaciones a nivel institucional es clara: no se puede publicar una conversación privada salvo que de verdad justifique su interés informativo. Nosotros teníamos unos 60 mensajes entre los Reyes y López Madrid, pero sólo sacamos seis. Sólo los que consideramos que tenían relevancia informativa. Es decir, los Reyes amparando a su amigo cuando acababa de estallar el caso de las (tarjetas) black y diciéndole "te queremos, te respetamos, sabemos quién eres. Estamos contigo y lo demás es una mierda". Eso era lo realmente importante.

Sobre la corrupción sistémica que sufre este país, hay otra frase tuya que te compro: "Estamos cansados de que nunca pase nada. Y no nos rendiremos hasta que pase algo".

Es muy frustrante, pero esto lleva pasando muchos años. Recuerdo que tuve esa sensación por primera vez cuando Alicia Gutiérrez y yo, en el viejo Público en papel, desvelamos el caso Fundescam. Es de los casos de corrupción y de financiación ilegal más claros que he visto jamás. Teníamos las facturas, los recibís… hasta un cuadro de la Gürtel contando cómo habían manipulado las facturas cambiándoles los conceptos, vendiendo como gastos de una fundación lo que en verdad eran gastos de la campaña electoral de Esperanza Aguirre. Lo publicamos y no pasó absolutamente nada. En aquel momento nos quedamos bastante solos, más incluso que ahora respecto al resto de los medios. No lo dio nadie hasta cuatro o cinco años después, cuando de repente la gente se acordó de Fundescam y empezaron a publicar cosas sobre ello. Pero nada de nada. Hubo un silencio sepulcral.

Sabrás que ésa es, exactamente, la filosofía de FACUA.

Claro. Es frustrante también, en vuestro caso, denunciar escándalos de consumo y no lograr que pase nada... Pero creo que, gota a gota, sí acaban pasando cosas. Fíjate, si nosotros con lo de las tarjetas black hubiésemos dicho que no pasa nada, pues no estarían Rato, Blesa, López Madrid, etc. imputados en la Audiencia de Madrid con penas de cárcel, que probablemente muchos acaben condenados. Esto es así porque no nos rendimos. Como FACUA.

¿Cómo ves el papel de los movimientos ciudadanos en la conyuntura actual?

Ha sido importantísimo, y de hecho en muchos casos han ido por delante de los propios medios, y han ocupado espacios que estos deberían haber ocupado. Uno de los casos más claros son los de los desahucios y las hipotecas. Ahí, las asociaciones de consumidores han suplido carencias de la propia prensa.

Bajo tu punto de vista, el mayor fraude político lo está cometiendo...

Hay muchas cosas. En las estrategias de negociación todos los partidos están con una doble baraja: por un lado juegan con el intento de llegar al gobierno pero luego están mirando de reojo a la posible repetición de elecciones. Eso hace que algunas cosas sean más bien postureo porque, como te digo, todos andan jugando a dos cosas. Y es un poco hasta entendible porque el llegar a un acuerdo no es posible solamente con dos partidos. Tienen que ser tres. Esto hace que ninguno tenga la certeza de que por mucho que se comprometa uno con otro, puedan llegar a algo después en las Cortes… Pero al margen de esto, para mí el mayor fraude que hemos visto han sido estos años del Partido Popular. Acabamos de conocer recientemente las cifras de déficit. Nos contaban Montoro y Rajoy que las cosas iban tan bien que se iba a poder aplicar una rebaja fiscal de 25.000 millones de euros en varios años, y de repente resulta que el déficit fiscal ha sido 10.000 millones más de lo esperado, o un punto más de lo pactado con Bruselas... En definitiva, por encima de las peores previsiones que hayan hecho el gobierno, los bancos y las instituciones europeas sobre lo que iba a pasar este año. Iba a haber un déficit de un 4,2 y resulta que va a ser casi del 5,2. Es una barbaridad, un disparate, una tomadura de pelo. Una absoluta estafa. Y como ésta ha habido muchas.

En 2011, dijiste: "Veo muy difícil que la izquierda recupere el poder en los próximos cuatro años". Y lo cierto es que, aunque el escenario político ha cambiado mucho, no está claro quién gobernará. ¿Qué crees que va a pasar con las nuevas formaciones y con las clásicas?

Pienso que la política española, como todas, es acción-reacción. Acaba de pasar así. A los cuatro años de Rajoy le ha seguido un reflujo, una marea. Este Parlamento que se ha dibujado, a pesar de que nos parezca un poco ingobernable, sí que tiene unos consensos que no son los que impuso Rajoy. Cosas como la reforma de la ley electoral, los desahucios, ley de emergencia social contra la extrema pobreza y la desigualdad que estamos viviendo… todo eso ya son consensos mayoritarios en el Parlamento. Y eso creo que va a notarse, aunque no a corto plazo. Al igual que con ciertos abusos, como el tener una televisión pública manipulada, lo cual es intolerable, y aunque todavía la tengamos, no va a volver a pasar. Ya llega un momento en el que los propios votantes conservadores consideran que no existe una televisión pública para que sea la televisión del gobierno.

