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La madre de todos los dilemas: lactancia vs. biberones

A la leche materna le ganan la partida por ahora las de fórmula gracias a todo un entramado que termina por dar al traste con la intención de muchas mujeres de poder dar el pecho a sus bebés.

Por Ricardo Gamaza

Un alimento sano, sin tóxicos, que previene enfermedades y que mejora las capacidades cognitivas, no necesita empaque, no genera residuos… y, además, es gratuito. Parece imposible hacerle la competencia a un producto con estas características, pero no es así.

A la leche materna le ganan la partida por ahora las de fórmula gracias a todo un entramado que termina por dar al traste con la intención de muchas mujeres de poder dar el pecho a sus bebés. Mientras que un 80 por ciento de las madres amamanta a sus hijos al dar a luz, sólo un 36 por ciento logra superar los seis meses dando el pecho, según datos del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que durante los seis primeros meses de vida del bebé la única alimentación que reciba sea la leche materna. En la práctica lograrlo supone casi una misión imposible para muchas madres: permisos de lactancia muy cortos, falta de apoyo y, para rematar, actuaciones y comportamientos que pueden dañar el proceso de lactancia que en los primeros momentos requiere de mucha atención y cuidados para que el bebé y la madre aprendan a establecer este vínculo que trasciende a la simple alimentación, creando un lazo sentimental.

Una de las cuestiones que rompe la lactancia o, al menos, la complica en extremo, es la incorporación en los primeros momentos del biberón. La forma de succión de un biberón no tiene nada que ver con la manera en la que el bebé debe aprender a sacar leche de la teta de su madre.

Sin embargo, aunque la casi totalidad de los hospitales españoles se manifiestan a favor de la lactancia, una práctica tan simple como ofrecer el biberón tras el nacimiento complica el aprendizaje a mamar que debe desarrollar el bebé. El chupete, la tetina o el biberón entorpecen la lactancia materna.

El hábito del bebé

El mito de que el bebé no agarra el pecho tiene mucho que ver con la inclusión de estos elementos artificiales al bebé en sus primeros días de vida, cuando tiene que desarrollar la técnica de mamar, algo que aunque lleva impreso en su instinto animal, tiene que aplicar en la práctica con su madre.

La confusión generada con estos elementos artificiales complica el aprendizaje y llega incluso a malograr la lactancia natural, ya que son instrumentos que hacen que el bebé no succione igual que lo hace en la teta, que requiere más esfuerzo, por lo que es posible que después rechace una lactancia natural que le exige más trabajo físico.

Junto a esta mala práctica, financiada por las empresas que regalan biberones y después trataran de vender la leche artificial, se suceden los falsos mitos sobre la lactancia que se lanzan como mantras y que en muchos casos revelan una escasa formación médica de los que la trasladan. Así las ayuditas de tomas de leche artificial a las madres que se les dice "tu leche no alimenta lo suficiente" o la solución de urgencia recurriendo al biberón porque "no sube la leche", son algunas de las falsedades que minan la seguridad de muchas madres.

"Los casos en los que una madre no puede dar el pecho son muy pocos", explica Sandra Díaz Siachoque, periodista especializada en crianza y asesora de lactancia titulada por la UNED. "La hipogalactia, que es la baja producción de leche materna, se da en contadas ocasiones, pero el miedo a no producir la suficiente leche para alimentar al bebé es ancestral y afecta en algún momento a todas las madres; por eso es esencial disponer de toda la información de la fisiología de la lactancia para poder superar, si es necesario, la presión negativa del entorno”, explica Díaz Siachoque.

Desde el punto de vista evolutivo es evidente que la lactancia materna es el mejor alimento posible. Testado por la naturaleza durante miles de años, no tiene competencia real con las leches artificiales de fórmula.

Pero el marketing, que llega a reconocerlo en sus anuncios, insiste en mostrar las incomodidades de la lactancia materna y las ventajas de recurrir al biberón. Sumado a ello hay una corriente social que estigmatiza que se dé el pecho en espacios públicos. Para evitar esa "situación incómoda" se ha optado por aislar y esconder el acto natural de la lactancia materna, relegándola a habitáculos privados llamados salas de lactancia que se ubican habitualmente en la zona de los aseos de los comercios. Algo muy significativo de la vergüenza social de ser mamíferos de una sociedad que alimenta esa hipocresía.

Así, si ya es complicado llegar a los seis meses de lactancia exclusiva, los casos de lactancia prolongada más allá de ese tiempo son ínfimos, y además cuentan con parte del rechazo social de una sociedad que ve como una debilidad que se prolongue esta transmisión de energía (física y emocional) entre madre y cría más allá del año. "¿Todavía toma teta?".

Criterio biológico

De hecho, somos la única especie sobre la tierra que abandona antes de lo que debe (biológicamente hablando) el seno materno. Siguiendo el patrón de nuestros parientes animales más cercanos, los chimpancés, el destete se produce cuando aparecen los primeros molares definitivos, lo que en el caso del ser humano significaría estar mamando (aunque no como alimentación en exclusiva pero sí complementaria) hasta los seis años.

UNICEF pone el acento este año en la importancia de la lactancia materna y la sostenibilidad. Los datos de esta organización de protección de la infancia apuntan a que si se lograse mantener la lactancia desde las primeras horas de vida hasta al menos los dos primeros años se evitaríaan 800.000 muertes al año en niños menores de 5 años.

Según UNICEF, "la lactancia natural previene la desnutrición y brinda a los niños el mejor comienzo en la vida, independientemente de que nazcan en países de altos o bajos ingresos, y en familias ricas o pobres". El nacimiento, como la muerte, nos iguala a todos.

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Ricardo Gamaza es periodista, guionista y divulgador ambiental.

*La foto del encabezamiento es de Sandra Díaz Siachoque, periodista especializada en crianza y asesora de lactancia titulada por la UNED.

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