Enmarcado en el proyecto europeo FoodIntegrity

La mitad de los 200 restaurantes analizados en un estudio sirve un pescado que no coincide con el menú

El análisis del centro tecnológico AZTI ha detectado que las mayores desviaciones se producen en especies como mero, pez mantequilla, cazón, lenguado, merluza y atún rojo.

La mitad de los 200 restaurantes analizados en un estudio sirve un pescado que no coincide con el menú

La mitad de los 204 restaurantes analizados en España sirve platos de pescado que no se corresponden con lo indicado en el menú. Es uno de los datos que se extraen del estudio de AZTI, el centro tecnológico especialista en metodologías que permiten asegurar la autenticidad y el origen de la materia prima e ingredientes.

A nivel de la Unión Europea el estudio constató que unos de cada tres restaurantes analizados sirven pescado que no se corresponde con lo indicado en el menú.

Para llevar a cabo el estudio se han tomado más de 300 muestras de 204 restaurantes repartidos por las 15 principales comunidades autónomas de España. Las mayores desviaciones, según esta investigación que se enmarca en el proyecto europeo FoodIntegrity, se han detectado en especies como mero, pez mantequilla, cazón, lenguado, merluza y atún rojo.

Según informa el diario El Correo, que recoge la noticia, afecta al 83% de las muestras de lenguado, un 73% de la merluza y un 53% en atún rojo. El director de Azti Tecnalia, Rogelio Pozo, ha señalado que "esto no es un problema de seguridad alimentaria, porque no hay riesgo para la salud del consumidor, pero sí hay un fraude".

Un ejemplo de ello es la merluza, que puede comprarse entre 20 ó 30 euros el kilo en época de gran demanda. "Detectamos que no se sirve ‘Merluccius merluccius’ ", ha señalado Pozo, "sino que la han sustituido por la variedad que hay en Chile o en Namibia y que puede costar entre 2 y 3 euros el kilo".

Para realizar el estudio se han evaluado los platos de pescado que no se corresponden con lo indicado en el menú, así como identificado aquellas especies de pescado más frecuentemente sustituidas. "Las muestras fueron analizadas en el laboratorio a través de una metodología validada de ADN para comprobar si el pescado servido en los establecimientos coincidía con la descripción del etiquetado", explica Miguel Ángel Pardo, investigador de AZTI y experto en calidad, seguridad e identidad alimentaria.

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