Bio

Barbijaputa: "Si no lucho por los derechos de las mujeres de forma radical, ¿lo pido por favor?"

Activista feminista, este personaje con cientos de miles de seguidores en Twitter es también columnista y escritora para poner de relevancia el machismo cotidiano.

Por Ángeles Castellano

Tras el personaje de Barbijaputa se esconde una mujer joven, andaluza y que alguna vez trabajó como auxiliar de vuelo. Precisamente ese trabajo fue el que, en 2009 y tras un traslado a una ciudad en la que no tenía amigos, le hizo comenzar a escribir un blog que poco a poco se fue centrando en el feminismo. Ese blog y una presencia activa en las redes sociales, fundamentalmente en Twitter, le han convertido en una de las voces que más fuerte se escucha en contra del machismo en la actualidad. Protege su privacidad al máximo, por las constantes amenazas que recibe por su activismo, pero busca la complicidad en la conversación, en la que mantiene un tono firme y sosegado. Es autora de varios libros, uno de ellos, El Planeta Lilaverdía, publicado bajo otro seudónimno, Lula Libé, es un poemario para niños, y el más reciente Machismo: ocho pasos para quitártelo de encima (Roca editorial, 2017), y colabora como columnista habitual en eldiario.es.

¿Quién es Barbijaputa?

No sé… Activista feminista, articulista feminista… No sé, algo así.

¿Es imprescindible el anonimato para defender el feminismo?

No, no es imprescindible, pero es un escudo que te protege un poco de los ataques y las actitudes machistas que hay en los últimos años en internet. Pero no es imprescindible. Hay muchas compañeras que hacen activismo online con su nombre y apellidos.

¿Y en tu caso por qué decidiste hacerlo tras un personaje?

Pues en un principio el personaje lo inventé por otros motivos, porque tenía un blog. Yo era auxiliar de vuelo y hablaba de mi trabajo y de política y como era consciente de que la aviación es un mundo muy reaccionario y bastante facha, mis opiniones no iban a ser bienvenidas y prefería mantenerme al margen a nivel personal, que no fuera a haber luego represalias en mi trabajo por mis opiniones políticas.

¿Cómo se transformó entonces el personaje en una activista feminista?

Siempre había hecho activismo en otros campos, sobre todo político, y conforme fui adquiriendo conciencia feminista fui adaptándolo, hasta que bueno, al final prácticamente me he centrado en eso más que en lo demás.

¿Cómo se te ocurrió el nombre de Barbijaputa? ¿Qué otros barajaste?

Pues estaba entre escoger la Barbie o la cara de Esperanza Aguirre, porque me dan la misma sensación de cinismo y de frialdad. Lo que pasa es que no me apetecía ponerme a Esperanza Aguirre de avatar, sobre todo porque no quería que se pudiera interpretar en algún momento que yo pudiera estar a favor de Aguirre. Entonces, bueno, elegí la Barbie, que me parece una imagen igual de cínica y de frívola, como de que todo le resbala. Tras ella como que me sentía bastante protegida, parece que no le afecta nada, que estás hablando a una cara inmutable, siempre con esa sonrisa congelada. Me sentía protegida con una imagen así, porque en realidad a mí sí que me afectan mucho las cosas. Es un escudo. Lo de ponerle japuta detrás y lo de los cuernos y eso era para quitarle un poco el aura angelical.

De las identidades que te atribuyen, ¿cuál te ha hecho más gracia?

Me hacía gracia al principio que decían que era la Princesa Letizia, ahora Reina, o El Gran Wyoming, pero lo que ya pasa de la gracia a la estupefacción más completa es que hay un montón de gente que creen a ciencia cierta que soy mi jefe, Ignacio Escolar.

Dices en la biografía en tu web lo siguiente: "Sobre todo, intento aprender y agudizar el pensamiento crítico, cosa que Tuiter favorece". ¿De verdad crees que Twitter favorece el pensamiento crítico?

