Dispositivo defectuoso

FACUA logra que una tienda le cambie a un socio un móvil de la marca andorrana Gorila que salió ardiendo

El afectado compró el dispositivo a la empresa Tecnogenia. Un mes antes de que expirara el periodo de garantía la batería salió ardiendo sin causa aparente.

FACUA logra que una tienda le cambie a un socio un móvil de la marca andorrana Gorila que salió ardiendo

FACUA-Consumidores en Acción ha conseguido que la empresa Tecnogenia, dedicada a la venta online de teléfonos móviles y otros aparatos electrónicos, acceda a cambiar a un socio un términal cuya batería salió ardiendo de repente por otro de otra marca.

Humberto R. A., socio de FACUA residente en Las Palmas, adquirió en noviembre de 2015, a través de la página web de la empresa Tecnogenia, un teléfono móvil de la marca andorrana Gorila. Concretamente, se trataba del modelo V9H, por el que pagó la cantidad de 238,58 euros.

El teléfono funcionó con normalidad hasta hace unas semanas, cuando a falta de poco más de un mes para que se cumplieran los dos años que cubre la garantía, la batería del dispositivo salió ardiendo por causas desconocidas. El afectado se puso en contacto con la empresa que le vendió el aparato, que en un primer momento se desentendió del problema, por lo que Humberto R. A. recurrió a FACUA para que presentara en su nombre una reclamación.

El teléfono se incendió mientras el usuario se encontraba en su puesto de trabajo. Pero pudo haber salido ardiendo mientras lo llevaba en el bolsillo o reposaba en la mesilla de noche, lo que hubiera tenido consecuencias muy graves.

La asociación escribió a la empresa, advirtiéndole que el problema debía ser no sólo resuelto, sino también comunicado, ya que entrañaba riesgo para la salud de los potenciales usuarios del dispositivo. En este sentido, FACUA le recordaba a la empresa que el RDL 1/2007, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios reconoce en su artículo 8 como derechos básicos de los consumidores tanto la protección frente a riesgos para la salud y seguridad de los mismos, como la protección frente a los legítimos intereses económicos y sociales de los mismos, y en particular frente a las prácticas comerciales desleales y la inclusión de cláusulas abusivas en los contratos.

Además, los artículos 119 y 123 de la mencionada norma establecen, respectivamente, que, "si el producto no fuera conforme con el contrato, el consumidor y usuario podrá optar entre exigir la reparación o la sustitución del producto", y que "el vendedor responde de las faltas de conformidad que se manifiesten en un plazo de dos años desde la entrega". En este caso concurren ambas circunstancias. El dispositivo era, obviamente, defectuoso, y además el defecto había dado la cara dentro del periodo de dos años cubierto por la garantía.

La empresa, finalmente, terminó por reconocer que el usuario tenía razón y accedió a cambiar el dispositivo por otro de una marca diferente y similares prestaciones.

Ya somos 204.724