Ocio

Hay que frenar las casas de apuestas

Personas famosas del mundo del espectáculo y deportistas profesionales ponen su prestigio al servicio de una actividad que representa un riesgo potencial en un país con más de 600.000 ludópatas en tratamiento.

Por Olga Ruiz Legido

Las casa de apuestas y juegos deportivos proliferan como setas en otoño por los barrios de nuestras ciudades. Los más humildes son los elegidos, mercadeando con la necesidad y la precariedad de miles de personas. Pero no solo ocupan físicamente nuestras ciudades, sino que las apuestas deportivas y el juego on line copan también los medios de comunicación y redes sociales sin control alguno. Solo en Madrid, las casas de apuestas se han incrementado en un 140% en cuatro años.

Según datos de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) el juego on line ha pasado de ganar 229 millones de euros al año en 2013 a 560 millones en 2017. Las cantidades jugadas se han disparado en cinco años: 4.097,21 millones de euros en el primer trimestre de 2018, un 28% más que en el mismo trimestre del año anterior. También el número de usuarios activos crece cada año, situándose en el segundo trimestre de 2018 en una media mensual de 859.695 usuarios, con un incremento del 31,74% respecto al mismo trimestre del año anterior. Personajes famosos del mundo del espectáculo y deportistas profesionales ponen su imagen y prestigio al servicio de una actividad que representa un riesgo potencial en un país con más de 600.000 ludópatas en tratamiento y cuya cifra también se constata que está creciendo.

La publicidad del juego on line y las apuestas deportivas no solo se ha incrementado exponencialmente, sino que los anuncios se emiten sin control horario, prácticamente a cualquier hora del día, y avalados por personas reconocidas públicamente y de prestigio en sus profesiones (presentadores de televisión, deportistas profesionales, etc.), aprovechando además la emisión de eventos y espacios deportivos de máxima audiencia e interés del público.

La creciente y descontrolada oferta está agravando los problemas de adicción y supone un importante riesgo para la salud. Igual que ocurre con determinados productos o servicios, que pese a comercializarse legalmente inciden negativamente en la salud de los consumidores y en sus intereses económicos, es necesario poner límites al negocio del juego y que las comunicaciones comerciales se prohíban.

Las actividades de apuestas y juego on line pueden llegar a ser incluso más perjudiciales para los consumidores que el ejercicio de estas acciones en un local físico, ya que el acceso virtual a este tipo de plataformas facilita que los consumidores se decanten por participar en ellas. Son más accesibles y hay en ellas un menor control sobre la identidad del usuario, su edad y la titularidad de los medios de pago empleados.

Las asociaciones de jugadores rehabilitados y personas afectadas por la adición al juego, así como diferentes estudios en este campo, constatan cómo se ha producido un incremento de la adición al juego y las apuestas, una tendencia en alza además entre adolescentes y jóvenes. Este aumento se produce en un marco de crecimiento de la publicidad de estas actividades y la proliferación de casas y negocios de apuestas en los barrios de nuestras ciudades , así como de un discurso generalizado y consentido de normalización de las mismas como mero entretenimiento que además es promovido y alentado por personajes públicos de relevancia en sus profesiones.

Desde FACUA hemos pedido al Gobierno que prohíba cualquier clase de promoción comercial que tenga por objeto favorecer algún tipo de actividad de apuestas y juego on line, en la línea del camino emprendido por otros países europeos como Italia. El propósito es evitar que se incentive esta clase de servicios, tanto entre los usuarios que son asiduos al mismo como entre aquellas personas que nunca hayan participado en este tipo de actividades, y se evite así el riesgo de la adición al juego.

Desde hace años se encuentra en tramitación un proyecto de Real Decreto que pretende regular las comunicaciones comerciales de las actividades de juego, pero la norma no termina de ver la luz. Son muchos y contradictorios los intereses en juego: el negocio mueve miles de millones de euros, y por tanto actúa de poderoso lobby de presión. El último borrador del proyecto de ley, que tenía como autor al anterior Gobierno, se redactó claramente en beneficio del sector y contenía escasas e insuficientes limitaciones.

Es imprescindible evitar normalizar una actividad que genera graves riesgos para la población y que se ceba con colectivos especialmente vulnerables. Deben establecerse limitaciones en la apertura física de locales y casas de apuestas y prohibiciones claras a la publicidad del juego.

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Olga Ruiz Legido es la secretaria general de FACUA.

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