Sí. Depende de cómo te lo tomes, también te digo. Siempre va a haber troles y haters que no te aportan absolutamente nada, pero hay un botón de bloqueo maravilloso que yo uso mucho todos los días. Pero sí que me ayuda a usar el pensamiento crítico porque siempre hay alguien que sabe más que tú y tus opiniones muchas veces son matizadas por alguien que te instruye. Creo que Twitter es una herramienta indispensable para estar mejor informados de lo que estábamos antes solamente con la tele o los periódicos. Gracias a Twitter nos damos cuenta de muchas manipulaciones de las que antes no nos dábamos cuenta y, no sé, puedes leer a gente que está en el momento y en el lugar y que además ofrece opiniones personales, no para ningún medio, y te das cuenta de que hay otros mundos en este mundo y no solamente la información hegemónica que hemos estado leyendo durante años. Me parece que quien no aprende en Twitter algo está haciendo mal, o no sigue a la variedad suficiente de personas, o no se está dejando empapar por otros discursos menos normativos, o no sé. Yo personalmente he aprendido mucho y sigo aprendiendo mucho.

Pues precisamente toda esta corriente de la posverdad lo que viene a decir es lo contrario, que la gente no acude a redes sociales a informarse sino a corroborar sus opiniones previas…

Sí, por eso te digo que depende de cómo lo uses. En mi caso siempre me gusta informarme también con gente que no opina como yo. Con esto no quiero decir que me deje empapar del discurso machista, que es el hegemónico, el que traemos de casa. Pero en el feminismo Twitter ha sido una herramienta fundamental, porque no lees lo típico que te encuentras en revistas o que ves en la tele, sino que te encuentras otros discursos, otro argumentario que es mucho más sensato, mucho más real y al final terminas desaprendiendo muchos mensajes que habías absorbido machistas para abrazar una ideología que es mucho más justa con la sociedad en su conjunto. Pero el feminismo sólo es uno de los casos.

También dices en la misma biografía, sobre Twitter: "Me gustan las menciones que me quitan la razón con argumentos". ¿Algún caso reseñable en el que haya ocurrido?

Ufff… Un montón, un montón, por ejemplo comentarios que yo no me daba cuenta que eran estereotipados y otras compañeras me han corregido. Siempre que vaya acompañado de argumentos y de unas ganas visibles de entablar una conversación y un debate y no que sea insultos y demás, siempre los tengo en cuenta. Con la política también me ha pasado, de ver otras realidades o incluso ser más sensible con otros colectivos oprimidos. He aprendido por ejemplo mucho de dos seguidores que tengo que son invidentes en mi forma de comunicar, sobre qué cosas tengo que hacer y qué cosas no para ser inclusiva, y esto de otra forma no lo sabes. Yo en mi entorno no tengo ninguna persona invidente, entonces aprendes mucho de ellos también. Y bueno, creo que si tienes los oídos abiertos no hay forma de no aprender.

¿Existe un feminismo liberal?

No. El feminismo liberal no existe. El feminismo liberal no es feminismo. Si entendemos el feminismo como la lucha por la liberación de todas las mujeres, en el momento en el que metemos el elemento liberal, que básicamente busca el libremercado a través de la explotación del tercer mundo, ya estamos negándole la liberación a las mujeres del tercer mundo. Por tanto, no tiene sentido.

¿Y qué hay del machismo en la izquierda? ¿Es un mejor punto de partida, o en la práctica es igual que el de derechas?

El machismo de izquierdas es igual que el de derechas, de hecho utilizan los mismos argumentos que la derecha usa para las activistas de izquierda: “así no se piden las cosas”, “vosotras lo que queréis son subvenciones”, este tipo de cosas. Son los mismos argumentos que ellos tanto detestan son los que usan con nosotras.

O "esa lucha no es urgente"...

Sí, exacto, "vamos primero a lo importante y ya luego con vosotras". Este tipo de cosas ellos las repiten sin darse cuenta de que están legitimando el discurso que tanto odian.

Víctimas de violencia machista y miembros de la asociación 'Velaluz' en la Puerta del Sol. Imagen: Europa Press.
Víctimas de violencia machista y miembros de la asociación 'Velaluz' en la Puerta del Sol. Imagen: Europa Press.

