Multipropiedad

FACUA alerta a los consumidores en un informe sobre las vacaciones a tiempo compartido

La Federación advierte de los abusos que cometen numerosas empresas del sector, regulado por ley desde diciembre de 1998.

El fenómeno conocido actualmente como vacaciones a tiempo compartido cuenta con una ley para su regulación desde diciembre de 1998. No obstante, aún son numerosas las irregularidades que surgen en torno a este tema. Por ello, la Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de Andalucía (FACUA) ha elaborado un informe en el que alerta a los usuarios de los abusos que cometen numerosas empresas del sector.

Así pues, las vacaciones a tiempo compartido consisten en el derecho de utilización de un mismo alojamiento por parte de varias personas durante un período de tiempo (generalmente una semana al año) y en forma sucesiva. A este respecto, es necesario diferenciar entre adquirir una propiedad y contratar el uso de un apartamento. En el primer caso, se trata de adquirir la propiedad del inmueble teniendo el dueño la potestad para transmitir la propiedad a sus herederos, gravarla y arrendarla. En el caso de contratar el uso de un apartamento, lo que se ofrece al usuario es el disfrute de una propiedad que pertenece a un tercero durante un período determinado en el contrato. Por ello, la nueva Ley sobre Aprovechamiento por Turno de Bienes Inmuebles de Uso Turístico y Normas Tributarias prohíbe expresamente la utilización del término multipropiedad para referirse a las vacaciones de tiempo compartido por inducir a error a los usuarios.

También se puede comprar un derecho de aprovechamiento por turno en un inmueble que se encuentre en construcción, para lo cual es necesario que el promotor especifique que se trata de una obra en construcción y aporte la debida licencia. Además, FACUA recuerda a los consumidores que el promotor está obligado a constituir un seguro que garantice el término de la obra en el plazo comprometido.

Por otra parte, la Federación advierte a los consumidores de que, antes de firmar un contrato, se informen sobre la empresa que lo gestiona, especialmente en lo referente a solvencia y seriedad, ya que existen empresas fantasma que desaparecen con el dinero de sus clientes. Igualmente, hay que desconfiar si el consumidor recibe algún tipo de presión para firmar el contrato aduciendo reducciones de precio o regalos al tratarse de técnicas de márketing agresivas cuyo objetivo consiste en confundir a los usuarios. También es preciso conservar la publicidad emitida por la empresa (será útil a la hora de efectuar reclamaciones), informarse detenidamente sobre las características del complejo y los servicios ofertados, el precio total, las condiciones de pago, los gastos de afiliación a la red de intercambio y los de administración y mantenimiento del inmueble.

Si después de firmado el contrato el usuario comprueba que el complejo no se corresponde con lo prometido o se han silenciado datos esenciales, debe procederse a la resolución del contrato o exigir su cumplimiento. La ley referida faculta al usuario para rescindir el contrato en los diez días siguientes a su firma sin tener que dar explicación alguna, plazo que se ampliaría a tres meses si existiera algún incumplimiento de las cláusulas del contrato, por la falta de información exigida por parte de la empresa.

Otra novedad la constituye el hecho de que el propietario, promotor o cualquier persona que se dedique profesionalmente al tiempo compartido deberá editar un documento informativo que entregará gratuitamente a cualquier persona que lo solicite. También deberá exponer un inventario completo de todos los muebles e instalaciones con los que cuente el alojamiento y en el que conste su valor global.

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