FACUA retira su confianza a la Asociación de Autocontrol de la Publicidad

Considera que no es un instrumento para defender a los consumidores.

La Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de Andalucía (FACUA) muestra su profunda decepción ante la actitud de la Asociación de Autocontrol de la Publicidad (AAP) en las resoluciones de las quejas presentadas por esta Federación.

FACUA considera que se la ha pretendido instrumentalizar en la medida en que ha sido el vehículo para denunciar y atajar prácticas publicitarias en las que, junto con los intereses de los consumidores, se estaban dilucidando situaciones de competencia desleal entre anunciantes, especialmente en lo que se refiere a publicidad televisiva de bebidas alcohólicas con más de veinte grados. En este caso, son muchos los anunciantes y asociaciones empresariales que, aunque deseosos de que se pusiera fin a esta situación de competencia desleal, han preferido que fuera FACUA y no ellos quienes denunciaran esta ilegalidad, para evitar así confrontaciones internas en la industria.

Mientras tanto, y por el contrario, aquellas conductas que no afectaban a posibles competidores no han sido consideradas en igual forma, siendo, no ya desestimadas, sino incluso ridiculizadas y desacreditadas con juicios de valor ajenos a los planteamientos de FACUA, incongruentes con lo argumentado y sumamente irrespetuosos con los criterios de la Federación, posiblemente más progresistas y tolerantes que los mantenidos por unos jurados en exceso condescendientes y comprensivos ante las actitudes de los empresarios que, a fin de cuentas, son los que forman la Asociación de Autocontrol de la Publicidad.

Ante ello, FACUA retira su confianza y apoyo a la AAP, a la que no volverá a recurrir como instrumento mediador en las denuncias contra irregularidades publicitarias. La Federación cuestiona que el autocontrol empresarial, a través de órganos en los que los consumidores y usuarios carecen de voz y voto, sirva para proteger los derechos de los mismos, entendiendo que, en todo caso, constituirá un mecanismo para defender intereses exclusivamente empresariales pero carente de la necesaria preocupación social para convertirse en un organo de decisión fiable e imparcial en cuestiones que han demostrado exceder con mucho de su propia capacidad de autocrítica.

Al mismo tiempo, FACUA en ningún caso va a admitir el convertirse en el chivo expiatorio para que el mundo empresarial se percate de la actitud "tolerante" y "progresista" del autocontrol publicitario.

La AAP ha llegado al punto de emitir resoluciones contrarias a los apercibimientos a anunciantes efectuados desde distintas administraciones públicas, como la Dirección General de Tráfico (en denuncias contra el fomento de conductas temerarias en la conducción de vehículos) o el Instituto de la Mujer del Ministerio de Asuntos Sociales (en denuncias frente a atentados contra la dignidad de la mujer en anuncios de bebidas alcohólicas), entre otras.

De hecho, FACUA está encontrando un mayor y mejor apoyo en los mecanismos de denuncia pública y contrapublicidad, además de los cauces legalmente establecidos, exigiendo de los poderes públicos -a los que siempre ha acudido independientemente de que sus reclamaciones se presentaran ante la AAP- las actuaciones administrativas y judiciales correctoras y sancionadoras pertinentes conforme a la normativa española y europea.

La Federación entiende que, hoy por hoy, éstas son las únicas vías que pueden ofrecer las necesarias garantías de objetividad y sensibilidad frente a las preocupaciones sociales en la materia que nos ocupa.

Por supuesto, FACUA no puede dejar de mencionar que su experiencia demuestra que en España también existen empresarios que, al ser advertidos por las asociaciones de consumidores y usuarios de posibles irregularidades en sus mensajes publicitarios, responden de forma dialogante y proceden a la modificación o retirada de sus anuncios en aras de garantizar los derechos de los consumidores.

En cualquier caso, FACUA lamenta que la experiencia haya venido a corroborar las prevenciones con las que, inicialmente, accedió a la Asociación de Autocontrol de la Publicidad como una posible vía para la solución de conflictos que, en todo caso, es de los anunciantes y, exclusivamente, para los anunciantes.

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