FACUA.org/PeorEmpresa2016

Los consumidores eligen El Peor Abuso del Año

Las líneas 902 de atención al cliente, las subidas de tarifas en telecomunicaciones, la negativa de los bancos a devolver el dinero de la cláusula suelo y la reventa fraudulenta de entradas de conciertos.

Los consumidores eligen El Peor Abuso del Año

Las líneas 902 de atención al cliente, las subidas de tarifas en telecomunicaciones, la negativa de los bancos a devolver el dinero de la cláusula suelo y la reventa fraudulenta de entradas de conciertos son las cuatro prácticas empresariales que compiten por ser elegidas El Peor Abuso del Año. Los consumidores pueden votar en la web FACUA.org/PeorEmpresa2016 para participar en unos premios que FACUA convoca cada año desde 2010 y en los que también entran en juego otras dos categorías: El Peor Anuncio y La Peor Empresa.

Se trata de la octava edición de un evento lanzado cada año por FACUA para censurar los graves abusos que se producen en el mercado y promover prácticas más responsables en las relaciones entre las empresas, los usuarios y las organizaciones que representan sus intereses.

Las nominadas a La Peor Empresa del Año son BBVA, El Corte Inglés, Movistar y el grupo Volkswagen. En la categoría El Peor Anuncio compiten cuatro campañas machistas de las tarifas de roaming de Vodafone, la empresa de alquiler de coches Sixt, un champú anticaída de la marca VR6 y las galletas Princesa de Artiach.

¿Por qué están nominadas?

Las líneas 902 de atención al cliente. Prohibidas desde comienzos de esta década porque son más caras que las líneas fijas y móviles convencionales, numerosas empresas se saltan la legislación ante la extraña ceguera de las autoridades de consumo.

Las subidas de tarifas en telecomunicaciones. Las grandes telecos aplican subidas saltándose sus propios contratos, simulando que eso de asumir la permanencia con las mismas condiciones tarifarias durante uno o dos años sólo fuese una obligación para los usuarios.

La negativa de los bancos a devolver el dinero de la cláusula suelo. La ausencia de multas le ha puesto fácil a la banca decir "no" a los usuarios que reclaman su dinero. Ni la sentencia del TJUE ha puesto fin a la complacencia de las autoridades, que no se atreven a molestar a los banqueros.

La reventa fraudulenta de entradas de conciertos. Comienza el plazo para la venta oficial de entradas pero la web falla. Horas después, ya no quedan entradas y sólo pueden adquirirse en una página dedicada a la reventa, con los precios absolutamente disparados.

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