Motor y viajes

La ciudad no es para mí

Transitar por muchas de las calles de Madrid se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos. Y no precisamente en el sentido figurado.

Por Carlos Puente Martín

Después de los romanos, los españoles fueron los mayores constructores de ciudades del mundo, con la iglesia, el mercado, la organización local y el regidor, etc., aunque muchas veces faltaba la escuela, a diferencia de los colonizadores anglosajones. Me voy a centrar en la ciudad de Madrid que yo conozco. Parafraseando el título de la película de Paco Martínez Soria, "la ciudad no es para los madrileños". Y, quizás, se podría aplicar a otras ciudades de la geografía española.

Transitar por muchas de las calles de la ciudad constituye una auténtica carrera de obstáculos, y no en sentido figurado. La existencia de multitud de impedimentos como señales de tráfico junto a una papelera, una farola, una papelera y una marquesina son obstáculos para los viandantes ya que no existe una planificación para agrupar todos esos infinitos mástiles.

Todo ello sin contar que en muchas calles se han plantados árboles, como los plataneros, que desarrollan unas raíces que rompen el hormigón y levantan las aceras para sumar una dificultad más, no sólo para los invidentes sino para los ciudadanos en general. Probablemente los anteriores alcaldes de Madrid ignoraban que existen los ingenieros agrónomos y forestales que pueden aconsejar el tipo de árboles idóneos para la ciudad y evitar, así, los problemas descritos y un ahorro al erario público. Además, los excrementos caninos en las aceras es un importante obstáculo a evitar y que debería ser vigilado y sancionado severamente.

Un ingeniero me informó de que en Madrid no existe un plan director de infraestructuras y, por ende, cada vez que hay que instalar un servicio o una nueva tecnología hay que iniciar una obra, con el coste que ello supone. El sistema de transporte de superficie no está coordinado con el subterráneo y casi no existen centros integrados, a excepción de algunos intercambiadores, como el de Moncloa o Avenida de América.

Hace tres años se construyó la rotonda de Canillejas por presiones de los vecinos del barrio. Se estableció un paso de varios niveles para evitar el cruce con la Autovía N-II, junto a la estación de metro Canillejas, en una zona donde existen paradas para doce líneas de autobuses, tanto de la EMT como del Corredor del Henares, además de la estratégica línea 200, que sirve al Aeropuerto de Barajas.

aquellamanera (CC BY 2.0).
aquellamanera (CC BY 2.0).

 

No se construyó un intercambiador y en la reformada estación de metro no se instalaron ni ascensores ni escaleras mecánicas hasta el exterior, en un área de gran tránsito de viajeros con equipajes, además de personas con movilidad reducida. Ni siquiera los "planificadores urbanos" han tenido la ocurrencia de integrar una parada del bus 77 con el resto de líneas. Los usuarios se ven forzados a cruzar las calles continuamente, con riesgo de sufrir un accidente.

En la ciudad, el carril bus está congestionado en muchas zonas por la ineptitud y la velada sospecha de intereses espurios. En casi todas las paradas de buses existen a ambos lados vallas romanas de hierro forjado, que impiden que dos autobuses carguen y descarguen pasajeros al mismo tiempo, facilitando el trasbordo entre varios vehículos.

Y si añadimos que por el carril bus también circulan taxis, el caos es completo, implicando gran pérdida de tiempo y embotellamientos innecesarios que provocan contaminación. ¿Cuál es la empresa que fabrica y suministra tales vallas al Ayuntamiento? Nadie me ha respondido. Esto me recuerda los tiempos del alcalde Conde de Mayalde, que consideraba que la legislación municipal "era secreta". Si la velocidad de los autobuses es ligeramente superior a la de la carrera de los humanos, la velocidad media de los trenes del metro es de unos 40 kilómetros por hora, según me han informado algunos conductores del ferrocarril subterráneo.

Otros problemas relacionados con el transporte público es la falta de idoneidad de los propios vehículos, difíciles de manejar por muchos conductores, que parece más que conducen un autobús turístico hip hop que un autobús de servicio público que los viajeros utilizan por necesidad y que puede afectar a su vida y trabajo.

Climatización extrema

Los accesorios de calefacción y aire acondicionado están situados en el techo de los buses y congelan o asan a los viajeros que están debajo. ¿Los responsables de la compra de material móvil no han viajado a Berlín, Viena o Budapest para comprobar que en esas ciudades no sucede lo mismo? Que viajen, pero con su dinero, pues cuando se asume una responsabilidad se debe estar ya formado. La anterior alcaldesa renovó las antiguas marquesinas, ubicando una pantalla digital, iniciativa útil pero que ahora está paralizada, y aun existen muchas paradas sin marquesina. Se cumple el aforismo popular "otro vendrá que bueno me hará".

La infraestructura del transporte de superficie requiere una reestructuración completa ubicando correctamente las paradas para que los viajeros no tengan que recorrer tres cuadras para transbordar con otras líneas, además de reforzar la cadencia de muchas líneas.

El metro es caso de estudio psiquiátrico, pues la publicidad afirmaba que "el metro de Madrid vuela" y que "es el más barato del mundo", etc., en la época de Alberto Ruiz y de Esperanza Aguirre. Es completamente falso. No digamos de la mayoría de las estaciones, aun sin escaleras mecánicas o sin ascensores hasta la superficie. Estaciones con intenso número de viajeros, como Gran Vía, Alonso Martínez, etc. disponen de angostos pasillos y multitud de escaleras.

5082599@N08 (CC BY-SA 2.0).
5082599@N08 (CC BY-SA 2.0).

 

Un metro 'olímpico'

Con razón la alcaldesa Ana Botella decía que Madrid disponía del metro adecuado para los Juegos Olímpicos. ¡Claro, hay que ser un atleta para usarlo! Recientemente la línea 5 estuvo cerrada por obras para "preparar el metro del siglo XXI", con financiación de la Unión Europea. ¡Parece que los ascensores y escaleras mecánicas son para el siglo XXII! En los andenes de muchas estaciones existe un lugar reservado a los minusválidos en sillas de ruedas, pero... ¿cómo baja al andén el de la silla?

Varias de estas informaciones las he comunicado por escrito en tres ocasiones a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, y en tres ocasiones me ha respondido pero sus promesas se las llevó el viento. Hacer política es ocuparse de los ciudadanos. Es necesario que Cifuentes y la alcaldesa de la capital, Carmena, coordinen su trabajo para que la región y la ciudad de Madrid sea un espacio habitable para sus ciudadanos, visitantes y usuarios del transporte público.

Es necesario que la comunidad y el municipio estén gestionados por personas cualificadas, y no por políticos sin formación. Estos conocimientos los aprendí cuando estudiaba Economía urbana y Economía del transporte. Por lo tanto, Comunidad y Ayuntamiento de Madrid deben cumplir su propia legislación y muy especialmente lo previsto por la Ley 8/1993, de 22 de junio, de Promoción de la Accesibilidad y Supresión de Barreras Arquitectónicas y, sobre todo, lo establecido en los artículos 1, 4, 13, 14 y 30 (BOCM de 29 de junio de 1993 y legislación posterior), y velar para que el Consorcio de Transportes de Madrid cumpla también con sus obligaciones.

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Carlos Puente Martín es analista político-económico especializado en Unión Europea y miembro de la Junta Directiva de FACUA.

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