FACUA demanda que la posible subida en la recaudación de los impuestos del tabaco se traslade directamente a los tratamientos para los enfermos

La Federación señala que la guerra de precios desatada en el sector era una medida previsible como consecuencia de la entrada en vigor de la nueva Ley.

La Federación de Consumidores en Acción (FACUA) señala que la guerra de precios desatada en el sector tabaquero, iniciada por Philip Morris y ahora contraatacada por Altadis, era una medida previsible como consecuencia de la entrada en vigor de la Ley Reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco.

FACUA demanda que, si la nueva subida de impuestos que prepara el Gobierno provoca, como es previsible, un aumento en la recaudación, éste se destine directamente al Sistema Sanitario Público, tanto a investigación como a la financiación de los tratamientos para los enfermos de cáncer y otras enfermedades derivadas del consumo de tabaco.

FACUA sospechaba que las grandes tabaqueras trasladarían una parte de las desinversiones que tendrán que hacer en publicidad a reducciones importantes en los precios de los cigarrillos como estrategia para seguir fomentando el consumo, especialmente entre los niños y adolescentes, y fidelizar adictos o restárselos a la competencia.

En cualquier caso, la Federación no descarta que el sector siga promocionando sus productos a través de técnicas de publicidad encubierta, provocando que actores, cantantes y otros artistas o líderes de opinión aparezcan fumando en películas, teleseries, conciertos y actos públicos o que defiendan públicamente el consumo de cigarrillos. También es posible que se promocionen productos con la misma denominación que marcas de cigarrillos que de hecho ya existen en la actualidad, con el objeto de hacer publicidad indirecta, como marcas de ropa, calzado, complementos o sellos discográficos.

En relación al uso de nuevas subidas de impuestos para frenar el consumo, FACUA no se muestra contraria a este tipo de medidas pero considera que no es, ni mucho menos, eficaz con buena parte de los adictos al tabaco. En este sentido, la Federación también demanda al Gobierno más inversiones en campañas publicitarias que intenten persuadir a niños y adolescentes y que emprenda un programa de control publicitario para garantizar el cumplimiento de la prohibición y evitar prácticas de publicidad encubierta o indirecta.

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