FACUA aplaude la petición del Parlamento Europeo de prohibir permanentemente los juguetes de PVC blando

La votación de los parlamentarios europeos deja en entredicho a los gobiernos de España, Reino Unido y Holanda, contarios a la adopción de medidas legales en este sentido.

La Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de Andalucía (FACUA) ha dado la bienvenida a la reciente votación del Parlamento Europeo a favor de la prohibición del uso de los ftalatos en todos los juguetes de PVC blando. Los resultados de esta votación coinciden con la demanda de la mayoría de los países de la Unión Europea y deja en entredicho a los gobiernos de España, Reino Unido y Holanda, contrarios a la adopción de una prohibición en este sentido.

Los parlamentarios europeos decidieron reforzar la propuesta objeto de votación, realizada por la Comisión Europea, demandando la prohibición de todos los ftalatos en todos los juguetes de PVC blando y en aquellos artículos diseñados para que los niños los introduzcan en sus bocas. Asimismo, el Parlamento Europeo propone que los productos infantiles con ftalatos dirigidos a niños de tres a seis años estén debidamente etiquetados, alertando a los consumidores sobre su contenido.

FACUA, al igual que la organización ecologista Greenpeace, aplaude el posicionamiento del Parlamento Europeo, que ha puesto la salud infantil por delante de los intereses de la industria petroquímica. Pero la Federación critica la actitud del Gobierno español, y pide que se posicione en la misma línea del Parlamento Europeo y no frene medidas legales que protejan la salud infantil.

Además, el Parlamento Europeo ha solicitado que se tengan en cuenta otras fuentes de exposición de los niños a los ftalatos, como son los suelos de PVC o los envases realizados con este material y, especialmente, los artículos hospitalarios de vinilo.

Los juguetes de PVC blando contienen hasta un 40% de ftalatos, aditivos químicos que se añaden al vinilo para darle flexibilidad. Cuando el niño muerde o chupa estos artículos, los ftalatos se desprenden del juguete y pasan directamente a su saliva. En animales de experimentación estas sustancias producen daños en el hígado, riñones y sistema reproductor, así como un aumento de la incidencia de ciertos tipos de cáncer.

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