FACUA considera alarmante que las inspecciones sobre las instalaciones del Grupo Sada se limitasen a una simple revisión de papeles de los autocontroles de la empresa

La Federación ha solicitado al Grupo Sada una relación de los establecimientos donde se comercializan e información sobre su presentación comercial, ya que algunos consumidores están advirtiendo de la dificultad de localizar la marca Sada en su etiquetado.

La Federación de Consumidores en Acción (FACUA) considera alarmante que las inspecciones sobre las instalaciones del Grupo Sada en Lominchar (Toledo), la última de las cuales se realizó dos días antes de detectarse el primer brote de salmonelosis, se limitasen a una simple revisión de papeles de los controles realizados por la empresa.

"Nosotros nos ocupamos de supervisar los autocontroles que realiza la empresa y no encontramos ninguna anomalía", informó ayer la directora general de Salud Pública y Participación de la Consejería de Sanidad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Berta Hernández Fierro. "La empresa no halló salmonela ni siquiera en los análisis que realiza a los pollos ya envasados y es la primera interesada en detectarla, ¿qué pueden hacer los inspectores?", dijo la directora general.

FACUA considera que este tipo de inspecciones representan una grave dejación de funciones por parte de la Consejería de Sanidad castellano-manchega, ya que es la Administración quien debe controlar el mercado para garantizar la seguridad de los consumidores, independientemente de que las empresas deban realizar sus propios controles.

La Federación considera muy grave que el Grupo Sada no detectase el problema en el circuito de dosificación de la salsa que cubre sus pollos asados que originó la contaminación por salmonella, pero también lo es el hecho de que en lugar de efectuar sus propias inspecciones mediante la revisión de las instalaciones y la toma de muestras de distintos productos, la Administración sanitaria diese por válidos los controles de calidad, claramente insuficientes, realizados por la empresa.

La Delegación Provincial de Sanidad de Toledo ha confirmado que la causa de contaminación por salmonella se encuentra en el circuito de dosificación de la salsa de cobertura del pollo, debido a la existencia de una prolongación ciega en el conducto que dificulta el acceso de los productos de limpieza y desinfección. Según informó Sanidad, la salsa podría haberse contaminado durante el proceso de almacenamiento del jugo procedente del asado y haber llegado al lugar de la contaminación por un fallo en el tratamiento de la misma.

El director ejecutivo de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA), José Ignacio Arranz, informó ayer que se habían retirado 171.033 bandejas de las 190.000 que según la empresa se habían distribuido. Por ello, FACUA considera fundamental que se mantenga la información a los consumidores hasta septiembre, dado que además de las bandejas que podrían seguir en el mercado, muchos consumidores pueden tenerlas en sus casas y desconocer aún el problema.

El pasado 2 de agosto, FACUA solicitó al portavoz del Grupo Sada, Jaime de la Serna, datos de los establecimientos donde se comercializan los pollos precocinados, información que la empresa aún no ha aportado. Por la información que ha trascendido a los medios de comunicación, los productos se venden al menos en Alcampo, Dia, Hipercor, Mercadona y Sabeco.

Asimismo, en la tarde de ayer, la Federación volvió a dirigirse a De la Serna para requerirle información sobre su presentación comercial, ya que algunos consumidores están advirtiendo de la dificultad de localizar la marca Sada en su etiquetado. La información que se ha hecho pública es que los pollos con riesgo de contaminación se comercializan bajo las denominaciones Pollo Asado Pimpollo y Pollo Asado Sada, aunque en el segundo caso el texto que aparece en una gran tipografía es "Pollo Asado".

Crisis alimentaria

FACUA no comparte ni comprende el empeño de la AESA en señalar que se está produciendo una "alerta convencional" y no una crisis alimentaria, por lo que no concurren, según la Agencia, "las circunstancias para gestionar este episodio en el marco del procedimiento general de actuaciones en situaciones de crisis alimentarias".

La Federación recuerda que la propia AESA, en su documento Procedimiento General de actuación en situaciones de crisis alimentarias define éstas como una "situación extraordinaria para el sistema de seguridad alimentaria de España y que implica un peligro que amenaza o es percibido como amenaza de la salud de las personas por la opinión pública, motivada por un problema de seguridad alimentaria que no puede ser prevenido, eliminado o reducido por los mecanismos tecnológicos y de control preexistentes, y en general, cumple alguna de las siguientes características: existe un grave riesgo para la salud", afecta a varias comunidades autónomas, se ha considerado como crisis en otros países o continentes, es 'percibido' por los medios de comunicación o la opinión pública como una situación de crisis".

Atención a los afectados

La Federación ha habilitado un teléfono a nivel nacional para recepcionar las reclamaciones, 954 376 112, además de su portal en Internet, FACUA.org, y el correo-e tudenuncia@facua.org. Varios de los intoxicados por la ingestión de pollos precocinados envasados al vacío de las marcas Pimpollo y Pollo Asado Sada contaminados con salmonella se han asociado ya a la entidad para que actúe en su representación a fin de exigir indemnizaciones económicas a la empresa por los perjuicios causados.

Los 109 afectados que hasta ayer habían contactado por FACUA proceden de dieciséis provincias. Diecisiete intoxicados de Sevilla, dieciséis de Madrid, doce de Málaga, once de Barcelona, once de Valencia, diez de León, seis de Murcia, seis de Valladolid, cinco de Cádiz, tres Mallorca, dos de A Coruña, dos de Segovia, dos de Vizcaya, uno de Córdoba, uno de Cuenca, uno de Girona y otros cuatro que no han indicado su provincia.

FACUA recomienda a los intoxicados que soliciten en el centro sanitario donde sean atendidos un informe médico en el que se pongan de manifiesto los motivos de su dolencia y que conserven todos los elementos que puedan servirles para demostrar la relación causa efecto entre la ingesta del pollo y la toxiinfección alimentaria, como tiques o facturas de compra, el envoltorio o restos del producto.

La Federación advierte que la cuantía de las indemnizaciones dependerá del número de días de baja, las posibles secuelas de la intoxicación y la acreditación de otros perjuicios causados, como gastos en taxis o cancelación de vacaciones.

El último balance realizado por FACUA a las 19:30 horas de ayer sobre los datos facilitados por las administraciones autonómicas elevaba a 1.553 el número de intoxicados en cuarenta y siete provincias de dieciséis comunidades autónomas.

Ya somos 203.744