En España, hay quienes se resignan y quienes se movilizan ante el paro, los desahucios, los recortes de derechos. ¿Cómo se remonta este partido?

Pues mira: yo creo que, en realidad, lo vamos ganando. No hay nada que remontar. En un momento en el que el 90% de la sociedad española, desde el barrio de Salamanca hasta el barrio de Vallecas, de la zona más cara hasta la zona más popular, te está diciendo que no es aceptable que, en un país miles de pisos vacíos propiedad del Estado, se eche a vivir a mucha gente bajo un puente... pues eso es que ya se ha ganado. Otra cosa es lo que tarde todo eso en convertirse en leyes, pero ya está pasando. Ha bajado mucho el número de desahucios porque éstos ya no se ejecutan tan alegremente. Y eso es gracias a la presión social, que es muy alta. La sociedad está queriendo decir que hay determinadas cosas que no son tolerables. Eso me hace ser muy optimista.

Escolar tiene escrito un libro de ensayos junto a su padre, el también periodista Arsenio Escolar. | Imagen: J.J. Montero.
Escolar tiene escrito un libro de ensayos junto a su padre, el también periodista Arsenio Escolar. | Imagen: J.J. Montero.

 

Te has dejado seducir por la literatura. Dime qué te da ella que no te haya aportado el periodismo.

Dentro de la literatura he hecho dos cosas. Por un lado el ensayo, que me ha aportado una relación personal aún más estrecha con mi padre (Arsenio Escolar, también periodista, actual director del diario gratuito 20 Minutos). Son libros de historia que escribí a medias con él. No habíamos trabajado nunca juntos. De hecho, cuando empecé a estudiar Periodismo, me dijo: "Haz lo que quieras, pero que sepas que yo no te voy a enchufar” (risas). Y lo ha cumplido. Así que lo único que hemos hecho juntos ha sido este proyecto. Fue muy bonito. Se lo recomiendo a cualquiera. Y, por otro lado, la ficción, ámbito en el que he escrito una novela y tengo en mente alguna más, me aporta evasión. Y también algo muy valioso: poder contar desde la ficción cosas que no puedes contar desde la realidad.

¿Vale mucho Ignacio Escolar por lo que calla?

Una de las mayores frustraciones que tengo como periodista es que la información en negro, por usar una metáfora, que manejo es mucho mayor que la que tengo en blanco, es decir, aquella que puedo publicar. ¿Qué ocurre? Que siempre te falta un último papel, o una última confirmación off the record para poder publicar ese gran tema que manejas. No me gusta demasiado eso de que la gente valga por lo que calla, porque da una idea de que hay quien juegue a especular con su silencio. Pero sí que me fastidia tener tantas cosas que no puedo contar desde el periodismo. De la misma manera que defiendo que el mejor reportaje periodístico sobre el declive industrial de la costa Oeste de EEUU es The Wire, que lo ha hecho un periodista desde la ficción, tengo pendiente escribir un libro para, desde la ficción, contar todo aquello de la corrupción que no puedo contar desde el periodismo. Algún día lo escribiré. Lo hice en su momento con una novela negra donde hablaba de la noche de Madrid, de las tramas de narcos, con mucha información real. Y me apetece volver a hacerlo con la corrupción.

¿Cuál es ese gran titular que buscas y que todavía no has encontrado?

Hay unos cuantos, pero tengo un par que tengo muchas ganas y que algún día caerán. Lo que pasa es que si los digo ahora va a ser un delito por mi parte (risas). Estaría atribuyendo delitos a personas que me consta que los han cometido, pero... Pienso en poder escribir al fin algún día en mi periódico: Juanito va a la cárcel.

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Los tres de Nacho Escolar

Tres películas: Primera plana, El Padrino y Un pez llamado Wanda.

Tres libros: Los cuentos de la taberna del ciervo blanco (Arthur C. Clarke), El péndulo de Foucault (Umberto Eco) y Armas, gérmenes y acero (Jared Diamond).

Tres referentes: Por supuesto, mi padre (Arsenio Escolar); Iñaki Gabilondo y Soledad Gallego-Diaz.

Tres programas de televisión: Al Rojo Vivo, Más vale tarde y La Sexta Noche.

Tres momentos históricos: A uno le tengo un cariño especial por mis libros, que es la derrota de los comuneros. Luego, sin duda, la Revolución Francesa. Y otro, por lo que me tocó vivir de cerca, el 11-S.

Tres lugares para visitar: Almería; también mi pueblo, Torresandino de Esgueva (Burgos), y Madrid, que es el sitio en el que vivo pero por donde también me gusta escaparme.

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Santiago Salas es periodista y miembro del equipo de redacción de Consumerismo.

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