Compras

Transparencia, información y protección de los consumidores

La oscuridad no sólo impera en los mercados, también en quienes deben controlarlos y regularlos y esa falta de transparencia de los gobiernos es un síntoma más de un sistema democrático debilitado.

Por Olga Ruiz Legido

La crisis ético-política que estamos viviendo, el malestar de la ciudadanía con sus instituciones y gobernantes, los numerosos casos de corrupción, unos evidentes y enjuiciados y otros solapados bajo oscuros procedimientos administrativos, la pervivencia de numerosas administraciones opacas a la ciudadanía, gobernantes alejados de la realidad social con una falta absoluta de empatía frente a las necesidades y demandas de sus representados son, entre otros, algunos factores que deberían impulsar y promover una reflexión seria y profunda sobre la transparencia, la información, la participación social y el control ciudadano de lo público. Cuatro elementos clave del concepto buen gobierno.

El debate mediático sobre todo ello existe pero no deja de ser superficial y no deja tan siquiera rescoldos: se enciende y quema cada día. Necesitamos un abordaje serio y riguroso, en el que participe el conjunto de la sociedad y que contribuya a cambiar el statu quo imperante. Mientras, por muchas leyes nacionales y autonómicas sobre transparencia que se hayan aprobado en estos años, España seguirá siendo un país en la oscuridad, un país de normas y propósitos que no se cumplen.

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