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El negocio del reciclaje de plástico

Acaba de presentarse una proposición de Ley en el Parlamento para proponer un sistema de retorno de envases que acabaría con la primacía de esta práctica lucrativa para algunas empresas.

Por Ricardo Gamaza

El debate de la reducción o reutilización de los productos plásticos está vetado por el negocio que hay en torno a su reciclaje, que genera millones de euros. Cada año se producen 300 millones de toneladas de plástico a escala planetaria y las previsiones son que esa ingente cantidad de material no biodegradable se duplique en los próximos veinte años. Sólo en Europa cada año se producen 49 toneladas de plástico.

Lo más grave es que estos envases plásticos se fabrican para un solo uso, perdiendo tras ese único uso el 95% de su valor económico. En Europa el 40% del plástico que se produce se usa para el envasado, un porcentaje que en el caso de España asciende al 45%.

En los últimos 65 años el crecimiento de la producción de plástico ha superado al de cualquier otro producto manufacturado con el agravante de que la durabilidad por la que se fabrica la convierten en un material casi imposible de asimilar para la naturaleza. En el mejor de los casos la descomposición de los productos plásticos es de décadas: 50 años para los vasos plásticos con espuma, 400 años para los portavasos, 450 años para pañales o botellas de plástico, 600 años para redes de pesca y una horquilla que va de los 20 a los 1.000 años para la bolsas de plástico según sea su grosor y composición.

El abandono del plástico en la naturaleza tiene un alto impacto en la biodiversidad, como vienen denunciando este año con más ahínco la organización ecologista Greenpeace. En efecto, el legado contaminante del plástico comienza antes de convertirse en desecho, desde su producción y a lo largo de su centenario ciclo de vida. Empieza en la extracción de combustibles fósiles, se continúa en su producción con materiales en muchas ocasiones tóxicos y finaliza con su transformación en basura, que acaba debajo de la alfombra del planeta: en los mares y océanos. Como ha alertado y probado Greenpeace, se han encontrado partículas plásticas en el tracto digestivo de peces, aves marinas, reptiles y mamíferos. Hasta 267 especies animales están afectadas en la actualidad por la ingestión de plásticos. Hasta un centenar de especies de mamíferos marinos, como leones marinos, focas, delfines o ballenas, son víctimas de estrangulamiento en redes plásticas.

Ya hay estudios que alertan de la entrada en la dieta humana de microplásticos que se alojan en la carne de algunas especies de peces que consumimos. Microplásticos que contienen aditivos tóxicos como plomo, mercurio o bisfenol A, que se asocian a la infertilidad, alteraciones genéticas y hasta casos de envenenamiento.

Los negocios del plástico son variados, pero sobre todo destacan el del agua embotellada, donde las cifras son impresionantes: Sólo en Europa se consumen 30 millones de botellas de plástico al día. Junto a las botellas, las bolsas de plástico son otro de los productos de este material más usados: cada minuto se usa un millón de estos envases de un solo uso.

El negocio del plástico sin embargo no acaba ahí. El objetivo de recogida selectiva de estos residuos ha generado en España los llamados Sistemas Integrados de Gestión (SIG). En el caso de los envases, es Ecoembes la entidad encargada de llevar a cabo el reciclaje. Para ello se ha terminado creando una entidad que parece más bien una gran multinacional del reciclaje, con mucho dinero que se dedica, en parte a su sostenimiento y, con la excusa de la divulgación, a comprar espacios publicitarios y al pago de talleres en los que está vetado hablar de retorno de envases. De hecho, hace algunos años organizaba viajes de lujo por Europa invitando a periodistas “selectos” y a políticos escogidos con la excusa de acudir al Parlamento de los Jóvenes. En la actualidad paga cursos y talleres que permiten financiar a asociaciones como la de periodistas de información ambiental (APIA).

El sistema de retorno del que no quiere ni oír hablar Ecoembes es la otra opción que, a priori parece más ecológica ya que se basa en las otras dos R que preceden al reciclaje: reducir y reutilizar.

Más de 40 regiones de todo el mundo han optado por el sistema de retorno y media docena más están estudiando su implantación. "En aquellos donde ya hay años de experiencia, todos los agentes implicados están satisfechos con la iniciativa y se han superado las reticencias iniciales", explica una proposición de Ley que acaba de presentar en el Parlamento el partido verde español, Equo. Según datos de esta proposición de Ley, los países escandinavos que aplican este sistema tienen cifras de recuperación entre el 80 y el 95%. En el caso de Noruega, la ley de control de productos pone depósitos en todos los envases fomentando la reutilización. En este país, el sistema de retorno -cuyo debate está vetado en España- funciona desde 1994 con cifras exitosas.

La Ley que ahora llega al Parlamento se plantea como objetivos reducir la cantidad de plásticos de un solo uso que hay en el mercado e incentivar la disminución de los residuos mediante su reutilización y si no es posible, mediante su reciclaje. Para ello en su disposición adicional segunda apuesta por implementar sistemas de devolución y retorno de envases (SDDR) para bebidas, en parelelo a los sistemas integrados de gestión de residuos. Algo que acabaría con el monopolio del reciclaje actual que comanda Ecoembes para los envases plásticos.

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Ricardo Gamaza es periodista y divulgador agroambiental.

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