 

También el sistema de organización social, sobre todo en los partidos políticos pero también en otras organizaciones, al final se terminan repitiendo las jerarquías y los modos de comportarse o relacionarse del machismo, ¿no? Hay casos muy evidentes…

Son muy evidentes y duelen más de partidos que se reconocen de izquierdas y se dicen feministas, en el caso de los partidos políticos. Y veo poca voluntad de cambio, de autocrítica. Creo que están muy centrados en lo suyo. En el caso de Podemos, por ejemplo, están muy centrados en echar al PP y se pasan por el forro otras cosas… Por ejemplo, en la misma concentración que organizaron en Sol [Madrid] para apoyar la moción de censura, mientras pedían el apoyo desde los escenarios, invisibilizaban con sus andamios a las mujeres que están en huelga de hambre contra la violencia de género, la Asociación Ve-la luz. Que, por cierto, es el único partido que no se ha pasado por el campamento de Ve-la luz para mostrar su apoyo, y me parece que clama al cielo, porque supuestamente Podemos es el partido que tiene un argumentario más afín a la asociación y a las feministas que pedimos medidas contra la violencia de género y elementos como que los agresores no tengan derecho a la custodia compartida de los hijos, o que se elimine el Síndrome de Alienación Parental en los juicios de violencia de género… Este tipo de cosas, que parecen súper obvias, y que parece que Podemos tiene que estar ahí al pie del cañón y sin embargo estaban invisibilizando a las mujeres que lo pedían porque estas mujeres se niegan a adscribirse a un partido político.

Yo no veo ninguna voluntad de cambio ni de autocrítica, y te hablo de Podemos como te podría hablar de otros partidos e instituciones, como el Instituto de la Mujer. En el Instituto de la Mujer hay ahora mismo una persona que lo dirige que en una entrevista dijo que a las mujeres nos matan "por no sé qué razón". ¡Tenemos al patriarcado dentro! Ha habido quejas, ha habido peticiones de dimisión, y bueno, la ministra de Igualdad lo que ha hecho es apoyar a esta señora porque básicamente es como ella. Entonces, no, no hay ninguna voluntad de cambio ni se les espera.

En FACUA denunciamos constantemente publicidad machista en diferentes soportes que, más allá de una fuerte repercusión mediática suelen tener poco recorrido porque las sanciones llegan tarde, cuando el daño ya está hecho, si es que llegan, y suelen ser ridículas. ¿Crees que esto tiene solución? ¿Qué medidas deberían tomarse?

Hay una solución, pero lo que no hay es voluntad política. Hay mecanismos, pero no se ponen en marcha porque la propia clase política es uno de los grandes problemas. Hace mucho más daño la clase política del que pueden hacer los anuncios. Entonces, cuando la clase política es machista, obviamente no van a hacer todo lo que pueden contra la publicidad machista, primero porque ni lo perciben, y segundo, porque se la pela.

¿Crees que la crisis ha profundizado el machismo, ha empeorado la vida de las mujeres en España?

Siempre que hay una crisis los obreros son los que más lo pagan y dentro de los obreros, las obreras son las peor paradas. Flora Tristán tenía una frase muy buena que es "el más oprimido de los proletarios oprime a su vez a su mujer cuando llega a casa". Es la proletaria del proletariado y sí, claro, siempre cualquier hecho histórico negativo las mujeres somos las que lo pagamos con creces.

¿Qué asuntos crees que son urgentes? ¿Cuáles son las urgencias feministas?

Me parece urgente y me parece vital la violencia de género. No entiendo la pasividad de la clase política ni me parece que esté justificado bajo ningún concepto. Una cosa es que la sociedad sea machista, que nos hayamos empapado a nivel social de la misoginia global, porque no es un tema de España solo, y otra cosa es que los políticos que tienen la responsabilidad de estudiar y de analizar la sociedad sepan que a las mujeres nos matan y nos maltratan por el hecho de ser mujeres, que haya una legislación que así lo dice y que no lo tengan en cuenta para desarrollar una batería de medidas complementaria a la ley integral de violencia de género. Es como que saben que está ahí, no saben ni lo que significa, pero tampoco hay la voluntad de pararse y ver qué está pasando, que es una cuestión de género, que afecta al 52% de la población, no podemos hacer como si nada. Y sin embargo, hacen como si nada.

¿Qué medidas concretas podrían tomarse?

A mí se me ocurren un montón de cosas, pero son inviables, como por ejemplo que el PP tome conciencia feminista. Si esto pasara dejarían de ser el Partido Popular, dejarían de ser de derechas, dejarían de tomar medidas liberales, y claro, básicamente es una contradicción. En el momento en que el PP como partido tomara consciencia y mirara a la sociedad con perspectiva de género el PP desaparecería tal y como es.

