Bio

La miel del 'todo a cien' que amarga a la ecología

El mercado de la miel en España tiene en China su centro principal de producción; una invasión que ha sido posible gracias a que el etiquetado confunde al consumidor sin indicar la procedencia de este producto.

Por Ricardo Gamaza

"Si saco una cuchara de miel de este panal y te la doy a probar ¿tú que sientes?". La pregunta la hace Fernando Morales a los visitantes que acuden a su Aula de la miel en la cordobesa localidad de Hornachuelos."No es sólo dulzor -aclara este apicultor de Sierra Morena-, tenéis que sentir que estáis debutando todo el entorno que nos rodea". A través del gusto Fernando les explica a sus visitantes que cuando adquieren miel de un apicultor local están apoyando de manera activa la polinización de los entornos naturales donde se encuentran las colmenas. Tan claro lo tiene que en sus etiquetas incluye dibujos de linces y lobos ibéricos y águilas imperiales, las especies más emblemáticas de Sierra Morena, con una leyenda que reza: "Las abejas que han recolectado esta miel han ayudado a polinizar el hábitat del lince".

"Toda mi familia es apicultora", asegura Fernando. "Es un oficio que hemos aprendido de padres a hijos y que, ahora, como el trabajo está tan difícil, se ha convertido en la salida profesional de mis hijas también". Sus panales, repartidos entre Hornachuelos, Espiel y Villaviciosa, todos ellos dentro del Parque Natural de la Sierra de Hornachuelos, son su vía principal de ingresos familiar. "La sociedad tiene que saber que cuando compra miel de apicultor está ayudando no sólo a conservar el medio ambiente, sino que también están apoyando la creación y mantenimiento de empleo en las zonas rurales, evitando que los pueblos andaluces pierdan población".

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