Dicen ahora que una tienda china les autoriza a manipular los móviles Xiaomi

Zetta salió al mercado utilizando una sociedad fantasma

Se trata de Zetta Europa SL, cuya existencia nunca ha constado en el Registro Mercantil. La empresa que realmente está detrás, Movishark Europa SLU, no ha presentado cuentas desde su constitución hace dos años.

Zetta salió al mercado utilizando una sociedad fantasma
Desde finales de 2014 hasta enero de 2016, la web hacía referencia a Zetta Europa SL, una sociedad inexistente.

Zetta salió al mercado utilizando una sociedad fantasma, según ha podido verificar FACUA-Consumidores en Acción. El propietario del negocio, Bojun Cui, comenzó a comercializar los dispositivos móviles presentándose como Zetta Europa SL, una sociedad cuya existencia nunca ha constado en el Registro Mercantil.

Se trata de otra irregularidad del falso "móvil extremeño"; en realidad, son equipos de fabricantes chinos a los que sustituyen sus logotipos por el de Zetta, instalan un sistema operativo cuyo uso comercial está prohibido, además de atribuirles componentes inexistentes y que pertenecen a otras marcas.

En la biblioteca digital Internet Archive están almacenadas distintas versiones de la web zettaeuropa.com desde diciembre de 2014. "Copyright ZettaEuropaSL@2014", indicaba un texto al pie de su página de inicio hasta enero de 2016. En el apartado dedicado a a la captación de distribuidores de la marca, la web también hacía referencia a "Zetta Europa Sl".

La empresa que realmente está detrás de Zetta, Movishark Europa SLU, con CIF B86987732, fue constituida el 25 de marzo de 2014 con un capital social de 3.100 euros y no ha presentado sus cuentas en el Registro Mercantil desde entonces. Los objetos sociales declarados al darse de alta son "el comercio de la fotografía, incluido el revelado y óptica" y "la comercialización y compra, venta, reparación, importación y exportación, al por mayor y menor de productos y artículos de electrónica y acústica, audio, video, regalo, juguetes, bisutería, mecheros, cuadros, marcos...".

En contra de lo afirmado en el "comunicado oficial" lanzado esta semana por la empresa, su domicilio social sigue estando en Madrid -en el número 8, 1º E de la calle Nuestra Señora de la Torre- y no en Zafra (Extremadura). El administrador único y propietario de la sociedad es Bojun (se presenta como Eric) Cui, por lo que sus dos supuestos socios, Unai Nieto y Manuel Muñoz, no serían más que empleados a efectos reales. La Oficina Española de Patentes y Marcas también indica que el dueño de la marca Zetta es Bojun Cui, que igualmente aparece como titular del dominio zettaeuropa.com.

Cui intentó suplantar en España a la marca Xiaomi. Así, intentó registrar a su nombre la marca Mi Zetta, en cuyo logotipo pretendía reproducir el de Xiaomi -la palabra Mi en blanco sobre un recuadro naranja-, pero la Oficina Española de Patentes y Marcas se lo denegó. El organismo también le rechazó su pretensión de registrar marcas que incluían la denominación AliExpress, propiedad del gigante chino Alibaba Group.

Nuevas mentiras con justificaciones delirantes

En una entrevista realizada este miércoles por Julia Otero en su programa de Onda Cero, Cui y Nieto han recurrido a justificaciones delirantes sobre el fraude en el que han incurrido. "El valor añadido del móvil es nuestro software", afirmó Nieto, quien, aunque reconoció que se trata de "un software libre que adquirimos de internet", ocultó que su desarrollador, Cyanogen, prohíbe su uso comercial.

Xiaomi, el verdadero fabricante de la mayoría de los móviles comercializados por Zetta, ha negado tener ninguna relación comercial con la empresa ni que le haya autorizado para revender o manipular sus equipos. "Nosotros, nuestro proveedor, que no quiere decir que sea la marca, es decir, el proveedor del material, en todo momento nos ha dado toda su autorización para modificarlo, de hecho nunca nos puso ningún problema", afirmó Nieto. Según esta surrealista justificación, sería una tienda china la que les habría autorizado a revender los móviles fabricados por un tercero y a manipularlos para fingir que han sido diseñados y ensamblados por ellos.

"Todo el mundo en todo momento sabe que el teléfono es chino, el terminal es chino, o sea que nosotros en ningún momento engañamos a nuestros clientes", aseguró Cui, después de haber comercializado los equipos desde 2014 con el reclamo "100% móvil extremeño", como podía verse, por ejemplo, en su web. "¿En la página habíais puesto que el móvil era 100% extremeño?", le preguntó Otero. "No, no, no en ningún momento, en la página web siempre ha puesto que es un móvil fabricado en China", mintió Cui.

Pero la tomadura de pelo fue incluso más allá. En un momento de la entrevista, Nieto, que se presentó ahora como un simple "empleado" de Cui, afirmó que "el software es el valor añadido que se ha dado a este equipo, que viene desde China". Un sistema operativo de código abierto que está disponible para cualquiera gratis en internet. "Porque si ustedes compran un móvil de esta marca en China, va a venir en idioma chino y en inglés, y aparte no va a tener una serie de aplicaciones para que pueda usted instalar, por ejemplo el WhatsApp".

FACUA acudirá a la Fiscalía de Extremadura

"Soy el que monta los móviles. Me vienen desguazados, por piezas, y yo voy montando hasta que consigo hacer un móvil", inventó en una de sus apariciones en televisión antes de que estallase el escándalo Antonio Ribera, otro miembro de Zetta. "En un principio yo lo diseño en papel. Despues ese papel lo paso al ordenador y vamos practicando", dijo también Ribera. En los últimos días, la versión de la empresa ha ido cambiando en varias ocasiones. Una de ellas es que lo que hacen en Extremadura es "ensamblar" los teléfonos, aunque su particular acepción de dicho término significa que simplemente les cambian la carcasa para sustituir el logo original por el de Zetta.

La próxima semana, FACUA entregará documentación sobre el caso a la Fiscalía de Extremadura, en la confianza de que abra una investigación para determinar si los responsables de Zetta han incurrido en prácticas delictivas.

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