Me parece fundamental, lejos de la utopía esta que te acabo de decir, que haya un gobierno feminista de verdad, con perspectiva de género, con consciencia profunda feminista que instaure políticas y que una de sus medidas más urgentes sea que forme a las personas que conforman las organizaciones y las instituciones públicas. Porque por ponerte un ejemplo, las mujeres que van a denunciar maltrato o cualquier tipo de violencia lo primero que se encuentra son agentes en comisaría o en el cuartel de la guardia civil que la juzgan, la ponen en duda, que no las aconsejan como deben, que no tienen ni idea de la conciencia de género y que además no saben aplicar el protocolo de emergencia y hacer un triaje correcto del verdadero riesgo que corre cada mujer. Es vital para nosotras que las instituciones estén formadas en profundidad, nada de un cursito de 48 horas o de una semana, donde rellenando un documento tipo test ya dicen que estás formado. Pero esto supone una inversión y una voluntad que no existe.

Parece una labor titánica, si consideras que por un lado hay pocas mujeres en puestos de responsabilidad y por otro lado las que llegan lo hacen utilizando estrategias y comportamientos masculinos…

Claro, es que el tema se bifurca en dos: el hecho de que tengan que estar las mujeres al 50% no tiene siquiera que ver con el feminismo, es una cuestión de lógica: si somos el 52% de la población tiene que haber una representación igualitaria ahí arriba. Pero no por un tema de que la sociedad sería así más feminista, es por simple lógica, y de sentido común. Una cosa es que el feminismo pida que haya el 50% de mujeres, que haya paridad, pero eso no significa que con eso vayamos a conseguir la liberación de la mujer. No. Eso significa que tenemos que estar porque estamos en la sociedad. Si estamos en la sociedad, tenemos que estar ahí arriba. Y por otra parte, las personas que estén en el poder tienen que tener conciencia feminista. Pero esto no tiene que ser el 50%, tiene que ser el 100%. Son dos cosas diferentes: por una parte, que haya mujeres, aunque eso no significa que sea un triunfo del feminismo que Esperanza Aguirre, [Margartet] Tatcher o [Angela] Merkel estén en el poder. No es un triunfo del feminismo para nada. Un triunfo del feminismo es que haya personas con conciencia feminista, que entiendan que hay una serie de medidas para que nuestra liberación sea efectiva.

Barbijaputa existe desde 2009, ¿qué te parece cuando te dicen que es demasiado radical?

Yo cuando me dicen que soy radical lo que contesto es… Gracias. Es que para mí no es nada peyorativo, me siento cómoda con esa etiqueta, yo comulgo al cien por cien con las teorías del feminismo radical, que es una corriente. Es verdad. Es como decirme que lucho por los derechos de las mujeres de forma radical. Es que si no lo hago de forma radical que me diga alguien cómo se hace, ¿lo pido por favor?

Obviamente yo no entiendo el feminismo si no es con una confrontación, en una guerra no puedes estar peleando desde el por favor, o pidiendo permiso.

En relación a tres ejemplos de mercantilización del cuerpo de la mujer: pornografía, prostitución o los vientres de alquiler, hay quien, para darle carta de validez o pedir su legalización opina que quien quiera cosificarse y explotar su cuerpo libremente debería poder hacerlo, dado que vender un servicio corporal (o sexual) debería ser igual que vender un servicio intelectual y que, por tanto, lo que habría que hacer es regularlo para que puedan hacerlo en las mejores condiciones posibles. ¿Qué opinas de esto?

