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El gran negocio de la sed

El agua es un derecho humano declarado por la ONU en el año 2010, pero las grandes constructoras y multinacionales del ladrillo y la banca se han lanzado a hacerse con lo que consideran un mercado seguro.

Por Ricardo Gamaza

En la lógica del mercado, un producto funciona cuanto más logra venderse. Esa lógica aplicada al agua supone que el negocio es mayor cuanto más se consuma, pero ello tiene consecuencias perversas para el medio ambiente porque supondría que el negocio funciona mejor cuanto más agua se gasta. El derroche del agua es una de las cuestiones que no encaja en una visión mercantilista del agua desde un punto de vista medioambiental, pero no es la única consecuencia nefasta de considerar el agua como un negocio.

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