Banca

España en la obra de Karl Marx

El autor de 'El Manifiesto comunista' dedicó numerosos artículos y análisis a los periodos revolucionarios de España del siglo XIX.

Por Carlos Puente Martín

El 5 de mayo de 1818 nació en la ciudad alemana de Tréveris Karl Heinrich Marx y, por lo tanto, se cumplirá el doscientos aniversario de su natalicio. Hijo del abogado judío Hirschel Marx, posteriormente convertido al protestantismo, era el segundo de los siete hijos del matrimonio con Henriette Presburg. Aunque es más conocido como filósofo y economista, ejerció otras actividades profesionales para ganarse la vida, como la de periodista. Junto a su gran amigo Friedich Engels, que le proporcionó el sustento en muchas fases de su crítica economía, desarrollo las bases del materialismo histórico y del socialismo científico, que constituyó el fundamento de la realización del socialismo real en la Unión Soviética y, posteriormente, en países de otros continentes.

Su análisis mediante el método dialéctico representa una revolución en el estudio de la sociedad a través de la política, la economía y la sociología, que constituye la teoría marxista. Crítico con el sistema capitalista, al que acusó de la explotación de la clase trabajadora, propuso la "dictadura del proletariado", vaticinando el desarrollo de la lucha de clases para el establecimiento del nuevo Estado dirigido por la clase proletaria. La historia del siglo XX demostró que su profecía no se ha cumplido. La dictadura burguesa, que controlaba los medios de producción en una economía de mercado, fue sustituida por la dirección de la economía a través del sistema de planificación centralizada. El sistema ignoraba la libertad del individuo, los incentivos y el mecanismo de formación de los precios a través del mercado, como el medio idóneo para que la economía de un país funcione, con la supervisión del Estado pero sin que afecte a su autonomía, para evitar abusos y distorsiones en su funcionamiento. Karl Marx fue uno de los grandes economistas por sus aportaciones teóricas y por la influencia que tuvo en una gran parte del mundo.

Estatua de Marx y Engel en Berlín.
Estatua de Marx y Engel en Berlín.

 

A Marx le interesaba la experiencia revolucionaria en los países de su entorno como Francia, Italia, Austria-Hungría y otros países de Europa central, pero también en Rusia y España. Su Manifiesto Comunista lo escribió en 1848 y, tras su traslado a Londres en 1849, donde residiría hasta su muerte el 14 de marzo de 1883, escribió la obra El 18 Brumario de Luís Bonaparte, entre 1851 y 1852, y la voluminosa obra El Capital, cuyo primer tomo publicó en 1867. Los dos restantes volúmenes fueron publicados después de su muerte. Fue gracias a su labor como periodista que conocemos sus conocimientos sobre España y los españoles. Aunque Karl Marx nunca estuvo en España, escribió una serie de artículos desde Londres relacionados con los períodos revolucionarios que sufrió el país ibérico en siglo XIX, como corresponsal para el periódico de Estados Unidos The New York Daily Tribune. En 1980, Progreso publicó la obra Sobre España reuniendo los artículos de Marx y Engels.

El primer objeto de interés para Marx fue el pronunciamiento militar de los generales Leopoldo O’Donnell y Domingo Dulce, conocido como la Vicalvarada, y la reacción popular, entre el 28 de junio y 28 de julio de 1854, durante el reinado de Isabel II, poniendo fin a la década de los gobiernos moderados. Marx y Engels escribieron sobre España entre dicho año y 1873. Cuando Marx relata los hechos de la insurrección acude también a las fuentes proporcionadas por los corresponsales de otros periódicos, como el Messager de Bayonne, el Indépendence Belge, el Journal des Débats o el Moniteur, entre otros.

La simpatía de Marx por el pueblo español frente a sus gobernantes la pone de manifiesto en numerosas ocasiones en sus artículos, incluso calificando al movimiento popular español como modelo de los movimientos revolucionarios europeos que tuvieron lugar tras el período revolucionario de Francia en 1848. Y cuando se refiere a la situación en España, cita la proclama del general O’Donnell, que subraya que “su objetivo es conservar el trono, pero suprimiendo la camarilla, imponer la observancia rigurosa de la leyes fundamentales, perfeccionar la legislación electoral y de prensa, reducir los impuestos, establecer el ascenso del ascenso por méritos en el servicio civil llevar a cabo la descentralización y el establecimiento de una milicia nacional sobre bases amplias".