Justamente el otro día, en una entrevista que le hicieron a una economista que ha escrito un libro sobre feminismo liberal, que es como un oxímoron máximo, no tiene sentido, que por cierto dijo que yo simpatizaba con el terrorismo, que las feministas radicales simpatizamos con el terrorismo, pues ella decía que como buena liberal estaba a favor de que las mujeres vendieran su cuerpo para prostituirse, para gestar, etc, etc y luego decía que ella y sus hijas no. Entonces, claro, lo ha definido perfectamente. Lo que pasa es que lo que tú sientes contigo y con tus hijas, en el feminismo, no en el liberal, sino en el feminismo de verdad, entendemos que todas, seamos hijas o madres, todas, todas somos mujeres, todas pertenecemos a la clase política y todas merecemos los mismos derechos y las mismas oportunidades. Lo que no queremos para nuestras hijas tampoco lo queremos para el resto de las mujeres. Esta es la diferencia básicamente entre el feminismo liberal y el feminismo de verdad. Las liberales diferencian dos clases de mujeres: ellas y las pobres; ellas y las necesitadas, las oprimidas, las no privilegiadas. El feminismo es un movimiento que lucha por la liberación de todas las mujeres, no solamente busca la igualdad para mujeres con privilegios. Me pareció muy significativo que dijera eso de "ni yo ni mis hijas". Básicamente es eso: si no lo quieres para tus hijas no lo quieras para otras.

Tú te has hecho popular principalmente gracias a internet y las redes sociales. ¿Crees que se puede hacer una transformación real desde las redes, o que hay mucho ruido pero luego queda en nada?

Yo creo que todo activismo online tiene que tener su activismo offline. Pero es que creo que no se pueden separar. Por mucho que una feminista haga activismo online pero luego diga que no lo va a llevar al offline, es que no lo puede desplazar, porque cuando tú tomas conciencia feminista ya tú no puedes dejar de ver la realidad con las gafas moradas. Por mucho que no quieras tener confrontaciones en la vida real, creo que es imposible. En tu propio discurso, en tu propia forma de hablar de cualquier tema, en la vida vas a tener una perspectiva feminista, y esto ya es activismo, porque vas a abrir la mente de las personas que te están escuchando, estás comunicándole una nueva forma de pensar. Entonces creo que no se puede separar la lucha online de la lucha offline. En nuestra vida diaria las feministas hacemos activismo sin darnos cuenta, en nuestro propio discurso sin darnos cuenta, porque el feminismo lo empapa todo, no es un tema satélite, es transversal a toda nuestra experiencia. Esto hace que nos distanciemos de personas que son misóginas, porque ya no puede confluir con nuestro discurso, te acercas más a otras personas que ves que tienen una apertura de mente que pueden adoptar tu argumentario, tu forma de ver las cosas, y esto es activismo a nivel de ciudadana. Con la gente que hablas, que te lee en tu blog, con tus compañeros de trabajo, con las personas que te cruzas por la calle, con las personas de tu entorno, creo que eso es activismo porque todas estamos en la sociedad y tenemos un discurso que puede calar en las personas que menos pensemos. Y esto ya es activismo más allá de manifestaciones, huelgas, concentraciones, que también lo podemos hacer, pero es más puntual. Pero en nuestro día a día creo que todas hacemos activismo feminista.

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Los tres de… Barbijaputa

Tres películas: Tomates verdes fritos [dirigida por Jon Avnet], porque siempre la digo, Bar vahar. Entre dos mundos [de Maysaloun Hamoud], y La belle saison [de Catherine Corsini].

Tres libros: Pues mira, ahora que está de moda la serie de la HBO El cuento de la criada, pues ese, de Margaret Atwood; uno que digo siempre, porque me parece necesario, Una habitación propia, de Virginia Woolf, y Todas deberíamos ser feministas [de Chimamanda Ngozi Adichie].

Tres programas de televisión: Ahí me has pillado, por más que lo pienso… Si pueden ser series de televisión diría El cuento de la criada, me parece la definitiva, por ahora; Big Little Lies y a pesar de que no es una seriaza, creo que es muy conveniente ver Por trece razones, porque además tengo varias amigas que son profesoras en colegios públicos y me dicen que es muy real. A mí me impactó mucho, sí es verdad que no es tan buena como las dos anteriores que te he dicho, peo creo que muestra una realidad que no deberíamos dejar de ver.

