Banca

Los banqueros quieren amaestrarte

Las entidades y organismos financieros llevan años desarrollando programas de supuesta formación financiera, enfocados sobre todo a los más jóvenes, para hacer más clientes y más obedientes.

Por Olga Ruiz Legido

Goldman Sachs, uno de los bancos causantes de la crisis mundial que vivimos desde 2007, declaraba en 2015 a través de su directora general para Iberia en Latinoamérica: "Queremos ser una fuente de referencia en educación financiera, nuestra intención es educar a los clientes, ir más allá de la simple venta de fondos".

BBVA, condenado en numerosas sentencias judiciales a anular cláusulas abusivas de sus contratos con consumidores y a devolver las cantidades ilegalmente cobradas a sus clientes dice estar comprometido con la educación financiera, especialmente con la de los más jóvenes. Es por ello que financia el informe PISA sobre competencias financieras de los jóvenes y cuenta desde hace años con un plan de formación financiera, encuadrado dentro de su estrategia de responsabilidad social corporativa. "La educación financiera revierte en ahorradores más consistentes y en deudores más responsables" decía su presidente en 2014. En estos años más de 30 cláusulas de sus contratos han sido declaradas nulas por abusivas, en 2013 la famosa cláusula suelo, pero hay muchas más. Sobre su responsabilidad en los problemas financieros que le causan a los consumidores no dicen mucho: su propósito es formar buenos pagadores.

El que era Defensor el Menor de Madrid en 2007, Arturo Canalda González, hoy presidente de la Cámara de Cuentas y vinculado al Caso Lezo -operación de la Guardia Civil que investiga la supuesta trama de corrupción en torno a la gestión de la empresa pública de aguas de Madrid, Canal de Isabel II-, recomendaba efusivamente en su papel como Defensor regalar una cuenta corriente a nuestros hijos: "Un buen regalo para un niño en estas navidades sería abrirle una cuenta", declaraba desde la institución en 2007.

La importancia de educarnos en las finanzas se viene reiterando de forma machacona desde hace unos años como un mantra de autoridades, reguladores nacionales, bancos y organismos económicos europeos e internacionales. El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y la OCDE han diseñado una coordinada estrategia para intervenir en las decisiones sobre el sistema financiero y económico y en la educación de la población para orientar las medidas de los gobiernos en estos ámbitos. Por supuesto, se trata de que nos formemos para el consumo de sus productos y la aceptación de su sistema, no en el pensamiento crítico.

Desde hace años, y con mayor insistencia desde la crisis financiera, la banca despliega banqueros y bancarios, voluntarios y prejubilados de banca, que desembarcan en las aulas de la enseñanza secundaria obligatoria con el beneplácito de las autoridades educativas públicas y asesoran en manuales formativos que incluyen por supuesto ejemplos prácticos de sus propios productos, para educar a los jóvenes: el juego de la bolsa, qué es un plan de pensiones privado, las ventajas de planificar y ahorrar, la importancia de asegurar los riesgos de la vida y sobre todo la de ser responsables y cumplir con lo que se ha firmado. Contenidos de este tipo y otros, dirigidos a niños de 12 años.

"Maneja el dinero de una forma divertida, que enganche y motive" animaba una entidad bancaria en su web como introducción al curso sobre primeras nociones financieras para niños y niñas.

Pero esta educación financiera que es altavoz de un determinado modelo económico, un modelo neoliberal que persigue consolidarse a través de generaciones con consumidores obedientes y cumplidores. Uno de los objetivos es evitar que el modelo pueda ser cuestionado y elevar al rango de verdades absolutas lo que no es más que una opción política, económica y social que sólo beneficia a las élites del capitalismo.

Esta educación financiera que promueven los bancos e instituciones afines no persigue el razonamiento crítico de la ciudadanía, ni dotarla realmente de herramientas para poder adoptar decisiones económicas alejadas de dogmatismos y adoctrinamientos mercantilistas y en la que la responsabilidad y la culpabilidad de las decisiones se trasladan en exclusiva al consumidor y se hacen depender de su formación.

Esta educación financiera no incluye ni un atisbo de modelos alternativos, de crítica al funcionamiento del sistema. Nada sobre la voracidad y la avaricia de los mercados financieros y las instituciones que lo sostienen y alientan. De ellos se dice que son complejos, de nosotros, los consumidores, que debemos ser responsables y previsores.

La educación requiere de un comportamiento ético, y nada más alejado de la ética que la conducta de aquellos que hoy recitan el mantra de la educación financiera mientras ayer miraban para otro lado, consentían o directamente cometían ilegalidades y abusos flagrantes contra los ciudadanos poco educados. Esos mismos que hoy ponen todo tipo de trabas para deshacer el entuerto en el que nos ha metido la irresponsabilidad –cuando no las ilegalidades- de los actores del sistema financiero y que los siguen protegiendo para evitar el resarcimiento a los que lo han perdido todo por dicha irresponsabilidad.

En España, la Comisión Nacional de los Mercados de Valores (CNMV) y el Banco de España llevan elaborados dos Planes cuatrienales de Educación Financiera con el objetivo de contribuir a la mejora de la cultura financiera de todos. Estos planes no abordan, ni citan tan siquiera, las causas de la crisis (originada dentro del propio sistema financiero), los abusos de la banca en estos años o cómo especulan y engañan con productos tóxicos. Estos planes no hablan de la responsabilidad de la banca en el diseño de productos financieros, en la venta ilegal a consumidores a los que no iban destinados, ni de su responsabilidad en el uso y aplicación de cláusulas y comisiones abusivas. Los mercados son complejos y los consumidores están poco formados y algunas consecuencias de la crisis las podíamos haber evitado si hubiéramos tenido un mejor conocimiento financiero. Por eso ponen al ladrón a educar a la víctima.

La CNMV y el Banco de España nos educan en la cultura de los seguros y los planes de pensiones privados porque cada vez es más necesario ahorrar para el día de mañana y estar protegidos contra el riesgo de enfermedad, desempleo, el futuro de nuestros hijos….Te generan el miedo y la incertidumbre pero te dan la solución y te ofrecen los productos del mercado. No hablan de recortes en prestaciones sociales, no hablan de causas ni alternativas.

Nos informan de cómo reclamar pero nos advierten de que cuando contratamos un producto firmamos un contrato y que hemos aceptado las condiciones y debemos responsabilizarnos, respetar y cumplir porque, una vez hemos firmado, somos responsables del cumplimiento de lo pactado. Se olvidan de los engaños de las preferentes, las cláusulas suelo, los swaps, las hipotecas multidivisas, la manipulación del Euríbor… abusos declarados como tales en los tribunales por déficit de información y engaño a los consumidores.

François Morin, autor del libro La hidra mundial, el oligopolio bancario, profesor emérito de Ciencias Económicas en la Universidad de Toulouse y ex miembro del consejo general del Banco de Francia, lo explica así: "Los Estados son a la vez rehenes de la hidra bancaria y están disciplinados por ésta".

La total hegemonía financiera, económica y política llegará con el control de la educación en todas sus etapas y llevan años trabajando en ese objetivo.

La educación y el conocimiento deben ser potenciados para dar herramientas y poder a la ciudadanía, pero hacerlo desde el adoctrinamiento y desde políticas mercantilistas supone avanzar en el analfabetismo económico, político y social. No contribuye a educar personas críticas y reflexivas, sino sólo clientes dóciles que se sentirán culpables de los desmanes de la banca.

__________

Olga Ruiz Legido es secretaria general de FACUA.

Hazte socio pleno o inicia sesión para leer el último Consumerismo
Ya somos 51.061