Aunque Marx demuestra tener un profundo conocimiento de la historia de España, comete errores de ubicación de algunos hechos, pero su análisis social resulta ser acertado. Penetra profundamente en nuestra historia y al referirse al siglo XIX, recuerda que “su primera revolución en el presente siglo se extendió de 1808 a 1814, la segunda, de 1820 a 1823, y la tercera, de 1834 a 1843”. Justifica la profusión de levantamientos militares por el papel que desempeña el ejército en la sociedad española tras la Guerra de la Independencia y el corporativismo militar frente al poder real. Ensalza el papel de los guerrilleros españoles y la guerrilla como la alternativa al ejército regular tras los desastrosos resultados en campo abierto y a su desorganización. Dice Marx que “como la Junta Central... no logró nunca dominar a los generales, éstos no pudieron nunca dominar a los soldados y, hasta el fin de la guerra el ejército español no alcanzó jamás un nivel medio de disciplina y subordinación”. Y para justificar la sustitución del ejército por las guerrillas, en una de sus alusiones a la obra de Cervantes, comenta que “del mismo modo que Don Quijote se oponía a la pólvora con su lanza, así se opusieron las guerrillas a Napoleón, sólo que con muy diferente resultado”. Y en un artículo de 25 de septiembre, Marx deduce que la verdadera razón de la invasión francesa de 1808 estaba relacionada con el Tratado de Tilsit de 7 de julio de 1807, firmado por Kurakin y Tayllerand, por el que “Rusia tomará posesión de la Turquía europea” y “la dinastía de Borbón en España y la Casa de Braganza en Portugal dejarán de reinar. Príncipes de la Casa Bonaparte recibirán ambas coronas”.

Tras la Vicalvarada adopta una actitud muy crítica contra el general Espartero, que siendo hijo de un artesano, “se ha encaramado hasta la Regencia de España”. En el editorial del 19 de agosto de 1854 en el New York Daily Tribune declara que “Espartero es conocido como el hombre que manda bombardear ciudades, Barcelona y Sevilla”, pero se contradice en su obra La guerra civil en Francia al subrayar la cita de Thiers al dirigirse a la Cámara de Diputados, “cuando el regente Espartero, que había prestado servicios a su país, intentó bombardear Barcelona para sofocar su insurrección, de todas partes del mundo se levantó un clamor general de indignación”.

Retrato del general Baldomero Espartero. Casa Consistorial, Ayuntamiento de Sevilla.
Retrato del general Baldomero Espartero. Casa Consistorial, Ayuntamiento de Sevilla.

 

En el último artículo incluido en su España Revolucionaria, de 2 de diciembre de 1854, opina sobre la política militar del gobierno resaltando que “las expediciones contra la América española solían ser consideradas como un medio subrepticio para desembarazarse de los regimientos descontentos”. Y al referirse a la Revolución española y Rusia y el problema de las colonias, aborda la situación de la corrupción en España. Marx manifiesta que “la coalición de los viejos partidos que forman el actual Gobierno de España (los partidarios de Espartero y los partidarios de Narváez) no se han ocupado de nada tanto como de repartirse los despojos consistentes en puestos de dirección, empleos públicos, sueldos, títulos y condecoraciones. Dulce y Echagüe han llegado a Madrid y Serrano ha solicitado permiso para venir, a fin de asegurarse cada uno su parte en el botín. Se ha entablado una gran contienda entre moderados y progresistas, siendo acusados los primeros de haber nombrado a todos los generales y los últimos de haber nombrado a todos los gobernadores. Para calmar los recelos de la ‘chusma’, el torero Pucheta ha sido ascendido de director de los mataderos a director de la policía”.

Aunque en este artículo sólo he recogido una selección de las referencias a España, Marx, sólo o con la colaboración de Engels, escribió artículos relacionados con el período revolucionario en España, empezando por la Vicalvarada protagonizada por los generales O’Donnell y Dulce. Me he referido también a otros artículos y editoriales, aunque el New York Daily Tribune no publicó todos, con profundas incursiones en la historia de España. Los trabajos sobre España están distribuidos en varias partes. En un primer bloque se incluyen los artículos de 1854 bajo el epígrafe de la España Revolucionaria. Una segunda parte que comprenden los artículos y crónicas para el New York Daily Tribune, con once trabajos. Además, Engels escribió trabajos de forma individual sobre España, como el relativo al Ejército español y La Guerra de África y, sobre todo el importante artículo Los Bakunistas en acción – Memoria sobre el levantamiento en España en el verano de 1873. Y también Marx y Engels escribieron conjuntamente para la New American Cyclopaedia el artículo El Bidasoa, entre otros.

__________

Carlos Puente es conferenciante y analista político-económico y miembro de la Junta directiva de FACUA.

Hazte socio pleno o inicia sesión para leer el último Consumerismo
Ya somos 52.561