Tres canciones: Bueno, me encanta esta parte: These boots are made for walking, de [Nancy] Sinatra y Rocío Jurado, que ayer descubrí escuchando Carne cruda que ella se definía como feminista y casi me muero de amor… De hecho, en una entrevista dijo literalmente: "Se ve en algunas de mis canciones que soy feminista. Por ejemplo, cuando digo 'hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo', ese es un problema que ha sufrido la mujer toda la vida y no se atrevió nunca a decir que ocurría. Y vine yo, lo canté y fue una revolución". Me parece maravilloso, porque además está desprovista completamente de cualquier tipo de humildad. Ya está bien de que tengamos que ser siempre tan humildes. Me parece que Rocío Jurado tiene otra canción que ella no nombra en esa entrevista y que es mucho más feminista que es Ese hombre: una mujer se ha enamorado de un hombre con el que ella estuvo y ella básicamente lo pone de vuelta y media en una canción maravillosa, que además de feminista es muy sonora, es como que pone en preaviso a la otra mujer básicamente describiendo al hombre diciendo que es un machista. Yo siempre había pensado que ella era una cantante feminista, pero me alegro de que ella lo reconociese, en unos años en los que esa palabra no era muy popular. Y por irme más atrás en el tiempo he cogido otra, una copla de la Segunda República, de una feminista republicana, Amalia Molina, y se llama La diputada. La copla básicamente lo que viene a decir es "ay, como me dejen a mí entrar en el Congreso de los Diputados me van a sacar a hombros de las cosas que voy a decir" y dice algo que casi lloro de pensar en el año en que se dijo, porque esta copla es del año 34, que es muy fuerte, que decía "viva el feminismo, viva el divorcio y vivan estas manos que aún no han cosido ni un calcetín" y me parece tan tremendo, porque pensar que de ahí pasamos a la Sección Femenina franquista, que nos enseñaba a estar con la boca cerrada y que tanto ha afectado a la sociedad femenina del ahora, me parece una pérdida terrible… Que no fue una pérdida, fue un robo, por eso quiero decirla también a ella.

Tres momentos históricos: Las olas feministas, cada una de ellas, no puedo no decirlas; el fin del apartheid, me parece imprescindible también, y el papel del comunismo en la caída del nazismo, que es un papel muy desconocido y hay todavía mucha gente que compara nazismo y comunismo, cuando el comunismo fue imprescindible para la caída del nazismo, fue su principal enemigo.

Tres referentes: Silvia Federici, Virginia Woolf y Kate Millet.

Tres lugares para visitar: uno que no es precisamente bonito pero me parece que hay que entender también por qué no es bonito, Bangladesh. Estuve hace unos años en Daca, en la capital, y me explotó la cabeza. Venía yo con mis problemitas del primer mundo y aprendí en un mes tantas cosas, y lamento tanto que a veces se me olvide… Creo que todo el mundo debe ir a Bangladesh una vez cada diez años para tener los pies en el suelo.

Otro es La Habana. En Cuba se ve lo que fue la gloria de la revolución del pueblo en los edificios. Se ve en los desconchados y en los desperfectos del paso del tiempo, y de no tener recursos para restaurarlos, pero se ve lo imponente que eran, lo que fue aquella ciudad y se ve en el deterioro lo grande que fue y lo difícil que lo tienen para seguir manteniéndolo grande. Me parece que es un sitio que hay que conocer sobre todo por la gente. Hay disidencia, es verdad, pero hay una disidencia que está súper engañada por la propaganda imperialista. Se te acercan y te dicen "no puedo hablar contigo porque las paredes hablan", lo cual me horrorizaba, pero también decían "es que vosotros nacéis con una tarjeta de crédito debajo del brazo". Es la propaganda imperialista diciéndoles "si no estuvierais aquí podríais tener todo lo que quisierais", la mentira capitalista. Entonces claro, entras en conflicto, porque claro, tienes todo el derecho a expresarte pero lo que tú quieres expresar no es verdad. Entonces terminas entendiendo el proteccionismo que tiene el Gobierno con los cubanos y las cubanas, porque piensas que si te dejan difundir esta mentira vas a contagiar de un espíritu de aspirar a una riqueza que no es real. Es un conflicto en el que yo misma entraría. Sí, es verdad, todo el mundo tiene derecho a la libertad de expresión, pero cuando eres el objetivo de la propaganda imperialista y capitalista y te están usando como un mecanismo para derribar un sistema que a día de hoy no tiene ni malnutrición infantil, ni tiene desahucios, ni tiene los problemas que a nosotros nos acucian, ¿qué haces? Yo no sabría.

Y el último, Japón. Aquí me permito poner un lugar que no tiene ningún tipo de activismo ni de lucha. Me parece una cultura tan completamente diferente que siempre he querido ir.

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Ángeles Castellano es periodista y miembro del equipo de redacción de Consumerismo.

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