Condenada una empresa agrícola de Huelva por explotar sin autorización una variedad de arándanos

Deberá arrancar 1.475 plantas y pagar 4.128 euros por reproducir y multiplicar la variedad Snowchaserm, cuya propiedad intelectual pertenece a la Universidad de Florida.

Condenada una empresa agrícola de Huelva por explotar sin autorización una variedad de arándanos

El Juzgado de Instrucción 2 de Ayamonte ha condenado a una entidad productora de arándanos de la provincia de Huelva a arrancar 1.475 plantas y a pagar 4.128 euros por explotar sin autorización, reproducir y multiplicar la variedad Snowchaserm, cuya propiedad intelectual pertenece a la Universidad de Florida y se encuentra licenciada a la empresa Rústicas del Guadalquivir.

El juez considera probado la comisión de un delito contra la propiedad industrial, tipificado en el artículo 274.4 del Código Penal, según ha informado en un comunicado la entidad que interpuso la denuncia, Geslive, filial de la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (Anove).

Este procedimiento judicial se inició por la denuncia presentada por Geslive ante el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Huelva al considerar que la sociedad denunciada había obtenido material vegetal de origen desconocido y procedido a su reproducción hasta conformar una plantación de 1.475 plantas destinadas a la producción de fruta de la mencionada variedad vegetal.

Desde Geslive señalan que prueba de que la reproducción ilegal de variedades vegetales está siendo "crítica" es que "el 53 por ciento de los viveros inspeccionados por las autoridades policiales en 2016 trabajaba de forma clandestina, sin autorización para reproducir variedades protegidas".

Por ello, esta entidad señala que "la reproducción y producción no autorizada de variedades vegetales protegidas de frutal es un delito penado por la ley como evidencia esta sentencia y constituye, además, un grave problema en las zonas frutícolas españolas como es el caso de la provincia de Huelva".

"Este fraude masivo tiene graves consecuencias no sólo para los obtentores de nuevas variedades vegetales, a los que se están causando pérdidas multimillonarias cada año, sino también para todo el sector, pues supone una competencia desleal para la mayor parte de los productores que se esfuerza responsablemente por respetar la ley", han explicado desde Geslive.

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