Tecno

Las nuevas garantías digitales

La recientemente aprobada legislación de Protección de Datos ofrece nuevas garantías digitales a la ciudadanía.

Por Jesús Acevedo

Desde el pasado octubre de 2018, con la aprobación en el Congreso del Proyecto de Ley de Protección de Datos, comienza a reconocerse a todos los españoles una serie de garantías digitales que no hacen sino reafirmar la necesidad de consolidar en España la rama del derecho digital, menospreciada por muchos juristas pero adorada por otros pocos. Quizás la nueva normativa de protección de datos, que adapta en nuestro país el tan consabido Reglamento Europeo de Protección de Datos o RGPD que tantos dolores de cabeza nos propició en mayo, ha servido de puente para garantizar una serie de propuestas que desarrollan el artículo 18 de nuestra Constitución en relación a las injerencias que el desarrollo de la informática pudiera causar en el derecha al honor, la intimidad personal y familiar o a la propia imagen de cualquier ciudadano español.

El Proyecto de Ley que aprobó por unanimidad del Congreso, con 341 votos a favor y ninguno en contra, contiene 97 artículos, adecuados al Reglamento Europeo de Protección de Datos, que desarrollan una serie de nuevos derechos digitales. Querrán saber ustedes, queridos lectores, en qué consisten estas garantías que a partir del año que viene marcarán el devenir de su intimidad e incluso la de sus familiares, ¿no? Pues vamos a ello.

Una de estas garantía es el testamento digital, esto es, la posibilidad de nombrar un heredero de los datos personales, fundamentalmente en internet, y en especial los accesos a las cuentas de correos electrónicos y a los perfiles de las redes sociales. La nueva legislación permite designar un albacea que cumpla las directrices recibidas por el afectado en relación a la utilización o eliminación de sus cuentas. En caso de que no se haya designado un heredero digital, serán los familiares los que podrán "solicitar el acceso a los datos personales", para pedir "rectificación o supresión" de los datos señalados, a menos que "el fallecido, incluso si es menor de edad, lo hubiese prohibido expresamente".

Otro aspecto importante que recoge la nueva norma es el derecho al olvido respecto de las búsquedas en internet, para que los motores de búsqueda desindexen o hagan desparecer de las listas de resultados los enlaces con información inadecuada, inexacta, impertinente o desactualizada.

Igualmente, se recoge la garantía de la libertad de expresión y el derecho a la rectificación de informaciones en medios de comunicación digitales.

Se consolida también el derecho al olvido en servicios de redes sociales y servicios de la sociedad de la información equivalentes, tanto de los datos personales que hubiese publicado el propio interesado como aquellos facilitados por terceros, cuando fuesen inadecuados, inexactos, no pertinentes, no actualizados o excesivos, teniendo en cuenta los fines de la recogida, el tiempo, la naturaleza e interés público de la información.

En cuanto al uso de dispositivos digitales en el ámbito laboral, se garantiza el derecho de los trabajadores a la intimidad en el uso de estos dispositivos que facilita el empleador. Este puede monitorizar a los empleados a los efectos de controlar el uso del cumplimiento de las obligaciones laborales, pero siempre y cuando se respeten las garantías adecuadas, como informar al personal de forma previa y con absoluta transparencia.

En contraposición, se recoge el derecho a la desconexión digital de los trabajadores, lo que implica que el empleador no puede vulnerar el derecho al descanso o a la conciliación familiar, salvo que se haya recogido expresamente en el contrato y en determinados supuestos.
La nueva norma incluye también que se garantice a todos los ciudadanos el acceso universal a internet, un acceso asequible, de calidad y no discriminatorio. Esto consolida la neutralidad en la red y establece obligaciones para los proveedores de servicios, que deberán proporcionar una oferta transparente sin discriminación por motivos técnicos o económicos, así como informar en todo momento a los usuarios de sus derechos en materia de seguridad de las comunicaciones.

En último lugar, se recoge el derecho a la educación digital de la ciudadanía, lo que implica incluir esta temática en los diferentes planes de estudio, con el objetivo de conseguir una formación y especialmente una sensibilización en cuanto al tratamiento de nuestros datos personales.

Ahora que podemos hacernos una idea de lo que nos depara la nueva regulación, no podemos más que desear que esto deje de ser una carta a los Reyes Magos, y que después de Navidad podamos disfrutar de unas garantías realistas en cuanto a nuestros derechos y libertades fundamentales asociadas al ámbito digital.

__________

Jesús Acevedo es abogado y mediador.

EN ESTE NÚMERO

Hazte socio pleno o inicia sesión para leer el último Consumerismo
Ya somos 43.066