Formaba parte del grupo que diseñó la trampa electrónica

Condenado a 7 años de cárcel Oliver Schmidt, ejecutivo clave de Volkswagen en el dieselgate

Es el segundo sentenciado de la compañía en Estados Unidos por el escándalo del fraude de las emisiones.

Condenado a 7 años de cárcel Oliver Schmidt, ejecutivo clave de Volkswagen en el dieselgate

El alemán Oliver Schmidt, responsable de Compliance del consorcio automovilístico Volkswagen en Alemania entre 2014 y marzo de 2015, ha sido condenado a 7 años de cárcel por el fraude de las emisiones contaminantes. Se trata del segundo ejecutivo de la compañía automovilística en Estados Unidos que es sentenciado con prisión por el dieselgate.

Según informa el diario El País, Schmidt fue arrestado el pasado enero cuando estaba de vacaciones en Miami. Se le negó la libertad condicional por riesgo de fuga y el pasado verano, se declaró culpable de participar en una trama para ocultar las emisiones reales de los vehículos. La pena que se le ha impuesto supera en cuarenta meses la que sentenciaron en agosto a James Liang, el veterano ingeniero que participó en el desarrollo del sistema que permitió engañar los controles.

El ejecutivo alemán se encargaba de supervisar el cumplimiento de la normativa, cooperó con los investigadores y esperaba que se le impusiera una pena similar a la de Liang. Sin embargo, el juez ha aplicado en su caso la pena máxima al considerar que fue dirigido por sus jefes para mentir a las autoridades en Estados Unidos con datos falsos y destruyendo pruebas.

La condena es a sesenta meses de prisión por el cargo de conspiración y a veinticuatro meses por violar la ley estadounidense Clean Air Act. Además, Schmidt deberá pagar una multa de 339.438 euros (400.000 dólares), el doble de lo que se impuso a Liang.

Hasta la fecha, la justicia estadounidense ha presentado cargos contra ocho empleados de Volkswagen por el escándalo de las emisiones contaminantes. Del resto de los acusados, cinco se encuentran fuera de Estados Unidos y para ser juzgados deberían ser detenidos y extraditados.

Schmidt y Liang formaban parte del núcleo de ingenieros a través del que Volkswagen diseñó e instaló en secreto un sistema informático que era capaz de identificar cuando el vehículo estaba siendo sometido a las pruebas de emisiones. En ese momento se activaban los controles. El fraude afectó a 600.000 vehículos en Estados Unidos y costó a la compañía más de 25.400 millones de euros (30.000 millones de dólares) en compensaciones.

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